12% del PIB invertidos: esto opina Laura Jaramillo Mayor, jefa de misión del FMI para Marruecos

Laura Jaramillo Mayor, chef de mission du FMI pour le Maroc. �IMF

El 08/06/2026 a las 15h20

El Fondo Monetario Internacional (FMI) considera que Marruecos está logrando mantener un equilibrio creíble entre la aceleración de sus inversiones estratégicas y la preservación de la sostenibilidad de sus finanzas públicas. En una entrevista concedida a Le360, Laura Jaramillo Mayor afirma que la inversión pública, elevada hasta el 11,9% del PIB, refuerza la cohesión social al tiempo que sostiene el potencial de crecimiento a largo plazo.

Rara vez la cuestión de la inversión pública había ocupado un lugar tan central en la estrategia económica del Reino. Infraestructuras de transporte, proyectos de seguridad hídrica, generalización de la protección social o preparación de grandes citas internacionales: varios proyectos se desarrollan simultáneamente mientras Marruecos continúa sus esfuerzos de consolidación presupuestaria.

La economía marroquí entra así en una fase singular de su desarrollo. Pocos países emergentes intentan al mismo tiempo modernizar sus infraestructuras, ampliar su sistema de protección social y asegurar sus recursos hídricos en un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas, volatilidad energética y un aumento de los riesgos climáticos.

La cuestión central se ha vuelto por tanto presupuestaria: ¿hasta qué punto puede un Estado invertir sin fragilizar sus finanzas públicas?

Para Laura Jaramillo Mayor, la respuesta es hoy tranquilizadora. «La deuda pública de Marruecos se considera sostenible con una alta probabilidad», afirma en referencia al informe 2026 del FMI en el marco del artículo IV.

Esta valoración no se limita a un simple juicio contable. Refleja la convicción del FMI de que los gastos emprendidos por el Reino responden a necesidades económicas estructurales capaces de sostener de forma duradera el potencial de crecimiento.

El contexto económico reciente parece además respaldar esta lectura. Según el Alto Comisionado del Plan (HCP), el crecimiento nacional alcanzó el 4,9% en 2025 frente al 4,4% del año anterior. La agricultura creció un 8,2% tras un difícil 2024, mientras que las actividades no agrícolas registraron un aumento del 3,9%. Estas cifras muestran una economía que se beneficia tanto de un mejor ciclo agrícola como de un esfuerzo sostenido de inversión.

El primer pilar identificado por el FMI se refiere a la seguridad hídrica. Tras varios años de severa sequía, la mejora de la campaña agrícola 2025-2026 supone un alivio para la economía nacional. Sin embargo, Laura Jaramillo Mayor considera que esto va más allá del simple regreso de las lluvias.

«La mejora de la temporada agrícola 2025-2026 en Marruecos es una evolución positiva después de varios años de intensa sequía», explica. Según la responsable del FMI, esta mejora refleja tanto unas condiciones meteorológicas más favorables como las inversiones realizadas en infraestructuras hídricas, especialmente en irrigación y desalación.

Esta lectura marca una evolución importante en el enfoque económico del agua. Durante mucho tiempo considerada únicamente una cuestión agrícola, la seguridad hídrica se percibe ahora como un componente directo de la estabilidad macroeconómica.

El FMI estima que las inversiones realizadas comienzan a reducir progresivamente esta vulnerabilidad. Laura Jaramillo Mayor subraya que la estrategia aplicada se basa en «un aumento de la oferta» combinado con «una mayor eficiencia y gobernanza de los recursos hídricos».

Este enfoque se ha beneficiado del apoyo del mecanismo del FMI para la resiliencia y la sostenibilidad, destinado precisamente a acompañar a las economías confrontadas a desafíos climáticos.

La institución, no obstante, sigue siendo prudente. «Será esencial continuar progresando en eficiencia hídrica, gestión de la demanda y gobernanza», advierte la responsable del Fondo.

En otras palabras, las infraestructuras por sí solas no bastarán. La rentabilidad económica de la inversión hídrica dependerá también de la capacidad para mejorar la asignación y el uso de este recurso.

