La economía marroquí está entrando en una nueva fase de desarrollo que está llamando la atención en España. En un análisis publicado este 5 de mayo, El Economista subraya que Marruecos ha superado un «umbral crítico» en su modelo económico y se encamina a mantener durante años un ritmo de crecimiento claramente superior al español, apoyado en una transformación progresiva de su tejido productivo.
Según las proyecciones recogidas por el medio, basadas en datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), el PIB marroquí crecerá en torno al 4,4% en 2026 y al 4,5% en 2027, estabilizándose posteriormente cerca del 4%, mientras que España se moverá en torno al 2%. Esta diferencia refleja, según el diario, no solo un mayor dinamismo coyuntural, sino un cambio estructural en la economía del Reino.
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Uno de los elementos más destacados de este giro es el peso creciente de la industria automovilística. El Economista señala que Marruecos ya obtiene más ingresos por exportaciones de coches que por fosfatos, lo que supone un cambio simbólico y económico de gran calado. Durante décadas, este recurso mineral había sido el pilar de la economía nacional, mientras que hoy el país se posiciona como uno de los centros industriales más dinámicos del Mediterráneo.
El diario pone el acento en la consolidación de un ecosistema industrial completo. Marruecos cuenta actualmente con grandes fabricantes como Renault o Stellantis, a los que se suman nuevos actores, especialmente en el ámbito de los componentes para vehículos eléctricos. Esta red incluye más de 270 proveedores y permite una capacidad de producción cercana al millón de vehículos al año, con una fuerte orientación exportadora hacia Europa.
En su análisis, El Economista también destaca el papel de la estabilidad macroeconómica y de las políticas públicas. El país ha logrado triplicar su PIB desde 1990 y reducir significativamente la pobreza, apoyándose en reformas estructurales y en una estrategia de desarrollo que combina inversión en infraestructuras, mejora de la productividad y apertura al exterior.
El medio cita además a expertos como el economista Abdelmalek Alaoui, quien sostiene que Marruecos ha sabido transformar sus limitaciones en una estrategia de desarrollo eficaz, construyendo un modelo basado en la estructuración de cadenas de valor completas en lugar de depender únicamente de ventajas naturales.
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En paralelo, el país se posiciona ya en sectores emergentes. El Economista subraya los objetivos fijados en inteligencia artificial, con planes para aumentar significativamente el PIB mediante inversiones en infraestructuras digitales y formar a cientos de miles de especialistas de aquí a 2030.
En conjunto, el análisis dibuja una economía en transición, que deja atrás un modelo centrado en los recursos para avanzar hacia una estructura más diversificada e industrial. Un proceso que, según el diario, explica por qué Marruecos no solo crece más rápido, sino que empieza a consolidarse como uno de los polos económicos más dinámicos del entorno regional.
