En Almería, los precios siguen al alza debido a la falta de producto. Según FreshPlaza, las dificultades fitosanitarias registradas durante la primavera llevaron a numerosos agricultores a retrasar los trasplantes en los invernaderos, con el objetivo de evitar los meses de más calor y reducir la exposición a insectos transmisores de virus. Las variaciones de temperatura registradas a finales del verano también ralentizaron la maduración de las primeras plantas.
Esta situación ha reducido temporalmente la disponibilidad de tomate en los mercados europeos. Stephan van Marrewijk, director comercial de la cooperativa almeriense Vicasol, que comercializa unas 90.000 toneladas anuales, explica que el retraso ha provocado un déficit de oferta justo cuando han terminado los ciclos de producción de verano en otras zonas europeas y los invernaderos andaluces todavía no han alcanzado su capacidad máxima.
La escasez se refleja en las cotizaciones de las subastas. Según los datos de Agropizarra recogidos por FreshPlaza, el tomate pera alcanza un precio medio de 2,06 euros por kilo, mientras que el Daniela se sitúa en 1,73 euros, con máximos de 2,20 euros. El tomate en rama registra una media de 2,11 euros por kilo y puede acercarse a los 2,50 euros en las categorías de mayor calidad.
Habitualmente, España comienza a aportar volúmenes importantes de tomate al mercado europeo durante las semanas 44 y 45. Sin embargo, esta campaña no se esperan cantidades similares hasta la segunda semana de noviembre o incluso mediados de mes. Además, el retraso de los trasplantes en los cultivos hortícolas de invernadero podría convertirse en un fenómeno estructural, según Van Marrewijk.
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Marruecos tampoco ha escapado a este calendario más tardío. La campaña 2026/2027 registra un retraso estimado de entre diez y quince días y la superficie dedicada al cultivo del tomate ha vuelto a disminuir. Esta evolución alimenta la preocupación del sector por la posibilidad de que los máximos de producción marroquíes coincidan con los españoles, concentrando una mayor oferta en un mismo periodo.
Los datos de la campaña 2025/2026 muestran la importancia de ambos países en el abastecimiento europeo. Según las cifras de Euroestacom (ICEX-Eurostat) recogidas por Hortoinfo, Países Bajos lideró las ventas de tomate en la Unión Europea, con una cuota del 27,81%. Marruecos ocupó la segunda posición, con el 17,74%, seguido de España, con el 17,11%. En conjunto, los dos países representaron cerca del 35% del volumen comercializado en el mercado comunitario.
El peso de Marruecos es todavía más significativo si se consideran exclusivamente las importaciones europeas procedentes de países extracomunitarios. En 2024, el país suministró alrededor de 579.815 toneladas de tomate fresco a la Unión Europea, equivalentes al 69,4% de las importaciones procedentes de fuera del bloque. Esta proporción no debe confundirse con su cuota sobre el consumo total europeo, ya que se refiere únicamente a las compras extracomunitarias.
Si los picos de producción de España y Marruecos coinciden, el aumento simultáneo de la oferta podría ejercer presión a la baja sobre los precios mayoristas, especialmente si la demanda no crece al mismo ritmo. También se intensificaría la competencia por los contratos de suministro, los compradores y el espacio en los lineales de las grandes cadenas de distribución. El impacto sería especialmente sensible para los productores de variedades pequeñas, como el tomate cherry, en las que Marruecos ha reforzado su presencia.
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El resultado dependerá, no obstante, de los volúmenes disponibles, la calidad, las variedades y la capacidad del mercado para absorber la producción. España cuenta con una estructura logística y comercial consolidada dentro de la Unión Europea, mientras que Marruecos se ha convertido en un proveedor extracomunitario estratégico. Si ambos países concentran sus cosechas en las mismas semanas, la competencia podría intensificarse y reducir los márgenes de los productores, aunque una campaña escalonada permitiría mantener una oferta más equilibrada y limitar la presión sobre las cotizaciones.
