A pesar de un entorno internacional marcado por las tensiones geopolíticas y el encarecimiento de la energía, la economía marroquí mantendrá su dinámica de crecimiento en 2026. Así lo demuestra el último informe sobre las perspectivas económicas mundiales, publicado este miércoles 3 de junio por la OCDE, que prevé un avance del PIB de Marruecos del 5%, tras el crecimiento estimado del 4,6% para 2025.
La organización atribuye esta mejora a varios factores, entre los que destacan las lluvias excepcionales registradas durante el invierno —que previsiblemente impulsarán una clara recuperación de la producción agrícola— y el fuerte dinamismo de las inversiones públicas destinadas a grandes proyectos de infraestructuras. Asimismo, el organismo añade que el consumo privado se mantendrá sólido a pesar del repunte de las tensiones inflacionistas.
Sin embargo, la OCDE advierte de que el Reino sigue expuesto a las consecuencias de la crisis energética global debido a su elevada dependencia de las importaciones de energía. El informe explica que un conflicto prolongado en Oriente Próximo podría perjudicar a las exportaciones marroquíes y alterar el suministro de amoniaco y azufre procedentes de los países del Golfo, elementos esenciales para la producción nacional de fertilizantes.
No obstante, esta situación se verá mitigada por la resiliencia de la economía marroquí, respaldada por la diversificación progresiva de sus motores de crecimiento y por la continuidad de las reformas puestas en marcha durante los últimos años, según recoge el documento.
Dinamismo del consumo y la inversión
En 2025, la economía marroquí registró un crecimiento del 4,6% gracias al consumo de los hogares y a la inversión privada, señala la institución, que destaca cómo este impulso se vio favorecido por la mejora del poder adquisitivo —vinculada a la moderación de la inflación— y por una mayor confianza de los consumidores.
Por su parte, la inversión pública desempeñó un papel fundamental a través de los grandes proyectos de infraestructuras desarrollados en diversos sectores estratégicos, en especial la construcción y la industria, según apuntan los autores del informe.
La inflación mantuvo su tendencia a la baja a lo largo de 2025 debido al descenso de los precios de los alimentos. Sin embargo, el encarecimiento de la energía provocó un repunte de las tensiones sobre los precios, lo que situó la inflación en el 1,7% en abril de 2026.
En paralelo, las exportaciones, los ingresos por turismo y la confianza empresarial mostraban una evolución al alza antes de que se desencadenara el impacto energético.
En el mercado laboral, la tasa de desempleo bajó del 13,4% en 2024 al 13% en 2025, recuerda el informe, matizando que, a pesar de esta ligera mejoría, el paro sigue siendo especialmente elevado entre los jóvenes, colectivo en el que alcanza el 37,2%, y entre las mujeres, con una tasa del 20,5%.
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En su análisis sobre las perspectivas económicas globales, la OCDE subraya que Marruecos sigue siendo vulnerable a las fluctuaciones de los mercados energéticos internacionales. Alrededor del 90% de las necesidades energéticas del país se cubren mediante importaciones, lo que eleva su sensibilidad ante las subidas de precios, explica el organismo.
El informe advierte de que, incluso antes de la actual crisis energética, el déficit por cuenta corriente ya superaba el 2% del PIB en 2025, y estima que el encarecimiento de las importaciones de energía aumentará la presión sobre las cuentas exteriores.
No obstante, los economistas de la OCDE apuntan que la economía marroquí cuenta con un importante factor de compensación gracias a las exportaciones de fertilizantes fosfatados, que supusieron el 21% de los ingresos por exportación en 2025 al verse beneficiadas por el aumento de los precios en los mercados internacionales.
El informe recuerda también el gran peso de la Unión Europea en los intercambios exteriores de Marruecos, ya que absorbe cerca del 60% de las exportaciones de bienes del país, lo que vincula estrechamente la economía nacional a la coyuntura europea. Por el contrario, la exposición directa a Estados Unidos sigue siendo limitada, con apenas un 3% de las exportaciones marroquíes de mercancías.
Se prevé que el tipo de interés de referencia se mantenga sin cambios
En el plano monetario, la OCDE considera que el esperado regreso de las presiones inflacionistas no deja margen para nuevos estímulos. Por ello, estima que el banco central Bank Al-Maghrib mantendrá el tipo de interés de referencia en el 2,25% durante el periodo 2026-2027, una tasa que permanece inalterada desde marzo de 2025. Según las previsiones, la inflación pasará del 0,7% registrado en 2025 al 3,2% en 2026, para luego moderarse hasta el 1,4% en 2027.
En cuanto a las finanzas públicas, el déficit presupuestario mantiene su trayectoria descendente. Tras reducirse del 3,9% del PIB en 2024 al 3,5% en 2025, se prevé que se estabilice en torno al 3% del PIB durante 2026 y 2027.
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Esta mejora, que se lograría a pesar del incremento continuo del gasto público destinado a la inversión en infraestructuras y a la universalización de la protección social, es atribuida por la OCDE a los efectos de las reformas fiscales, que están generando un aumento de la recaudación.
La OCDE recuerda que, ante la escalada de los precios de la energía, las autoridades han reactivado las medidas de apoyo al sector del transporte que ya se habían aplicado entre 2022 y 2023, aunque sin llegar a establecer nuevas ayudas directas para las familias.
Reformas estructurales indispensables
Por otra parte, los autores del documento insisten en la necesidad de acelerar las reformas estructurales para potenciar la capacidad de crecimiento del país. Entre sus propuestas destacan la reducción de la economía informal, una mayor flexibilidad en la contratación laboral y el fortalecimiento de los incentivos para la incorporación al sector regulado.
También abogan por la mejora del capital humano y recomiendan ampliar el acceso a las escuelas infantiles y servicios de guardería, potenciar la formación profesional dentro de las empresas y combatir los estereotipos de género que dificultan el acceso de las mujeres al mercado laboral.
Los expertos de la OCDE consideran asimismo que fomentar la libre competencia y mejorar las cualificaciones de los trabajadores son medidas clave para incrementar la productividad y favorecer un crecimiento más inclusivo.
Por último, instan a dar continuidad a los esfuerzos contra la corrupción, especialmente en la contratación pública, al tiempo que se acelera la transición energética. Según el organismo, reducir de forma progresiva la dependencia de las importaciones de energía, junto con la aplicación de políticas climáticas más ambiciosas y una gestión óptima de los recursos hídricos, reforzará la capacidad de la economía marroquí para resistir futuras crisis.
