Nueva subida de los precios de los carburantes en Marruecos. Desde este lunes, todas las compañías distribuidoras han aplicado un incremento de un dirham tanto al gasóleo como a la gasolina, poniendo fin a varios días de especulaciones alimentadas por algunos medios que apuntaban a un aumento de entre dos y tres dirhams.
En el centro de Casablanca, los precios registrados muestran diferencias prácticamente insignificantes entre las distintas marcas. El litro de gasóleo se vende entre 14,25 dirhams en Afriquia y Winxo y 14,28 dirhams en Petromin Oils y Shell. En el caso de la gasolina, el precio oscila entre 15,22 dirhams en Petromin Oils y Shell y 15,23 dirhams en Afriquia y Winxo. Esta casi total uniformidad da la impresión de un reparto de papeles entre los operadores, con algunas compañías ligeramente más competitivas en el gasóleo y otras en la gasolina.
Se trata de la segunda subida en apenas un mes. A mediados de julio, el gasóleo ya había aumentado 69 céntimos y la gasolina 39 céntimos, confirmando una tendencia alcista impulsada por la evolución de las cotizaciones internacionales.
Más allá de las cifras, esta nueva revisión plantea varias incógnitas. La primera tiene que ver con el calendario. Aunque los ajustes de precios suelen aplicarse a principios o a mediados de cada mes, esta vez el incremento entró en vigor el 3 de agosto, rompiendo con la periodicidad habitual.
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Los días previos a la subida también estuvieron marcados por comportamientos controvertidos. En varias ciudades se registraron problemas de abastecimiento en estaciones de servicio, una situación ampliamente difundida en las redes sociales. Algunos distribuidores habrían optado por no vender sus existencias y esperar a la entrada en vigor de los nuevos precios para aumentar sus márgenes, una práctica que puede considerarse especulativa y que, además, está expresamente sancionada por la legislación.
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Otro aspecto que vuelve a estar en el punto de mira es la sincronización casi perfecta de las subidas entre todos los operadores. Pese a las reiteradas advertencias del Consejo de la Competencia, esta práctica continúa, alimentando la percepción de una posible concertación en un mercado que, en teoría, está liberalizado.
«En un sistema plenamente liberalizado, los precios no deberían fijarse al mismo tiempo por todos los operadores», recordó recientemente el presidente del Consejo de la Competencia, Ahmed Rahhou, en declaraciones a Le360, calificando esta situación de una auténtica anomalía.
Hasta hace poco, esta sincronización podía explicarse por la relativa estabilidad de los precios internacionales. Sin embargo, en un contexto de mayor volatilidad, mantener esa coordinación resulta cada vez más difícil de justificar.
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Para el organismo regulador, los distribuidores deben abandonar la lógica heredada del periodo anterior a la liberalización. Cada empresa debe fijar su política de precios de forma independiente, en función de sus costes, sus existencias y su estrategia comercial.
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«La fijación de los precios es un cálculo interno de cada empresa», insiste Ahmed Rahhou. El Consejo de la Competencia no tiene ni la misión ni la potestad de imponer una frecuencia determinada para las revisiones, ya sean diarias, semanales o de cualquier otro tipo.
El sistema de revisión quincenal ofrecía cierta previsibilidad a los consumidores, que podían contar con un periodo de estabilidad temporal. No obstante, podría dejar paso a un mercado más dinámico, en el que la competencia actuara con mayor intensidad.
En ese escenario, las bajadas de precios serían más rápidas, ya que los operadores tratarían de igualar las tarifas de sus competidores para no perder clientes. En cambio, las subidas tenderían a aplicarse con mayor lentitud, dado que ninguna empresa querría ser la primera en aumentar sus precios.
«La libertad total del mercado suele retrasar las subidas y acelerar las bajadas», subrayó Ahmed Rahhou, quien considera que este modelo beneficiaría directamente al consumidor.
Por el momento, el mercado marroquí sigue lejos de ese escenario. La subida de un dirham aplicada este lunes constituye un ejemplo claro de ello: fue inmediata, uniforme y ejecutada de manera simultánea por todos los distribuidores, un funcionamiento que sigue alimentando las dudas sobre la existencia de una competencia real en el sector de los carburantes.
