Sebta: la ultraderecha española de Vox sufre otro revés en Bruselas

El candidato de Vox, partido español de extrema derecha, Jorge Buxadé (i), y el líder de la formación, Santiago Abascal. (Thomas COEX / AFP). AFP or licensors

El 05/11/2026 a las 10h32

La Comisión descarta suspender la cooperación técnica y financiera con Rabat tras la crisis de Sebta. Vox denuncia una «traición» a España y exige sanciones, pero su ofensiva no altera la estrategia europea.

La respuesta de Bruselas es clara. La Comisión Europea no tiene previsto suspender la cooperación técnica y financiera con Marruecos después de las llegadas de migrantes a Sebta en julio de 2026. En el texto firmado por la comisaria Dubravka Šuica, el Ejecutivo comunitario mantiene que Marruecos es un «socio estratégico clave» y sostiene que la crisis demuestra la importancia de reforzar la cooperación con Rabat. También confirma que quiere avanzar hacia una «asociación global y estratégica» con el Reino.

Vox presenta la respuesta como una señal de impunidad. Bruselas, en cambio, acaba de decir justo lo contrario de lo que la formación quería oír, no suspenderá la cooperación con Marruecos y pretende reforzarla. Mientras Jorge Buxadé reclama cortar los fondos, la Comisión insiste en que Rabat es un socio estratégico y en que la cooperación forma parte de la respuesta a la crisis. Vox habla de una Europa «arrodillada», Bruselas, al parecer, no ha recibido su comunicado como una orden.

En su texto, la formación acusa a la Comisión de anteponer sus acuerdos con Marruecos a la defensa de Sebta y de «premiar» a Rabat pese a lo ocurrido. Habla de «traición política» y «humillación» para los ceutíes. «Marruecos puede presionar nuestras fronteras, poner en jaque a Ceuta y utilizar la inmigración contra España porque Bruselas seguirá financiando y protegiendo sus relaciones con Rabat», sostiene. Su receta es suspender los fondos europeos y adoptar medidas de represalia. La de Bruselas, justo la contraria, mantener abierta la cooperación.

Bruselas responde con dos vías

El 9 de septiembre, la Comisión concedió a España 114,7 millones de euros de ayuda de emergencia para gestionar las consecuencias de los cruces del 30 y el 31 de julio. Los fondos se destinaron a reforzar la vigilancia y la protección fronteriza, la acogida y los procedimientos de retorno. La Comisión movilizó además a Frontex, Europol y la Agencia de Asilo de la Unión Europea.

Bruselas optó así por dos vías al mismo tiempo. Apoyó a España para hacer frente a la crisis y mantuvo la cooperación con Marruecos. La Comisión ha señalado que, tras las llegadas masivas, la gran mayoría de quienes cruzaron había regresado a Marruecos para el 4 de agosto. Para la política europea, ese dato refuerza el argumento de que Rabat sigue siendo un interlocutor necesario en materia de migración y retornos. La relación también abarca seguridad, comercio e inversión.

El Parlamento Europeo también condenó los cruces y pidió a Marruecos que cumpla sus compromisos en materia de control fronterizo, retornos y cooperación migratoria. Aprobó su resolución por 339 votos a favor, 225 en contra y 16 abstenciones, y respaldó la ayuda concedida a España. El texto, sin embargo, no exigió suspender la cooperación con Rabat. La posición de Bruselas no consiste en ignorar la crisis, sino en responder a ella sin desmontar los instrumentos que considera útiles.

Mucho ruido, poca capacidad de presión

Ahí aparece el límite de la ofensiva de Vox. La formación puede elevar el tono y exigir sanciones, pero no ha conseguido que la Comisión cambie de estrategia. Su denuncia de «abandono» tampoco encaja con la ayuda de emergencia movilizada para España. Bruselas ha respaldado a Sebta y, a la vez, ha rechazado la ruptura que reclama Vox.

No es la primera vez que la propuesta de confrontación de la formación se queda sin apoyos. En septiembre, la Asamblea de Sebta rechazó una iniciativa de Vox que planteaba suspender el tratado de amistad con Marruecos, revisar la cooperación bilateral y promover cambios en los acuerdos y ayudas de la Unión Europea.

El episodio revela también una comprensión limitada de la geopolítica. Vox presenta la cooperación como una recompensa que puede retirarse para castigar a un vecino. Bruselas la trata como una herramienta para proteger intereses europeos en distintos ámbitos, también cuando hay una crisis. Se puede cuestionar si esa estrategia es suficiente o pedir más garantías. Pero reclamar sanciones no significa tener capacidad para imponerlas, y repetir que Europa se «arrodilla» ante Marruecos no convierte esa consigna en política exterior.

La respuesta de Šuica deja a Vox ante una realidad incómoda. La Comisión no ha aceptado su receta y no ha abandonado a España. Ha elegido mantener la cooperación con Marruecos mientras apoya a Sebta. Mucho ruido en Bruselas, por ahora, ninguna influencia capaz de cambiar el rumbo.

Por Faiza Rhoul
El 05/11/2026 a las 10h32