La fresa marroquí pierde terreno en el mercado internacional a un nivel histórico

El 07/07/2026 a las 19h30

La caída de las exportaciones de fresa fresca, que se redujeron a la mitad en la actual campaña, evidencia la creciente fragilidad de un sector presionado por la competencia egipcia, la sequía, la falta de trabajadores y los episodios meteorológicos extremos.

El sector marroquí de la fresa fresca atraviesa una de las etapas más delicadas de su historia reciente. Las exportaciones han descendido hasta mínimos inéditos y encadenan ya cuatro campañas consecutivas de retrocesos. Entre octubre de 2025 y abril de 2026, Marruecos exportó unas 8.700 toneladas de fresa fresca, un volumen un 50% inferior al registrado durante el mismo periodo del año anterior, según datos de EastFruit.

La evolución de la campaña apunta a que el país cerrará el ejercicio con el menor nivel de exportaciones de fresa fresca desde que existen registros. El deterioro contrasta con el dinamismo de otros cultivos de frutos rojos, como los arándanos y las frambuesas, cuya presencia en los mercados internacionales continúa creciendo.

La pérdida de competitividad frente a Egipto

Los productores egipcios han incrementado con rapidez la superficie destinada a la fresa y han logrado colocar grandes cantidades de fruta a precios más bajos. Esta competencia ha reducido los márgenes de los agricultores marroquíes y ha llevado a muchos de ellos a sustituir la fresa por cultivos considerados más rentables. La situación se ha visto agravada por la escasez de agua. La fresa requiere un riego intensivo y la prolongada sequía ha reducido de forma considerable las reservas subterráneas en las principales zonas productoras.

Para mantener la producción, numerosos agricultores han tenido que invertir en instalaciones de desalinización, una solución costosa que ha terminado por reducir aún más la rentabilidad de las explotaciones.

La falta de trabajadores y una campaña marcada por el clima

La disponibilidad de mano de obra se ha convertido también en un obstáculo creciente. Parte de los trabajadores temporeros opta por trasladarse a España, atraídos por salarios más elevados. Quienes permanecen en Marruecos tienden a preferir las explotaciones de frambuesa y arándano, donde las condiciones laborales y los ingresos pueden resultar más favorables.La escasez de recolectores ha complicado especialmente los momentos de mayor intensidad de la campaña, cuando la rapidez en la recogida resulta decisiva para preservar la calidad de la fruta destinada a la exportación.

A estas dificultades se sumaron las anomalías meteorológicas registradas durante la campaña 2025-2026. Los episodios de frío, la elevada humedad y la inestabilidad de las temperaturas retrasaron la maduración de la fruta. Las inundaciones que afectaron a principios de 2026 a las regiones de Gharb y Loukkos agravaron aún más las pérdidas. Las lluvias anegaron parcelas situadas en zonas bajas, dañaron las estructuras de protección y destruyeron una parte importante de la cosecha.

Descenso en los principales destinos europeos

El retroceso se ha dejado sentir en todos los grandes mercados de destino. Francia registró la caída más acusada, con un descenso superior al 80% en los envíos. En Países Bajos, la contracción fue más moderada, aunque también significativa. Los descensos más relevantes se produjeron en Reino Unido y España, los dos principales compradores de fresa marroquí. Las exportaciones hacia Reino Unido se redujeron un 44%, mientras que los envíos a España cayeron un 54%. Arabia Saudí fue el único mercado que registró un aumento de las compras, aunque el volumen exportado sigue siendo demasiado limitado como para compensar las pérdidas registradas en Europa.

La caída de la fresa fresca refleja una transformación más amplia del modelo agrícola vinculado a los frutos rojos en Marruecos. Los grandes inversores y las cooperativas están orientando cada vez más sus recursos hacia cultivos como los arándanos, las frambuesas, las moras y los aguacates, considerados más rentables y con mejores perspectivas de crecimiento en los mercados internacionales. La fresa conserva parte de su importancia en el segmento de producto congelado mediante el sistema IQF, de congelación rápida individual. Marruecos alcanzó en 2025 un récord de exportaciones de fresa congelada hacia Estados Unidos, favorecido por el descenso de los envíos procedentes de México.

La crisis de la fresa fresca, sin embargo, parece ir más allá de una sucesión de dificultades temporales. La combinación de competencia exterior, presión sobre los recursos hídricos, escasez de mano de obra y vulnerabilidad climática está acelerando una reorientación estructural del sector marroquí de los frutos rojos.

Por la redacción
El 07/07/2026 a las 19h30