En el corazón de la polvorín informativa española sobre la crisis de Sebta, la evolución de los marcos de análisis de un reconocido experto, José María Gil Garre, codirector del Observatorio Internacional de Seguridad y especialista en inteligencia, ilustra hasta qué punto la fabricación del relato analítico puede experimentar giros espectaculares.
En cuestión de pocas semanas, este analista ha pasado de una tesis documentada que apuntaba a una maquinación digital teledirigida desde Argelia a una incriminación directa a un sector del poder marroquí, el famoso Makhzen, en la regulación de la crisis. Una contradicción flagrante que conviene analizar a la luz de los dos informes sucesivos publicados por el experto y de los contextos políticos que los rodean.
Hacha pública ayer sábado en su cuenta de LinkedIn, la nueva lectura de José María Gil Garre que atribuye a un sector del Makhzen una responsabilidad directa en la gestión del flujo migratorio hacia Sebta resulta sorprendente en muchos aspectos.
Verlo pasar, en tan poco tiempo, de un análisis que acusaba a Argel a una hipótesis que cuestiona directamente a un sector del poder marroquí constituye un cambio de rumbo, como poco, desconcertante.
La tesis documentada del asalto teledirigido desde Argelia
En su análisis inicial, ampliamente difundido a principios de agosto de 2026, Gil Garre descartaba la idea de un movimiento espontáneo de desesperación para calificar el asalto de «maniobra de influencia, desinformación y agitación táctica minuciosamente teledirigida» desde Argelia.
La investigación en fuentes abiertas llevada a cabo por el experto destacaba un eje estratégico central: un nodo de mando administrado desde líneas telefónicas registradas bajo el prefijo internacional +213 (correspondiente a Argelia). Este administrador no era un simple transmisor de opinión, sino que ejercía una misión de encuadramiento táctico y operativo sobre el terreno, dirigiendo directamente grupos de mensajería instantánea, como el grupo de WhatsApp «سبتة كرياج هجمة» (Ataque para la valla de Sebta), detectado desde el 28 de julio de 2026, y posteriormente el grupo «هجمة» (Asalto), abierto el 31 de julio para reorientar la presión hacia Melilla.
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El administrador bajo el prefijo argelino impartía verdaderas consignas tácticas. El análisis señala la división de las multitudes en microcélulas para eludir los controles y una sincronización horaria de los asaltos inmediatamente posterior a la última oración de la noche (Ichaa). A ello se sumaba una disciplina estricta materializada en el apagado de los teléfonos móviles durante la noche para evitar la geolocalización y el condicionamiento psicológico mediante la saturación digital.
La investigación detallaba una maquinación en varias etapas. Del 8 al 15 de julio de 2026, tuvo lugar la fabricación de un relato jurídico falso basado en una interpretación errónea de un auto del Tribunal Supremo español del 8 de julio sobre las devoluciones marítimas, transformado en un bulo según el cual la frontera estaba legalmente abierta. Del 15 al 25 de julio, el experto relataba una amplificación masiva en redes sociales (TikTok, Facebook), inundadas de cartas marítimas y rutas para cruzar a nado desde Belyounech y Fnideq. Del 28 al 30 de julio, llegó el momento de la activación del nodo argelino +213 y la fijación de la convocatoria general en Fnideq para la noche del 30 al 31 de julio. El asalto físico sobre el terreno se produjo en la noche del 30 al 31 de julio de 2026. Y del 31 de julio al 2 de agosto, se dio una notable reactividad táctica con la creación inmediata del grupo Hijma Melilla para trasladar la presión hacia la segunda ciudad autónoma tras el cierre de Sebta.
El ecosistema digital se apoyaba en una especialización de plataformas: WhatsApp como puesto de mando operativo, TikTok como vector principal de reclutamiento y guerra psicológica (con cuentas que acumulaban millones de visualizaciones como @haragaa_ceuta1 y @haragama00), Facebook como central logística (material de buceo) e Instagram para la prueba social visual. El conjunto fue calificado por el analista como «guerra híbrida», demostrando una injerencia digital altamente estructurada.
