Pesca en Boujdour: más de 600 millones de dírhams y una actividad marcada por la diversidad de recursos

El 18/09/2026 a las 18h15

La pesca marítima mantiene una fuerte actividad en Boujdour, con más de 9.100 toneladas de cefalópodos y pescado blanco desembarcadas hasta el 15 de septiembre de 2026 y un valor acumulado superior a 600 millones de dírhams. Más allá del volumen de capturas, las cifras muestran una actividad en la que el pulpo concentra más de la mitad del valor generado por las principales especies.

El sector de la pesca marítima mantiene una dinámica sostenida en la demarcación marítima de Boujdour, apoyada en la diversidad de los recursos marinos y en la presencia de distintas modalidades de pesca. Según el delegado de Pesca Marítima de Boujdour, Faisal Bazag, esta actividad confirma su importancia económica y social para la región.

Entre el 1 de enero y el 15 de septiembre de 2026, las principales especies capturadas alcanzaron un volumen conjunto de 9.103,8 toneladas, con un valor acumulado de aproximadamente 605,4 millones de dírhams. El pulpo representa la mayor parte de esta actividad en términos económicos, con 3.724,15 toneladas valoradas en 334,69 millones de dírhams. Le siguen el calamar, con 1.444,23 toneladas y 154,89 millones de dírhams, y el pescado blanco, con 3.935,42 toneladas y 115,82 millones de dírhams.

El pulpo concentra más de la mitad del valor de las principales capturas

La distribución de estas cifras permite observar una primera característica de la actividad pesquera en Boujdour. Aunque el pescado blanco representa el mayor volumen de las tres categorías, con cerca de 3.935 toneladas, es el pulpo el que aporta el mayor valor económico. Sus capturas representan alrededor del 41% del volumen total considerado, pero generan más del 55% de su valor.

Esta diferencia entre volumen y valor resulta significativa. Indica que la actividad pesquera no puede analizarse únicamente a partir de las toneladas desembarcadas. La composición de las capturas y el valor comercial de cada especie tienen un peso determinante en los ingresos generados por el sector. En otras palabras, una parte importante de la actividad económica asociada a Boujdour depende de recursos cuyo peso en toneladas no coincide necesariamente con su contribución económica.

El calamar ofrece otro ejemplo de esta diferencia. Con unas 1.444 toneladas, representa aproximadamente el 16% del volumen de las principales capturas, pero genera cerca de 155 millones de dírhams, es decir, más de una cuarta parte de su valor acumulado. El pescado blanco, por el contrario, aporta el mayor volumen, pero su peso económico es inferior al de los cefalópodos.

Una actividad pesquera que no depende de una sola modalidad

Las cifras también muestran que la estructura pesquera de Boujdour se apoya en diferentes modalidades de explotación. La pesca artesanal constituye una de las piezas esenciales del tejido marítimo y económico local, mientras que la pesca costera de pequeños pelágicos, especialmente la sardina, aporta otra dimensión a la actividad.

En este último segmento, el volumen de referencia es considerablemente superior. El cupo global establecido para los pequeños pelágicos en la demarcación marítima asciende a 47.640 toneladas, de las cuales el 48,45% había sido consumido hasta el 15 de septiembre. Esto equivale a algo más de 23.000 toneladas de cuota utilizada. Los cerqueros costeros generaron, además, una facturación de 77,07 millones de dírhams.

La diferencia entre las cifras de los pequeños pelágicos y las correspondientes a cefalópodos y pescado blanco permite observar dos dimensiones distintas de la actividad. Por un lado, existen pesquerías caracterizadas por grandes volúmenes, como la de la sardina. Por otro, especies como el pulpo y el calamar presentan un peso económico particularmente elevado en relación con las cantidades desembarcadas.

Más allá del desembarque, una cadena económica

El verdadero impacto de la pesca sobre la economía local tampoco se limita al valor registrado en primera venta. La actividad genera movimiento en distintas etapas, desde la captura y el desembarque hasta la valorización, comercialización y prestación de servicios relacionados con el sector.

Esta dimensión es especialmente relevante para una actividad que involucra a pescadores, armadores, operadores de desembarque, comerciantes, transportistas y otros profesionales vinculados directa o indirectamente a la cadena pesquera. Por ello, los 605,4 millones de dírhams correspondientes a las principales especies desembarcadas no deben interpretarse únicamente como una cifra de producción, sino también como un indicador de la actividad económica que se articula alrededor de los recursos marinos.

La importancia social del sector se explica precisamente por esta capacidad de generar actividad más allá de las embarcaciones. La pesca constituye una fuente de empleo e ingresos y contribuye al funcionamiento de un conjunto de actividades auxiliares que dependen, en mayor o menor medida, de la continuidad de las operaciones marítimas.

El reto de mantener la actividad sin comprometer el recurso

El otro elemento que emerge de las cifras es la necesidad de combinar actividad económica y gestión de los recursos. El hecho de que casi la mitad del cupo de pequeños pelágicos se hubiera consumido a mediados de septiembre muestra la importancia del seguimiento de las capturas y del cumplimiento de los límites establecidos.

En este contexto, las operaciones de control de los servicios de la Delegación de Pesca Marítima adquieren una importancia que va más allá de la función administrativa. El seguimiento de los desembarques, la declaración de las capturas y el control del consumo de las cuotas permiten disponer de estadísticas fiables y comprobar la evolución de la actividad a lo largo del año.

Boujdour, entre volumen, valor y diversificación

Los resultados registrados hasta el 15 de septiembre dibujan así un sector cuya fortaleza no depende de un único indicador. Boujdour combina un volumen importante de desembarques, una elevada generación de valor en determinadas especies y una estructura pesquera diversificada entre diferentes modalidades.

El dato de los más de 600 millones de dírhams adquiere especial significado cuando se observa su composición. El pulpo y el calamar concentran una parte importante del valor económico, mientras que el pescado blanco aporta un volumen considerable y los pequeños pelágicos amplían la dimensión productiva de la actividad. Esta combinación permite entender por qué la pesca marítima ocupa un lugar central en la economía local.

Más que una simple cuestión de toneladas desembarcadas, las cifras de 2026 muestran una actividad en la que el valor de los recursos, la diversidad de las pesquerías y la capacidad de mantener una explotación controlada serán determinantes para su evolución.

Por Jose Manuel Castiñeira
El 18/09/2026 a las 18h15