Samah Saoui, miembro del departamento artístico de «La Odisea»: la película, Christopher Nolan, Matt Damon y yo

Samah Saoui, decoradora y escenógrafa. (S.Bouchrit/Le360).

El 02/08/2026 a las 11h20

VídeoCon apenas 27 años, Samah Saoui ya ha participado en una de las producciones más importantes del cine mundial. Integrante del departamento artístico de La Odisea, la nueva película de Christopher Nolan, esta joven decoradora y escenógrafa contribuyó a dar vida a los escenarios del filme. Desde la pintura de cientos de elementos hasta las anécdotas del rodaje, relata a Le360 su experiencia.

Desde sus estudios de cine en Ouarzazate, conocida como el «Hollywood de África», hasta los platós de algunas de las mayores producciones internacionales, la trayectoria de Samah Saoui refleja el ascenso de una joven artista marroquí con un notable talento. Como decoradora de plató, participó en la creación de elementos escenográficos, desde las estructuras más monumentales hasta los pequeños detalles que dan vida a la pantalla. Aunque ya había trabajado en grandes producciones, entre ellas Gladiator II, de Ridley Scott, La Odisea ocupa un lugar especial en su carrera. La razón es sencilla: trabajó bajo las órdenes de su director favorito, Christopher Nolan.

Le360: Antes de incorporarse a una producción de esta envergadura, ¿cómo fue su trayectoria?

Samah Saoui: Comencé estudiando Artes Aplicadas en el instituto. Desde muy joven tenía claro que quería dedicarme al cine, aunque dar ese paso no fue fácil. Primero estudié Infografía en Agadir y después ingresé en el Instituto Especializado en los Oficios del Cine de Ouarzazate (ISMC), donde me especialicé en escenografía.

¿Cómo llegó a formar parte del equipo de La Odisea y cuál fue su primera reacción?

Todo empezó cuando Rabaa Rahmouni, la set designer con la que suelo trabajar, me propuso unirme al proyecto. En esta profesión, las relaciones son fundamentales. Es un sector donde la mayoría trabajamos como autónomos y hay que demostrar el propio valor en cada producción. Cuando la gente comprueba tu seriedad y compromiso, acaba abriéndote nuevas oportunidades.

Al principio ni siquiera sabíamos en qué película íbamos a trabajar ni quién era el director. Cuando descubrí que se trataba de un proyecto de Christopher Nolan, no podía creerlo. Soy una gran admiradora de su cine. Me fascina su manera de contar historias, su puesta en escena y la construcción de sus guiones. Imaginar que mi nombre aparecería en los créditos de una de sus películas era, sencillamente, irreal.

El gran público conoce a los actores y directores, pero mucho menos a quienes hacen posibles los decorados. ¿En qué consiste exactamente su trabajo en un rodaje?

Desempeñé dos funciones durante el rodaje. Como scenic painter o pintora decorativa, me encargaba de pintar todos los elementos fabricados por carpinteros, escultores o figurinistas para darles el aspecto más realista posible. Recreábamos texturas, el efecto del paso del tiempo y la pátina de la madera, la piedra o el metal. Recuerdo especialmente que pinté entre 300 y 400 peces de resina. Al final tenía la sensación de ver peces por todas partes.

Mi segunda función, como asistente júnior, consistía principalmente en coordinar el trabajo entre la directora artística, su asistente y los distintos equipos: utileros, decoradores, pintores… Supervisaba que la información circulara correctamente y que cada fase de fabricación avanzara según el calendario previsto. En una producción de este nivel, el tiempo es un recurso de enorme valor.

¿De qué decorado se siente hoy más orgullosa?

Sin duda, de las piezas de cerámica. Hicimos cientos de ellas y, al ver la película, me alegró comprobar que contribuían realmente a la estética de los decorados. También recuerdo las enormes lámparas fabricadas en Marrakech. Los herreros las construyeron y nosotros nos encargamos de los acabados. Reconocerlas en la pantalla produce una enorme satisfacción.

¿Había muchos profesionales marroquíes en el equipo?

Sí, muchísimos. Solo en los departamentos de Decoración y Atrezzo éramos varios cientos de marroquíes. El talento local estuvo ampliamente representado en esta producción.

¿Qué personalidad le impresionó más durante el rodaje?

Sin ninguna duda, Matt Damon, que interpreta a Ulises. Siempre estaba sonriente, de buen humor y era muy cercano. De hecho, fue el único actor al que le pedí una fotografía. Pero también estaba la presencia de Christopher Nolan. Solo con estar allí imponía un enorme respeto.

¿Puede compartir alguna anécdota con alguno de ellos?

Sí. Un día, mientras me servía la comida en el catering, Christopher Nolan se colocó justo a mi lado. Estaba tan impresionada que ni siquiera conseguía coger un trozo de pollo.

En otra ocasión teníamos que entrar en un decorado cuyo acceso era muy estrecho. Christopher Nolan estaba delante de la entrada y yo, evidentemente, no me atrevía a pedirle que me dejara pasar. Me miró y, simplemente, me hizo un gesto para que entrara antes que él. Puede parecer un detalle sin importancia, pero aquella noche volví a casa con una enorme sonrisa.

¿Cuál fue el momento más estresante del rodaje?

Sin duda, la creación de una enorme mesa en la que trabajamos durante varias semanas. Tuvimos que rehacer las texturas en numerosas ocasiones porque la dirección artística quería reproducir con la máxima fidelidad el aspecto de una piedra localizada en el extranjero. Cada vez que se modificaba la mesa también había que retocar los bancos para mantener una coherencia visual perfecta. Fue un trabajo extremadamente exigente. Cuando vi aquella mesa en la pantalla sentí un enorme orgullo al recordar todo el esfuerzo que había supuesto.

¿Ha sido la mayor producción en la que ha participado?

Sin ninguna duda. Todo era descomunal: el tamaño de los equipos, los medios técnicos, los decorados y las localizaciones. Trabajamos, por ejemplo, en Aït Ben Haddou y Dajla, en ocasiones en condiciones complicadas, entre montañas, dunas y vehículos que quedaban atrapados en la arena. En todo momento teníamos la sensación de formar parte de una producción excepcional.

También trabajó en Gladiator II. ¿Cómo compara ambas experiencias?

Gladiator II fue una experiencia magnífica, pero La Odisea ocupa un lugar muy especial en mi corazón. Sencillamente porque Christopher Nolan es mi director favorito.

¿Qué le dejó esta experiencia?

Aprendí muchísimo. Hay cosas difíciles de explicar porque tienen que ver con reflejos, métodos de trabajo y formas de resolver problemas que solo se adquieren con la experiencia. Estoy convencida de que todo lo que aprendí en este rodaje me servirá durante muchos años.

Y, más allá del aspecto profesional, queda el orgullo. Sé que dentro de varias décadas seguiré contando esta experiencia a mis hijos y a mis nietos. Es una vivencia que permanecerá grabada para siempre en mi memoria.

Christopher Nolan insiste en que su película debe verse en IMAX 70 mm. ¿Por qué?

Porque es el formato en el que concibió y pensó la película. Si no se ve en IMAX 70 mm, no se aprecian los encuadres tal y como él los imaginó. Se pierde parte de la amplitud de las imágenes, de la composición de los planos y de la inmersión que quiso ofrecer al espectador. El IMAX Láser, como el de Pathé Casablanca, es actualmente lo más parecido a esa experiencia, aunque no se trate del auténtico formato IMAX 70 mm.

Por Ryme Bousfiha y Saïd Bouchrit
El 02/08/2026 a las 11h20