Canarias dará un nuevo paso para consolidarse como uno de los principales nodos de telecomunicaciones del Atlántico con el desarrollo del proyecto RING, una infraestructura de cable submarino que incluirá un nuevo enlace con Tarfaya, en la costa sur de Marruecos.
Impulsado por Canalink, empresa pública dependiente del Cabildo de Tenerife, el proyecto contempla la creación de un anillo de fibra óptica que conectará Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, además de un ramal internacional hacia Marruecos que ampliará las rutas de transmisión de datos entre Europa y África Occidental.
La futura infraestructura permitirá incrementar la capacidad de las comunicaciones y, sobre todo, mejorar la resiliencia de la red. A diferencia de un trazado lineal, la configuración en anillo ofrece rutas alternativas para el tráfico de datos en caso de averías o incidencias, reduciendo el riesgo de interrupciones del servicio.
La conexión con Tarfaya reforzará asimismo la interconectividad entre ambas orillas del Atlántico oriental en un momento de fuerte crecimiento de las infraestructuras digitales en el continente africano, marcado por la expansión de los centros de datos, los servicios en la nube y las aplicaciones basadas en inteligencia artificial.
Marruecos gana peso como nodo digital regional
La nueva conexión se suma a la creciente integración de Marruecos en las grandes redes internacionales de telecomunicaciones. Gracias a su posición geográfica y al desarrollo de sus infraestructuras digitales, el Reino se consolida progresivamente como un punto estratégico para las comunicaciones entre Europa, África y, cada vez más, el Atlántico.
El ramal hasta Tarfaya ofrecerá nuevas alternativas de interconexión para operadores de telecomunicaciones, proveedores de servicios en la nube y centros de datos, al tiempo que contribuirá a diversificar las rutas internacionales de transmisión de datos.
El proyecto RING forma parte de la estrategia de Canalink para reforzar el papel de Canarias como plataforma de conectividad internacional. El archipiélago alberga ya varios sistemas de cable submarino que enlazan Europa, África y América, una posición que pretende fortalecer con nuevas infraestructuras capaces de responder al aumento constante del tráfico digital.
La futura conexión con Marruecos ampliará esa red y contribuirá a construir una infraestructura más robusta, preparada para absorber el crecimiento de la economía digital y las nuevas necesidades derivadas del desarrollo de la inteligencia artificial y los servicios de baja latencia.
