Desde Ginebra, el chef Toufik lleva la cocina marroquí a las redes sociales

El chef Toufik, cocinero y creador de contenido afincado en Ginebra, embajador de una cocina marroquí accesible y moderna.

El 11/07/2026 a las 13h30

VídeoEn Ginebra, tras las discretas cocinas de una clínica privada, el chef Toufik dirige cada día una partitura culinaria en la que el rigor médico convive con la pasión por el sabor. A sus 47 años, este natural de Rabat acumula más de 30 años de profesión. Una trayectoria construida paso a paso, lejos de los focos, pero que hoy llega a cientos de miles de personas en todo el mundo.

En Ginebra, tras las discretas cocinas de una clínica privada, el chef Toufik dirige cada día una partitura culinaria en la que el rigor médico convive con la pasión por el sabor. A sus 47 años, este natural de Rabat acumula más de 30 años de profesión. Una trayectoria construida paso a paso, lejos de los focos, pero que hoy llega a cientos de miles de personas en todo el mundo.

Con más de 871.000 seguidores en Facebook, más de 613.000 en TikTok y cerca de 475.000 en Instagram, el chef Toufik se ha convertido, casi sin proponérselo, en una figura de la divulgación de la cocina marroquí en las redes sociales.

Su historia comienza en Agadir. «Empecé como friegaplatos», recuerda. Cuatro meses después, surgió una oportunidad: había un puesto vacante en la cocina. No dudó en aprovecharla. Junto a chefs italianos, aprendió no solo las bases del oficio, sino también el idioma. «Fue allí donde aprendí cocina… e italiano», cuenta.

La aventura adquirió rápidamente una dimensión internacional. La empresa italiana para la que trabajaba le propuso continuar su carrera en Italia. Primero Roma y después otras ciudades. Durante diez años, se empapó de una cultura culinaria que considera una auténtica escuela. «La cocina italiana es rica. La receta cambia cada 50 kilómetros», explica. Lo mismo opina de la cocina francesa, que también admira por su diversidad y su rigor.

Durante todos esos años, trabajó exclusivamente en brigadas europeas. «Nunca he trabajado con chefs marroquíes», confiesa. Sin embargo, el vínculo con su país de origen nunca se rompió.

Su llegada a Suiza no formaba parte de ningún proyecto de vida. «Nunca imaginé que vendría a vivir aquí», admite. Muy unido a Italia, donde construyó su carrera y conoció a su esposa, de nacionalidad italiana, veía Ginebra únicamente como un destino para visitar a su familia. Pero a finales de 2012, todo cambió. Convencida por sus familiares, la pareja decidió instalarse allí.

Los comienzos fueron difíciles. Un nuevo país y nuevos referentes. Finalmente, encontró un puesto en una clínica privada. Once años después, sigue trabajando allí. «Nunca he cambiado de empleador», precisa.

En este entorno médico, la cocina adquiere una dimensión particular. «No cualquier chef puede cocinar en una clínica», insiste. Allí, cada plato responde a un protocolo estricto, definido en coordinación con médicos y enfermeros. «Estoy en contacto permanente con ellos. Cada paciente tiene una dieta específica y hay alergias que respetar. Es algo muy delicado. Tengo una responsabilidad legal.»

Desde el paciente autorizado a saborear una langosta hasta aquel que debe seguir una dieta estricta, cada menú está personalizado. Una higiene irreprochable y una precisión absoluta: el día a día del chef Toufik es el de un artesano sometido a una gran responsabilidad.

Sin embargo, fue lejos de este universo médico donde alcanzó una notoriedad inesperada. Hace cinco años, mientras navegaba por las redes sociales, descubrió contenidos sobre cocina marroquí. Entonces surgió la idea: ¿por qué no hacer lo mismo? «Me dije que yo también podía presentar recetas.»

¿Su inspiración? Una única referencia: Choumicha. «Aprecio su atención al detalle y, sobre todo, la exigencia de higiene que acompaña cada una de sus recetas», confiesa. Un valor que sitúa en el centro de su propio trabajo.

Muy pronto, sus contenidos encontraron su público. Pero, a diferencia de muchos creadores, se niega a obsesionarse con las cifras. «Al principio miraba las visualizaciones. Después comprendí que lo esencial es llegar al corazón de la gente.»

«Quiero mostrar que el tajín, las sardinas con chermoula o incluso unos huevos con tomate pueden prepararse fácilmente», explica. De este modo, quiere ayudar a quienes viven lejos de Marruecos o nunca aprendieron a cocinar. A su juicio, incluso una receta considerada compleja puede hacerse accesible.

¿Su mayor satisfacción? Los mensajes de su comunidad. «Cuando alguien me dice que ha conseguido preparar una receta gracias a mí, esa es mi felicidad.»

A pesar de su éxito, el chef Toufik mantiene los pies en la tierra. Las redes sociales no son una fuente de ingresos para él. «Compro un pescado por 10 francos suizos para hacer un vídeo que me reporta 5 francos», pone como ejemplo. Para él, la creación de contenido sigue siendo, ante todo, una pasión que requiere mucho tiempo, pero que también resulta gratificante. «Respeto a quienes viven de ello, pero ese no es mi objetivo.»

El reconocimiento, en cambio, es muy real. En Ginebra, la gente lo felicita por la calle. En Marruecos, a veces lo reconocen incluso en los aeropuertos. «Los policías vienen a saludarme y a hacerse fotos conmigo. Me emociona muchísimo.»

A pesar de sus años en el extranjero, nunca ha roto con sus raíces. En su cocina de Ginebra no faltan las especias marroquíes. «Tengo todo lo necesario», asegura. Su casa está repleta de utensilios tradicionales: más de una veintena de tajines, teteras y vasos de té.

¿Y el futuro? El chef Toufik tiene un sueño: abrir en Suiza un restaurante marroquí 100% auténtico. «Quiero representar a mi país, con todas nuestras recetas.»

Mientras tanto, continúa compartiendo con humildad su pasión. Y ofrece un consejo sencillo a quienes desean lanzarse a crear contenido: «No lo hagáis por dinero. Ayudad a la gente a cocinar, a comer marroquí.»

Por Wadie El Mouden y Khalil Essalak
El 11/07/2026 a las 13h30