Abde pudo decir no

Abdessamad Ezzalzouli con la camiseta sobre Sebta antes del comienzo del partido entre el Villarreal y el Real Betis.

El 15/09/2026 a las 09h52

ColumnaAntes del partido Villarreal-Betis, Abdessamad Ezzalzouli lució, al igual que los demás jugadores de ambos equipos, una camiseta con dos mensajes referidos a Sebta. Un gesto que no resulta inocuo para un internacional marroquí. Entre la libertad de conciencia, el derecho laboral y los reglamentos del fútbol, el León del Atlas pudo haber tomado otra decisión: negarse a vestirla.

Hay camisetas que se visten para jugar. Y hay otras que, aunque se lleven solo unos minutos antes del pitido inicial, transmiten algo distinto. El lunes 14 de septiembre, antes del Villarreal-Betis, los futbolistas de ambas escuadras lucieron una camiseta con dos inscripciones: «Todos somos caballas» (apodo tradicional de los habitantes de Sebta) y «Sebta (y sus caballeros) es de la mar». Entre ellos figuraba Abdessamad Ezzalzouli. Son mensajes que no solo implican un respaldo incondicional a la españolidad de Sebta y al discurso de victimización difundido por la mayoría de los partidos políticos y el gobierno local, sino que contribuyen a extender esta histeria contra Marruecos a ámbitos ajenos a la política.

Abdessamad Ezzalzouli pudo haberse planteado una pregunta muy sencilla: ¿estoy obligado a participar en esta campaña?

La respuesta dista mucho de ser tan evidente como sugeriría la imagen de dos plantillas completas vestidas con la misma camiseta. El derecho español protege, en primer lugar, la libertad ideológica. El artículo 16 de la Constitución española garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto, precisando que nadie puede ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias. Por su parte, el artículo 20 ampara la libertad de expresión. Un futbolista profesional es un trabajador asalariado sujeto a las obligaciones de su contrato, pero no por ello deja sus derechos fundamentales en la puerta del vestuario.

Este principio tampoco se detiene en las fronteras españolas. El artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce a toda persona el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Asimismo, el artículo 9 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que vincula a España, protege estas mismas libertades. Si bien pueden estar sujetas a ciertas restricciones previstas por la ley, el principio básico permanece firmemente consolidado.

Conviene, sin embargo, no transformar estos textos en un comodín legal. No significan que un futbolista pueda rechazar a su antojo cualquier instrucción de su club alegando sus convicciones. Pero recuerdan algo esencial: la libertad de conciencia no desaparece porque un jugador esté bajo contrato. Y cuando se le pide no solo portar la indumentaria necesaria para el ejercicio de su profesión, sino exhibir en su cuerpo un mensaje con alcance político, identitario o territorial, la cuestión cambia inevitablemente.

El Estatuto de los Trabajadores en España impone al empleado el deber de cumplir las instrucciones del empresario en el ejercicio regular de sus facultades directivas. Sin embargo, la legislación laboral también protege la dignidad del trabajador y sus derechos fundamentales. Existe, por tanto, una diferencia entre pedir a Abde que vista la camiseta verdiblanca del Betis —parte inherente a su oficio— y vincularlo a un eslogan ajeno a la práctica deportiva, susceptible de herir sus convicciones o de arrastrarlo a un terreno político no elegido.

El propio fútbol cuenta con sus propios mecanismos de salvaguarda. La Regla 4 de la IFAB regula los eslóganes, declaraciones e imágenes en el equipamiento de los jugadores, especialmente cuando presentan un carácter político, religioso o personal. Las Reglas del Juego exigen asimismo considerar la sensibilidad colectiva cuando un mensaje se refiere a una cuestión o acontecimiento nacional o internacional.

Por todo ello, sí: Abde pudo, al menos, solicitar no llevarla.

No hacía falta un comunicado incendiario ni generar un conflicto con el Betis. Le bastaba con decir: este mensaje afecta a un asunto sensible para mi país y prefiero no verme vinculado a él.

Y es que la libertad de expresión no consiste únicamente en la capacidad de hablar. La libertad de conciencia implica también el derecho a negarse a asumir personalmente un mensaje con el que no se desea guardar relación. Rechazar un eslogan no significa necesariamente combatir a quienes lo defienden.

Abde no es un jugador cualquiera a ojos de la afición marroquí. Viste con regularidad otra camiseta, la roja con la estrella verde: la de los Leones del Atlas. Y cuando un internacional marroquí aparece con un mensaje que hace referencia explícita a Sebta en el pecho, la imagen adquiere inevitablemente una dimensión particular en Marruecos, lo haya pretendido o no.

Quizá reside ahí su error: en no haber anticipado lo que implicaba esa fotografía ni la estigmatización que conlleva para los marroquíes.

Rechazar esa camiseta no habría sido ni un afrenta a su empleador, el Betis, ni una falta de respeto hacia sus compañeros. Habría significado simplemente: respeto vuestra iniciativa, pero no deseo que mi imagen se asocie a un mensaje de sensibilidad política que forma parte de una campaña contra mi país.

Abde pudo decir no.

Por Adil Azeroual
El 15/09/2026 a las 09h52