La 68ª Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur arrancó este martes en Asunción con un llamamiento a revisar el funcionamiento interno del bloque. El presidente de Paraguay, Santiago Peña, criticó el reparto de los beneficios del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, al considerar que favorece principalmente a las economías más desarrolladas del bloque.
«¿De qué sirve negociar con Europa si el acceso a nuevos mercados no contribuye al desarrollo de quienes aún lo necesitan?», afirmó Peña durante la sesión inaugural, donde denunció que las diferencias industriales y logísticas entre los países miembros impiden una competencia en igualdad de condiciones.
El mandatario paraguayo defendió que el Mercosur debe avanzar hacia una integración «más justa» y advirtió de que «un Mercosur sin justicia está lejos de ser un bloque verdaderamente fraternal».
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Por su parte, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva apostó por acelerar la apertura comercial del bloque y anunció el inicio de negociaciones para un acuerdo de asociación económica con Japón, además de expresar su voluntad de abrir próximamente conversaciones similares con China. Lula recordó que el comercio intrabloque ha pasado de 4.500 millones de dólares en 1991 a cerca de 50.000 millones de dólares en 2025, lo que, a su juicio, demuestra la consolidación del Mercosur como motor económico de Sudamérica.
La cumbre también abordará la reforma del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem), después de que Brasil anunciara una contribución anual de 100 millones de dólares para un nuevo mecanismo destinado a reducir las desigualdades entre los países miembros.
Con alrededor del 70 % del PIB de Sudamérica y cerca de las tres cuartas partes de su territorio, el Mercosur busca reforzar su integración interna mientras amplía su presencia en los principales mercados internacionales.
