National Geographic Traveller ha puesto sus ojos en Tetuán. En un artículo publicado este viernes, la edición británica de la revista se pregunta si esta ciudad del norte podría convertirse en «el próximo gran destino» de Marruecos, gracias a una combinación poco habitual de patrimonio, playa y naturaleza.
La publicación recuerda que Tetuán recibió originalmente el nombre amazigh de Titawin, «los ojos», y repasa una historia marcada por su posición frente al Mediterráneo, la llegada de musulmanes y judíos expulsados de España a finales del siglo XV y su etapa como capital del antiguo Protectorado español entre 1913 y 1956.
Pese a este patrimonio, Tetuán continúa recibiendo una pequeña parte de los viajeros que visitan Tánger o Chefchaouen. La ampliación de su aeropuerto y el lanzamiento durante la pasada primavera de los primeros vuelos directos desde Londres podrían, sin embargo, modificar esta situación.
Editions Gelbart - Unesco
A ello se suma el desarrollo turístico de Tamuda Bay y la apertura, en 2024, del Royal Mansour Tamuda Bay, establecimiento impulsado por el rey Mohammed VI. Para la revista, esta evolución permite presentar Tetuán como un destino que combina una escapada urbana con unos días de playa.
El recorrido propuesto comienza en la medina, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, donde todavía predominan los mercados de verduras, los hornos comunitarios, los pequeños talleres artesanales y una curtiduría al aire libre. La revista también recomienda visitar el Museo de Arte Moderno, instalado en la antigua estación ferroviaria construida en 1918, y recorrer el Ensanche para descubrir la arquitectura heredada de la etapa española.
La plaza Hassan II, el Palacio Real, la iglesia de Nuestra Señora de las Victorias y los edificios modernistas de la avenida Mohammed V completan un itinerario en el que también ocupan un lugar destacado la repostería local, las sardinas especiadas y la cocina de influencia mediterránea.
A solo media hora se encuentran las playas de Tamuda Bay, descritas como una alternativa más tranquila y menos explotada turísticamente que Agadir o Essaouira. Sus aguas mediterráneas, generalmente más calmadas que las del Atlántico, favorecen actividades como el kayak, el paddle surf y la natación.
El artículo también dirige la mirada hacia las montañas del Rif, cuyas paredes de granito compara con los Dolomitas. Entre las rutas recomendadas figura Fahs Lamhar, una zona situada entre los relieves y el mar que conserva senderos poco frecuentados y escasamente señalizados.
Más allá de Tetuán, National Geographic propone completar el viaje con otros lugares vinculados a la historia del norte de Marruecos, como el Museo de la Kasbah de Tánger, el cabo Espartel, el histórico Café Baba y la Escuela de Artes y Oficios Nacionales de Tetuán. La publicación incluye también Sebta en este recorrido y recuerda sus orígenes árabes, sus fortificaciones y el control que España todavía mantiene sobre la ciudad.







