Materias primas: Marruecos se sitúa en el centro de las dependencias estratégicas españolas

El 02/06/2026 a las 12h00

Un estudio de CaixaBank Research identifica a Marruecos como uno de los principales puntos de apoyo de la economía española en lo que respecta a varios insumos considerados estratégicos. El ácido fosfórico, los fosfatos y las materias primas minerales se sitúan en el centro de unas dependencias que el informe califica de críticas para la agricultura, el sector agroalimentario y diversas cadenas industriales del país.

Las sucesivas crisis que han sacudido el comercio mundial en los últimos años han modificado profundamente la manera en que las grandes económicas evalúan sus dependencias externas. La guerra en Ucrania, las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo, la pandemia o las perturbaciones en las cadenas logísticas han vuelto a situar la seguridad del suministro en el centro de las políticas económicas.

En esta misma línea se inscribe el estudio publicado por CaixaBank Research, dedicado a las vulnerabilidades comerciales de España. El documento analiza los productos y los países de los que más depende el tejido productivo español, y entre ellos, Marruecos ocupa un lugar especialmente destacado.

Según este informe, el Reino se revela como un proveedor cuya importancia supera con creces el mero marco de los intercambios comerciales bilaterales, ya que su contribución afecta de forma directa a varios sectores esenciales para el funcionamiento de la economía española.

La conclusión más destacada del informe afecta al ácido fosfórico, un insumo indispensable para la fabricación de fertilizantes. El estudio señala que Marruecos cubre casi el 80% de las importaciones españolas de ácido fosfórico, una concentración que sitúa al Reino entre los proveedores más estratégicos identificados por los autores del análisis.

Esta dependencia adquiere una relevancia especial al afectar a uno de los primeros eslabones de la cadena alimentaria. El ácido fosfórico resulta clave en la producción de fertilizantes que posteriormente determinan los rendimientos agrícolas y el suministro de la industria agroalimentaria.

De este modo, el documento subraya que la vulnerabilidad asociada al ácido fosfórico marroquí no se limita al sector químico, sino que se extiende directamente a la agricultura y la agroindustria, dos actividades cuya importancia económica y social sigue siendo central para España.

Este análisis constituye una de las principales conclusiones del estudio. La autora, Catalina Becu, considera que determinadas dependencias estratégicas generan efectos que van mucho más allá de su sector de origen, de modo que un insumo químico puede convertirse en un factor determinante para el conjunto de la cadena alimentaria.

La relevancia de Marruecos no se restringe únicamente al ácido fosfórico. El informe detalla además que el Reino representa una parte significativa de las importaciones españolas de fosfatos, un recurso también considerado indispensable para la producción de fertilizantes.

Esta doble presencia en el mercado de los fosfatos y del ácido fosfórico refuerza la posición de Marruecos en la cadena de valor agrícola española. Asimismo, refleja la dificultad que afrontan las empresas afectadas para sustituir con rapidez determinados suministros cuando los volúmenes se concentran en un número reducido de proveedores.

El documento recuerda que su índice de vulnerabilidad comercial se basa, en gran medida, en la concentración de los proveedores y en el carácter estratégico de los productos en cuestión. La importancia otorgada a los fosfatos marroquíes deriva justamente de la combinación de ambos factores.

Esta situación otorga al Reino un lugar singular en el entorno económico mediterráneo. El estudio evidencia que determinados sectores españoles se mantienen estrechamente ligados a la estabilidad de los suministros procedentes de Marruecos.

Sin embargo, el análisis de CaixaBank Research va más allá de la cadena de los fertilizantes. La autora también incluye a Marruecos entre los principales proveedores de materias primas minerales identificados en su mapa de riesgos comerciales.

Esta presencia junto a actores como Guinée o Madagascar ilustre el peso creciente de los recursos minerales africanos en las cadenas de valor industriales europeas.

El informe destaca que las vulnerabilidades más significativas de la economía española se concentran principalmente en las materias primas minerales y los productos químicos intermedios. Estos insumos abastecen posteriormente a un gran número de actividades industriales, desde la metalurgia hasta los sectores vinculados a las transiciones tecnológica y energética.

La relevancia otorgada a los Marruecos en este mapa de suministros confirma su papel como proveedor de recursos indispensables para diversos sectores industriales.

Reconocimiento del papel de Marruecos en las cadenas de valor europeas

La lectura del informe revela un cambio más profundo. Tras ser analizado durante mucho tiempo bajo el prisma de la proximidad geográfica o de los intercambios comerciales tradicionales, Marruecos emerge ahora como un actor integrado en varias cadenas de valor consideradas estratégicas.

El documento sitúa al Reino en el selecto grupo de países cuya contribución influye directamente en la resiliencia de determinados sectores españoles. Esta posición lo diferencia de una mera relación comercial basada en productos de consumo o en intercambios con escaso valor estratégico.

De este modo, cuando Catalina Becu analiza la geografía mundial de las vulnerabilidades de España, Marruecos aparece junto a proveedores que ocupan posiciones clave en sus respectivos ámbitos. El informe resalta con especial énfasis su papel fundamental en los fertilizantes y las materias primas minerales, dos categorías consideradas muy sensibles.

Este reconocimiento refleja también el creciente protagonismo de los recursos africanos en los debates europeos sobre seguridad económica y diversificación de suministros.

El interés del estudio reside, en última instancia, en su enfoque global. Los autores no se limitan a medir los flujos de importación, sino que buscan identificar aquellas dependencias que pueden tener repercusiones en el conjunto de la economía.

Desde esta perspectiva, el papel de Marruecos adquiere una dimensión especial, ya que los insumos vinculados al Reino intervienen en sectores que condicionan la producción agrícola, la industria agroalimentaria y diversas actividades industriales ligadas a las materias primas.

El documento demuestra de esta forma que ciertas relaciones económicas pueden adquirir un valor estratégico cuando afectan a productos difíciles de sustituir y esenciales para el funcionamiento de cadenas productivas completas.

Una posición llamada a ganar peso

Más allá de las cifras presentadas por CaixaBank Research, el estudio revela un fenómeno más amplio, y es que el papel de Marruecos en la economía española ya no se restringe al comercio tradicional. Los fosfatos, el ácido fosfórico y las materias primas minerales sitúan al Reino en el núcleo de diversas actividades consideradas esenciales.

Según el informe, cerca del 80% de las importaciones españolas de ácido fosfórico proceden de Marruecos, mientras que los fosfatos marroquíes también ocupan un lugar significativo en los suministros del país. Esta realidad otorga al Reino una relevancia singular en la cadena de valor agrícola española, abarcando desde la fabricación de fertilizantes hasta las actividades agroalimentarias.

En un plano más amplio, el documento pone de manifiesto el peso creciente de los proveedores africanos en los equilibrios industriales europeos. A través de sus recursos estratégicos y su capacidad para abastecer a sectores clave, Marruecos se perfila como uno de los socios de los que depende una parte de la resiliencia económica española; una posición que va más allá del simple comercio e incide directamente en los fundamentos de la seguridad del suministro de varias cadenas sectoriales esenciales.

Por Mouhamet Ndiongue
El 02/06/2026 a las 12h00