Un volumen de unas 30.000 toneladas de gasolina de tipo AI-92 se transportó por vía marítima desde el puerto de Tánger con destino al puerto ártico de Múrmansk, en el norte de Rusia, indica Reuters citando fuentes del sector.
El embarque se habría realizado a mediados de julio a bordo de un petrolero con bandera panameña. El grupo petrolero ruso Lukoil habría actuado como proveedor de esta carga.
Esta importación se enmarca en una serie de medidas adoptadas por Moscú para estabilizar su mercado interior de combustibles, bajo presión en los últimos meses. Varias refinerías se vieron afectadas por ataques de drones atribuidos a Ucrania, lo que provocó una caída de la producción y un aumento de los precios.
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Según los datos del mercado, la producción de gasolina en Rusia cayó a principios de julio a cerca del 65% del consumo medio estival. Esta situación llevó a las autoridades a establecer restricciones a las ventas en algunas regiones y a diversificar las fuentes de suministro.
Además de las importaciones por ferrocarril procedentes de Bielorrusia y Kazajistán, Rusia también prohibió las exportaciones de combustibles para dar prioridad al mercado local. Asimismo, se habrían recibido recientemente cargamentos marítimos procedentes de la India, según Reuters.
El vicepresidente del Gobierno ruso, Alexander Novak, indicó a mediados de julio que el país recurriría a la importación de productos petrolíferos para mitigar las tensiones en el suministro.
