El 23 de julio de 2026, el director de Asuntos Públicos y Protección de los Consumidores de la Autoridad de Regulación de la Aviación Civil de Nigeria (NCAA), Michael Achimugu, publicó un tuit especialmente virulento contra Royal Air Maroc (RAM). En él anuncia su intención de recomendar la suspensión de las actividades de la compañía en Nigeria, a la que acusa de no respetar los derechos de los pasajeros y de no cooperar con las autoridades, pese a una sanción anterior.
«Mi departamento adoptará una posición extremadamente firme sobre este asunto y Royal Air Maroc dejará de dar por sentada la relación privilegiada que Marruecos mantiene con Nigeria y con los nigerianos», escribió el responsable. En su mensaje también cita tres compañías que presenta como alternativas a RAM para los viajeros: EgyptAir, Ethiopian Airlines y… Air Algérie.
Sin embargo, esta referencia a Air Algérie plantea interrogantes. Royal Air Maroc opera actualmente tres vuelos diarios entre Marruecos y Nigeria, dos a Abuya y uno a Lagos, con una clientela mayoritariamente nigeriana. Entonces, ¿por qué destacar a Air Algérie, cuya presencia en esta ruta sigue siendo claramente más limitada?
Esta cuestión constituye el eje de una nota publicada por el centro de reflexión marroquí Instituto Geopolítico Horizons, titulada «¿Por qué Air Algérie? El detalle que suscita interrogantes en la ofensiva nigeriana contra Royal Air Maroc».
El diferendo entre la NCAA y Royal Air Maroc no es nuevo. Desde 2025, la compañía marroquí figura entre las primeras aerolíneas sancionadas por el regulador nigeriano por varios incumplimientos en materia de protección de los consumidores, en particular equipajes «short-landed» no comunicados rápidamente a los pasajeros, indemnizaciones de primera necesidad consideradas insuficientes y una gestión de las reclamaciones que se producía principalmente después de la intervención de la NCAA.
En su mensaje, Michael Achimugu afirma que estos fallos persisten pese a las sanciones ya impuestas y anuncia que su departamento recomendará el cese de las operaciones de RAM en Nigeria.
Según la nota del Instituto Geopolítico Horizons, es sobre todo el tono empleado lo que llama la atención. El responsable nigeriano cita expresamente al country manager de RAM, Ahmed Boussouf, al que acusa de haber respondido «Whatever you want to do, do» durante un intercambio con el regulador. También menciona las relaciones entre Marruecos y Nigeria como un capital que la compañía no debería «dar por sentado».
El centro de reflexión recuerda, sin embargo, que esta estrategia de comunicación ofensiva no es nueva. Ya en septiembre de 2025, la NCAA reivindicaba una política de naming and shaming de las compañías aéreas infractoras, presentada como parte de una directiva del Gobierno federal nigeriano.
Y añade: «Este precedente relativiza el carácter excepcional del tono empleado. Lo que sí resulta inédito, en cambio, es el grado de personalización en torno a un directivo citado expresamente y la mención de un intercambio presentado como privado, una intensidad que no mostraban las anteriores declaraciones de Achimugu, dirigidas contra las compañías como personas jurídicas».
¿Por qué Air Algérie?
El otro elemento que llama la atención se refiere a las tres compañías citadas como alternativas a Royal Air Maroc.
Para el Instituto Geopolítico Horizons, EgyptAir y Ethiopian Airlines constituyen opciones lógicas, habida cuenta de sus importantes redes africanas y de su fuerte presencia en el mercado nigeriano. En cambio, la mención de Air Algérie resulta más sorprendente.
La compañía argelina opera desde abril de 2025 una conexión directa Argel-Abuya, pero con una frecuencia limitada, del orden de un vuelo semanal, muy inferior a las conexiones operadas por Royal Air Maroc entre Casablanca, Abuya y Lagos.
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Air Algérie no presenta, por tanto, «ni la misma densidad de red ni la misma frecuencia de conexión con Nigeria que Royal Air Maroc», subraya la nota. Así pues, si el objetivo era simplemente demostrar que los pasajeros disponen de alternativas, ¿por qué citar a una compañía cuya capacidad de sustitución parece objetivamente más limitada que la de EgyptAir o Ethiopian Airlines?
El estudio aporta un primer elemento de respuesta. Michael Achimugu había representado personalmente al director general de la NCAA durante la inauguración de la ruta Argel-Abuya, en abril de 2025. «Conoce, por tanto, directamente la implantación de Air Algérie en Nigeria, una explicación operativa plausible de su mención. Pero esta familiaridad no agota la cuestión. Explica que el nombre le viniera naturalmente a la mente, pero no necesariamente por qué decidió utilizarlo en un ataque tan personalizado contra una compañía marroquí», prosigue la misma fuente.
¿Un alcance geopolítico?
No obstante, la nota insiste en la necesidad de distinguir los hechos de las especulaciones. La referencia a Air Algérie «no constituye, por sí sola, una prueba de coordinación con Argel». Considera, sin embargo, que «no puede disociarse por completo del contexto de rivalidad estructural entre Rabat y Argel, en el que toda mención pública de una compañía argelina como sustituta de una compañía marroquí adquiere una resonancia que supera el estricto marco regulatorio».
El centro de reflexión señala también que la publicación del mensaje de Michael Achimugu se produjo solo cuatro días después de la firma, el 19 de julio de 2026 en Freetown, del acuerdo intergubernamental relativo al Gasoducto Africano Atlántico (AAGP), impulsado conjuntamente por Marruecos y Nigeria.
La nota se cuida, sin embargo, de descartar cualquier conclusión precipitada. «La proximidad temporal no basta para establecer una relación de causalidad. El calendario propio del contencioso NCAA-RAM basta para explicar, de forma autónoma, el momento de la publicación», subraya.
En definitiva, la nota explora la hipótesis de que la mención explícita de Air Algérie pueda tener un alcance contextual en el marco de la rivalidad entre Marruecos y Argelia, al tiempo que concluye que ningún elemento permite afirmar que Argel desempeñe un papel en este episodio.
La verdadera cuestión no es, por tanto, saber si Air Algérie está detrás de este asunto —ninguna prueba lo permite—, sino comprender por qué fue elegida como referencia por un responsable que conoce directamente su reciente implantación en Nigeria.
«El verdadero desafío consiste en comprender por qué esta compañía, cuya oferta sigue siendo objetivamente más limitada que la de RAM, fue citada expresamente en una intervención tan personalizada», concluye el centro de reflexión.
