La proximidad geográfica entre Marruecos y España se traduce ya en una relación económica cercana a los 23.000 millones de euros anuales. Los intercambios comerciales entre ambos países alcanzaron los 22.757 millones en 2025, de acuerdo con los datos recogidos por EFE.
La tendencia se mantuvo durante el primer semestre de 2026. Las exportaciones españolas hacia Marruecos aumentaron un 3,5%, hasta los 6.420,5 millones de euros, mientras que las ventas marroquíes a España crecieron un 4,1%, hasta los 5.795,5 millones. En apenas seis meses, el comercio bilateral sumó así 12.216 millones de euros.
España continúa siendo el primer socio comercial de Marruecos dentro de la Unión Europea, tanto como proveedor como cliente. La propia Secretaría de Estado de Comercio española cifra en más de 350 las empresas españolas instaladas en el Reino.
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Esta relación resulta especialmente estrecha en la industria automovilística. Marruecos ha desarrollado un ecosistema integrado con las cadenas europeas de producción alrededor de las fábricas de Renault en Tánger y Casablanca y de Stellantis en Kénitra. España recibe aproximadamente el 20% de las exportaciones marroquíes del sector.
Al mismo tiempo, fabricantes españoles de componentes como Gestamp, Antolín, CIE Automotive y Ficosa se han instalado en Marruecos para abastecer a las plantas del Reino. La proximidad permite transportar piezas y vehículos con plazos difíciles de igualar por proveedores situados en mercados más alejados.
El textil constituye otro de los pilares de esta integración. Marruecos alberga uno de los diez clústeres de proveedores y fabricantes con los que trabaja Inditex en el mundo. El grupo español dispone, además, de 35 establecimientos comerciales en el país.
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La relación supera el intercambio de bienes. España fue en 2025 el segundo país emisor de viajeros hacia Marruecos, con 4,6 millones de llegadas, un 12% más que el año anterior, solo por detrás de Francia. El crecimiento turístico abre oportunidades en la construcción, la rehabilitación hotelera y los servicios, donde ya operan grupos españoles como Barceló, Meliá e Iberostar.
Las cifras muestran una relación construida sobre intereses industriales y comerciales compartidos. Marruecos ofrece una plataforma productiva próxima al mercado europeo, mientras que las empresas españolas encuentran en el Reino un mercado en expansión y una base estratégica para sus cadenas de suministro.
