Larbi Ben Barek nació en Casablanca en 1917 (aunque la fecha exacta sigue siendo incierta debido a la ausencia de un registro de nacimiento) y comenzó a dar sus primeros pasos en el fútbol a los 17 años en los clubes de su ciudad, el US Marocaine y el Idéal Club Marocain. Tras perder a su padre durante su infancia, encontró en este deporte una vía de escape y una oportunidad para desarrollar su talento.
En 1938, la carrera de Larbi Ben Barek dio un giro decisivo. El futbolista, nacido en Casablanca, firmó entonces su contrato con el Olympique de Marsella, un paso que marcaría el inicio de su trayectoria en el fútbol europeo.
Antes de su etapa en el fútbol español, Larbi Ben Barek ya había alcanzado reconocimiento internacional con la selección francesa. Su presencia en el combinado galo se explica por el contexto histórico de la época: Marruecos se encontraba entonces bajo el Protectorado francés, que se prolongó hasta 1956.
Aunque Ben Barek mantuvo su nacionalidad marroquí, pudo vestir la camiseta de Francia y debutó el 4 de diciembre de 1938, en un encuentro frente a Italia. A lo largo de su trayectoria internacional, disputó 17 partidos y marcó tres goles. Su última aparición llegó el 16 de octubre de 1954, frente a Alemania Occidental, cuando tenía 37 años.
La estrella defendió la camiseta de la selección francesa durante casi 16 años, con una interrupción provocada por la Segunda Guerra Mundial.
Su talento no tardó en llamar la atención de la prensa, que empezó a referirse a él como La Perle Noire («La Perla Negra»). El apodo apareció después de sus destacadas actuaciones con la selección francesa, especialmente ante Polonia y Hungría. El diario deportivo francés L’Auto organizó una consulta entre sus lectores para encontrarle un sobrenombre, y fue así como nació una denominación que lo acompañaría durante toda su carrera.

Sin embargo, su primera etapa en Francia fue breve. En 1939, Ben Barek abandonó el Olympique de Marsella y regresó a Casablanca para reincorporarse a su antiguo club, el US Marocaine.
El estallido de la Segunda Guerra Mundial interrumpió su trayectoria en Europa, pero el delantero continuó jugando en Marruecos, donde empezó a conquistar sus primeros títulos. Tras el final de la guerra, en noviembre de 1945, Ben Barek fichó por el Stade Français. En el club parisino coincidió con Helenio Herrera, quien más tarde volvería a cruzarse en su camino en el Atlético de Madrid.
Larbi Ben Barek llegó al Atlético de Madrid en septiembre de 1948, procedente del Stade Français, y pronto se convirtió en una de las grandes figuras del equipo. Permaneció en el club hasta 1953 y, durante ese periodo, disputó 123 partidos oficiales, marcó 63 goles y conquistó dos títulos de Liga y una Copa Eva Duarte.
En una entrevista concedida en Casablanca y publicada por AS, Ben Barek evocó aquellos años como una de las etapas más especiales de su carrera. «Viví la época de oro del Atlético de Madrid: desde la temporada 1949 hasta 1955», recordó. El exfutbolista también destacó el nivel de sus compañeros y la calidad de los jugadores con los que compartió vestuario.
Su talento técnico, su visión de juego y su capacidad para marcar diferencias le convirtieron en una pieza fundamental del equipo dirigido por Helenio Herrera. Formó parte de una delantera junto a Juncosa, Pérez-Payá, Carlsson y Escudero, con la que el Atlético conquistó las Ligas de 1949-1950 y 1950-1951, además de la Copa Eva En aquella entrevista, Ben Barek también recordó el vínculo que mantuvo con la afición y con el club, incluso muchos años después de su salida. «Ni los madrileños pueden olvidarme ni este fiel soldado puede olvidarse fácilmente de ellos», afirmó.
Asimismo, evocó con especial cariño al entonces presidente Cesáreo Galíndez, al que describió como una persona cercana a los jugadores y preocupada por su bienestar.
Su relación con el Atlético siguió presente mucho después de su retirada. En 1978, el club le ofreció un puesto como preparador de los equipos juveniles, una propuesta que rechazó y de la que posteriormente se arrepintió. «Estoy arrepentido de no haber aceptado el puesto de preparador de los juveniles del Atlético que me ofrecieron en Madrid en 1978», confesó.

Su historia también llegó a la gran pantalla. En junio de 2017, el canal marroquí Arryadia presentó en Casablanca el documental De las cenizas del olvido, dirigido por Abdelhadi Razko y Ahmed Madfai.
La producción repasó la vida y la carrera del futbolista a través de imágenes inéditas y testimonios de periodistas, historiadores y figuras del fútbol francés, marroquí y español. Meses después, el documental se presentó en la Casa Árabe de Madrid, en un acto organizado por la asociación rojiblanca Los 50.
Larbi Ben Barek falleció el 16 de septiembre de 1992 en Casablanca, la ciudad que lo vio nacer, a los 75 años. Su desaparición no borró la huella que había dejado en el fútbol ni el vínculo que mantenía con el Atlético de Madrid.

Más de tres décadas después de su fallecimiento, el club rojiblanco volvió a recordar su figura. El 28 de marzo de 2023, antes del partido amistoso entre Marruecos y Perú disputado en el Metropolitano, el club rojiblanco y la selección marroquí rindieron homenaje a la leyenda del fútbol marroquí. Un reconocimiento que puso de manifiesto la importancia de Ben Barek en la historia del club y su lugar entre las grandes leyendas del fútbol marroquí.
Su legado sigue presente en el club rojiblanco. Larbi Ben Barek figura entre las 18 leyendas del Atlético de Madrid homenajeadas en el Paseo de las Leyendas, situado en los alrededores del estadio Metropolitano.
Su nombre comparte este espacio con otras figuras emblemáticas de la historia atlética, elegidas por los socios del club. Un reconocimiento que confirma el lugar que ocupa la «Perla Negra» en la memoria rojiblanca. Su presencia en este paseo refleja lo que representa para la entidad madrileña y el peso que tuvo su paso por el equipo rojiblanco, donde dejó una huella que perdura hasta nuestros días.
