El Consejo de la Competencia de Marruecos ha abierto un procedimiento sobre el funcionamiento del mercado de la perfumería y la cosmética de lujo tras recibir una denuncia de una empresa del sector. Pero lo que comenzó como una reclamación puntual ha acabado revelando un problema más amplio: la posible existencia de disfunciones estructurales que afectan al conjunto del mercado.
En el centro de la cuestión está el modelo de distribución selectiva, habitual en el segmento del lujo. A diferencia de otros mercados, no todos los minoristas pueden vender estos productos. El acceso a las redes de distribución está condicionado por criterios estrictos fijados por las marcas, desde la calidad del punto de venta hasta su posicionamiento comercial y, en muchos casos, por acuerdos de exclusividad territorial que limitan quién puede operar en el mercado.
Este sistema permite a las marcas controlar su imagen y garantizar ciertos estándares, pero también puede generar efectos colaterales. Según el Consejo, la combinación de integración vertical, cuando un mismo operador controla importación, distribución y venta y de dependencia contractual entre actores puede derivar en prácticas que restrinjan la competencia.
Las investigaciones han identificado varios riesgos concretos. Entre ellos, la aplicación de condiciones comerciales distintas según el distribuidor, lo que podría desembocar en situaciones de discriminación; la posible imposición de compras vinculadas, obligando a adquirir determinados productos para acceder a otros más demandados; o la retención de referencias estratégicas que dificultaría la actividad de ciertos minoristas.
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A ello se suma una preocupación particularmente sensible, la formación indirecta de precios. El Consejo señala la existencia potencial de mecanismos de seguimiento o presión que, sin imponer formalmente tarifas, podrían conducir a una homogeneización de los precios de venta al público, reduciendo así la competencia efectiva entre distribuidores.
Otro punto clave es el intercambio de información comercial. En un mercado tan concentrado, el acceso a datos sobre ventas, precios o condiciones comerciales de otros actores puede alterar el equilibrio competitivo si no está estrictamente limitado.
Ante estas preocupaciones, las empresas implicadas han optado por una vía negociada y han presentado compromisos voluntarios para corregir las posibles distorsiones. Entre las medidas propuestas figuran la separación clara entre actividades mayoristas y minoristas, la introducción de contratos más transparentes para acceder a las redes de distribución, la garantía de un acceso no discriminatorio a productos, incluidas ediciones limitadas, y la prohibición de cualquier mecanismo que imponga precios de reventa.
El Consejo ha decidido someter estos compromisos a consulta pública durante un plazo de 30 días, con el fin de recabar observaciones de los actores del mercado. Este «test de mercado» permitirá evaluar si las medidas son suficientes para restablecer un funcionamiento competitivo antes de adoptar una decisión final.