Infraestructuras concebidas como motor de crecimiento

Esta lógica de resiliencia se extiende a las grandes inversiones públicas en infraestructuras.

Un informe del FMI publicado en marzo de 2026 aporta una indicación especialmente significativa. Las simulaciones realizadas por la institución muestran que el programa de inversión pública, equivalente al 11,9% del PIB de 2024 durante el periodo 2024-2030, debería generar importantes ganancias de crecimiento a medio plazo.

El mecanismo económico es relativamente simple: la mejora del capital público aumenta la productividad global de la economía, reduce ciertos costes de transacción y favorece progresivamente la inversión privada.

Laura Jaramillo Mayor resume esta lógica al señalar que «la aceleración del gasto público en infraestructuras debería estimular el crecimiento del PIB real».

Esta observación cobra especial importancia en un momento en el que Marruecos prepara simultáneamente varios proyectos estructurales en transporte, logística, energía y equipamientos públicos.

El FMI introduce, sin embargo, un matiz esencial: los beneficios económicos esperados dependerán en gran medida de la eficacia de la ejecución.

El informe subraya que una mejora de la eficiencia del gasto público ampliaría las ganancias de crecimiento y la inversión privada sin aumentar la deuda. Por el contrario, sobrecostes importantes podrían incrementar considerablemente el endeudamiento sin generar una mejora equivalente de la producción.

El reto se desplaza así de la cantidad a la calidad de la inversión.

Protección social: el FMI saluda un cambio de modelo

La segunda gran transformación observada por el Fondo se refiere al sistema de protección social. Mientras muchas economías africanas siguen apoyándose en subsidios generalizados —costosos y poco eficaces desde el punto de vista redistributivo—, Marruecos ha optado por otra vía.

«El marco político marroquí ha evolucionado progresivamente desde subsidios generalizados hacia un apoyo social focalizado», recuerda Laura Jaramillo Mayor.

Esta transformación se aceleró con la reforma lanzada en 2020 para ampliar la cobertura del seguro médico, las ayudas familiares, las pensiones y los mecanismos de protección frente al desempleo.

Según la responsable del FMI, ya se han logrado «avances importantes» gracias al despliegue del seguro médico obligatorio y del programa de ayuda social directa apoyado en el Registro Social Unificado, una gran base de datos nacional utilizada por Marruecos para identificar a los hogares elegibles para ayudas sociales.

Esta evolución tiene una evidente dimensión presupuestaria, pero responde también a una lógica económica más amplia. Un sistema social mejor focalizado reduce pérdidas de eficiencia, mejora la asignación de recursos públicos y protege mejor a los hogares vulnerables frente a los choques económicos. A largo plazo, también contribuye a reforzar el capital humano, un elemento que el FMI considera indispensable para maximizar el impacto de las inversiones físicas.

Las finanzas públicas ganan credibilidad

La solidez de esta estrategia depende, sin embargo, de un elemento fundamental: la capacidad del Estado para financiar estos gastos sin deteriorar sus equilibrios.

En este terreno, el FMI observa una mejora notable. Laura Jaramillo Mayor destaca que las inversiones en infraestructuras, programas sociales y seguridad hídrica han sido respaldadas por «mejoras significativas en la recaudación fiscal» derivadas de las reformas tributarias emprendidas en los últimos años.

Las cifras del informe del FMI de marzo ilustran esta evolución. El déficit presupuestario global volvió al 3,5% del PIB en 2025, un nivel inferior al registrado antes de la pandemia. El FMI prevé un déficit del 3,4% del PIB en 2026 y del 3,3% en 2028.

Paralelamente, la ratio de deuda pública debería reducirse del 67,1% del PIB a finales de 2025 al 60,8% en 2031, precisa el informe.

Estas previsiones explican por qué la institución internacional sigue considerando moderado el riesgo soberano marroquí.

Más allá de las cifras presupuestarias, el FMI considera que Marruecos busca ahora transformar su gasto público en activos económicos duraderos.

Por Mouhamet Ndiongue
El 08/06/2026 a las 15h20