COPE decidió dedicar más de veinte minutos de su programa La Tarde a demostrar que Marruecos apareció prácticamente de la nada en 1957. Para sostener semejante descubrimiento, la cadena recurrió a Margarita Torres, presentada ante los oyentes simplemente como «historiadora», sin una sola voz que cuestionara sus afirmaciones ni aportara el menor contexto.
Torres aseguró que «hasta 1957 el Reino de Marruecos no existía» y que Sebta y Melilla «jamás han sido marroquíes». COPE no solo reprodujo sus palabras sin someterlas a ninguna comprobación, sino que las convirtió en titular y presentó las reivindicaciones marroquíes como una «fantasía animada» carente de base histórica.
El problema comienza con la autoridad elegida para impartir esta peculiar lección. Margarita Torres es, efectivamente, historiadora, pero su especialidad académica documentada no es Marruecos, el Magreb ni las relaciones hispano-marroquíes.
Según su perfil oficial en la Universidad de León, es profesora titular de Historia Medieval y se doctoró en 1997 con una tesis titulada Linajes nobiliarios en el Reino de León, parentesco, poder y mentalidad entre los siglos IX y XIII. Sus principales publicaciones se ocupan del Reino de León, la nobleza castellana y leonesa, el Cid, las guerras medievales y la genealogía.
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Torres es también concejala del Partido Popular en el Ayuntamiento de León, como muestra la composición oficial de la corporación municipal, y fue candidata del partido a la Alcaldía en 2023. Nada de ello invalida automáticamente sus opiniones, pero sí constituye un contexto relevante cuando interviene en un medio de orientación conservadora para defender una tesis política sobre Marruecos.
COPE no invitó, por tanto, a una especialista reconocida en la historia del Estado marroquí. Invitó a una medievalista centrada en León y vinculada al PP, la presentó como autoridad suficiente sobre el Magreb y dejó que pronunciara durante minutos afirmaciones históricamente insostenibles sin una sola pregunta incómoda.
El Marruecos que firmaba tratados antes de existir
La contradicción más llamativa aparece en el propio discurso de Torres. Después de asegurar que Marruecos no existía hasta 1957, recuerda que los «sultanes marroquíes» firmaron tratados con España en 1767 y 1799.
La pregunta resulta inevitable. Si Marruecos no existía, ¿con quién firmaba España aquellos tratados?
El documento de 1767 no deja demasiado espacio para la imaginación. Su título oficial habla de un «Tratado de paz y de comercio» entre Carlos III, rey de España, y Sidí Mohammed ben Abdallah, identificado expresamente como «emperador de Marruecos». El texto puede consultarse en el Archivo de documentos históricos de Derecho Internacional Público.
España negociaba, firmaba acuerdos y mantenía relaciones diplomáticas con Marruecos casi dos siglos antes de la fecha en la que Torres sitúa su nacimiento. Estados Unidos también estableció relaciones con el sultán Mohammed III en 1777 y firmó con Marruecos el Tratado de Paz y Amistad de 1786, considerado el acuerdo bilateral vigente más antiguo de la diplomacia estadounidense. Así lo explica el propio Departamento de Estado de Estados Unidos.
Hasta la Corte Internacional de Justicia contradijo por adelantado la tesis emitida por COPE. En una sentencia de 1952, cinco años antes de la supuesta aparición del país, determinó que Marruecos había conservado su personalidad como Estado en el derecho internacional incluso bajo el Protectorado. El tribunal examinaba precisamente los derechos derivados de los tratados firmados anteriormente entre Marruecos y Estados Unidos. La documentación del caso se encuentra en la página oficial de la Corte Internacional de Justicia.
En 1957 no nació Marruecos
Lo sucedido en 1957 fue mucho más sencillo. Mohammed V, hasta entonces sultán, adoptó el título de rey. Cambió la denominación del jefe del Estado, no apareció un país nuevo.
Marruecos había recuperado su independencia en 1956, después de más de cuatro décadas de Protectorado francés y español. Recuperar la independencia no significa nacer. El propio concepto de Protectorado presupone la existencia de una entidad política protegida o sometida, y en el caso marroquí se mantuvieron el sultán, el Majzén, los dahires y la personalidad jurídica del Estado.
Antes del Protectorado, Marruecos llevaba siglos organizado bajo sucesivas dinastías. Los idrisíes establecieron a finales del siglo VIII el primer gran Estado islámico centrado en el actual territorio marroquí. Después llegaron almorávides, almohades, meriníes, wattasíes y saadíes. La actual dinastía alauí gobierna Marruecos desde el siglo XVII, mucho antes de la formación de numerosos Estados contemporáneos.
Naturalmente, el Marruecos del siglo IX no tenía exactamente las mismas fronteras, instituciones o denominación oficial que el actual. Tampoco la España medieval era el Estado constitucional que conocemos hoy. Aplicar a un país una exigencia de continuidad institucional y territorial que no se aplica a ningún otro es una forma especialmente burda de manipular la historia.
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Incluso los nombres de las dos ciudades utilizadas por COPE para construir su relato conservan las huellas de su geografía norteafricana y de las civilizaciones que pasaron por ellas. «Ceuta» llegó al castellano a través de la forma árabe Sabta, derivada a su vez del latín Septem. Melilla aparece en las fuentes medievales árabes como Maliliyya, mientras una de las hipótesis sobre su etimología la relaciona con la raíz amazigh M·L·L, asociada al color blanco. Nada de esto decide por sí solo una cuestión de soberanía contemporánea, pero sí desmonta el relato de unas ciudades con tres mil años de historia exclusivamente «hispánica».
COPE podía defender la posición española sobre Sebta y Melilla sin borrar a Marruecos del mapa durante doce siglos. Podía invitar a especialistas en el Magreb, confrontar interpretaciones y distinguir entre historia, derecho y propaganda. Eligió entregar el micrófono a una historiadora sin especialización acreditada en Marruecos, ocultar su perfil político y convertir una falsedad fácilmente comprobable en una supuesta clase magistral.
Marruecos no nació en 1957. Lo que nació aquel año fue el título de rey adoptado por Mohammed V. Todo lo demás es un truco semántico demasiado pobre para una historiadora y demasiado evidente para que un medio de comunicación lo difunda sin comprobarlo.