Una orquestación atribuida al Makhzen
Hasta aquí, la tesis, de lo más creíble, abría paso. Pero de repente, el tono y el objetivo cambian radicalmente. Según el nuevo informe publicado por José María Gil Garre, la afluencia masiva de migrantes hacia Sebta el 31 de julio ya no es fruto de una manipulación argelina, sino que fue orquestada por el Makhzen, descrito de forma natural como el círculo de poder en torno al Rey.
Los «argumentos» clave del nuevo informe apuntan a una capacidad de mando. El experto afirma que este círculo de poder «disponía de capacidad de mando sobre los gendarmes y las Fuerzas Auxiliares desplegadas en la frontera de Ceuta».
Las interceptaciones militares españolas mostrarían que «se habrían transmitido instrucciones operativas hasta las fuerzas presentes en el terreno», especialmente en lo relativo a su permanencia en sus puestos y a la gestión calculada del flujo de migrantes. Y por supuesto, la situación del 30 de julio no se derivaría de un simple desbordamiento imprevisto, sino de una «gestión deliberada del paso», utilizada como «medio de presión sobre España», en vinculación directa con el contexto de las relaciones bilaterales entre Rabat y Madrid y las negociaciones en curso entre Marruecos y la Unión Europea. Hay que convenir en que resulta ambiguo.
El informe cuestiona asimismo al aparato estatal español. Varios servicios de inteligencia (CNI, inteligencia militar, interceptaciones del Regimiento de Guerra Electrónica 32, fuentes fronterizas y abiertas) disponían de informaciones convergentes que señalaban un alto riesgo varios días antes de la llegada masiva. Sin embargo, según Gil Garre, estas alertas no se tradujeron en un análisis global de riesgos ni en medidas preventivas, haciendo que la respuesta española fuera esencialmente reactiva. Una cadena de conocimiento que, según las fuentes del experto, se construyó a partir de la segunda mitad de junio.
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El texto saca a la luz supuestas divergencias en el seno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en el Gobierno. Por un lado, responsables socialistas (miembros de la Comisión Ejecutiva Federal) habrían reconocido internamente errores de gestión del Gobierno y señalado la responsabilidad marroquí, subrayando al mismo tiempo los fallos del sistema de alerta. Por otro, el discurso público de Pedro Sánchez y de sus ministros mantuvo una línea oficial de exoneración a Rabat. Para añadir picante, el analista subraya, «sobre la base de fuentes de alta solvencia», una advertencia urgente. Según él, si no se adoptan las medidas oportunas, la próxima avalancha humana podría alcanzar las 100.000 personas bajo banderas marroquíes.
Moralidad: el próximo tratado bilateral entre Marruecos y la Unión Europea debe integrar imperativamente el pleno reconocimiento de Sebta y Melilla como territorios españoles, y de paso europeos. De lo contrario, la frontera seguirá siendo instrumentalizada como una palanca de presión estratégica.
Más en serio, el gran giro analítico realizado por José María Gil Garre, pasando en un tiempo récord de la denuncia de una ciberinjerencia argelina a la identificación de una gestión fronteriza pilotada por el Makhzen, pone de relieve la volatilidad de las peritajes de seguridad en tiempos de crisis geopolítica. Cuestiona asimismo su nivel de objetividad, así como las motivaciones, evidentemente tambaleantes según el caso, de sus autores. Ya se trate de analizar una guerra híbrida digital transfronteriza o la instrumentalización táctica de los flujos migratorios en el marco de las relaciones de fuerza diplomáticas con la Unión Europea, estas contradicciones subrayan hasta qué punto las fronteras de Sebta y Melilla siguen siendo zonas grises donde se cruzan inteligencias encontradas, luchas de influencia e intensas batallas informativas. Con el riesgo de hacer bailar a algunos un auténtico vals a mil tiempos.
