Ante la proximidad del periodo de lluvias, las presas del norte del Reino se someten a un dispositivo de control reforzado. Varias infraestructuras dependientes de la Agencia de la Cuenca Hidrográfica del Loukkos ya han sido objeto de ensayos de evacuación y verificaciones técnicas, con el objetivo de garantizar que sus equipamientos estén plenamente operativos en caso de un fuerte incremento de los caudales.
Desde principios de septiembre, la Agencia realiza un seguimiento exhaustivo de la situación en las presas y en las distintas obras hidráulicas de su demarcación. El reto consiste en anticipar los episodios de precipitaciones intensas y adaptar, en caso necesario, la gestión de los embalses en función de los volúmenes de agua previstos.
Este operativo se pone en marcha tras un año hidrológico especialmente intenso en el norte del Reino. Según los datos facilitados a Le360, los embalses de Chefchaouen, Nakhla y Charif El Idrissi, este último en la provincia de Tétouan, alcanzaron un nivel de llenado del 100% durante la pasada campaña hidrológica.
Para hacer frente a eventuales episodios de fuertes lluvias, la Agencia efectúa cada año, al término del verano, ensayos en los principales equipamientos hidromecánicos de las presas. Estas verificaciones atañen de forma prioritaria a los desagües de fondo y a los aliviaderos de crecida, cuyo correcto funcionamiento debe quedar garantizado antes de la llegada de las grandes avenidas de agua.
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Los ensayos se llevan a cabo de manera habitual entre los meses de septiembre y octubre. Estas maniobras permiten revisar el estado del material y asegurar su pronta movilización en caso de que los niveles de los embalses registren fluctuaciones acusadas.
En caso de precipitaciones abundantes, la Agencia cruza las predicciones meteorológicas con las variables hidrológicas disponibles. De este modo, elabora simulaciones sobre el comportamiento de los aportes y el nivel de las reservas para, si las condiciones lo requieren, programar las operaciones de desembalse de forma anticipada.
El objetivo prioritario es regular gradualmente el nivel de las presas en función de las avenidas previstas, reduciendo al mismo tiempo los riesgos asociados a las riadas en las zonas situadas aguas abajo y preservando la integridad estructural de las instalaciones.
Las cifras de la anterior temporada hidrológica reflejan la magnitud de los volúmenes gestionados por estas presas. Entre septiembre de 2025 y mayo de 2026, las aportaciones alcanzaron aproximadamente 380 millones de metros cúbicos en la presa Charif El Idrissi, 49 millones de metros cúbicos en la de Chefchaouen y 86 millones de metros cúbicos en la de Nakhla.
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A raíz de esta notable entrada de caudal, las reservas experimentaron un fuerte incremento. Una parte sustancial de estos volúmenes tuvo que ser evacuada a través de los aliviaderos de crecida, sumando un total aproximado de 237 millones de metros cúbicos en Charif El Idrissi, 30 millones de metros cúbicos en Chefchaouen y 80 millones de metros cúbicos en Nakhla.
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Los desagües de fondo también desempeñaron un papel decisivo. Según la información proporcionada a Le360, se evacuaron por este mecanismo cerca de 100 millones de metros cúbicos en la presa Charif El Idrissi y unos 16 millones de metros cúbicos en la de Chefchaouen.
Estas maniobras permitieron encauzar los cuantiosos caudales registrados a lo largo de la anterior campaña e ir ajustando las láminas de agua conforme a la evolución de los volúmenes recibidos, velando en todo momento por la seguridad de los cauces y zonas colindantes aguas abajo.
