El informe, titulado Objetivos cambiantes, tácticas cambiantes y la evolución de los robos en museos, examina varios casos recientes e identifica un abandono progresivo del sigilo y el engaño tradicionalmente asociados al robo de bienes culturales.
Los robos en museos se han considerado generalmente una modalidad relativamente poco violenta de delincuencia organizada contra la propiedad. Los delincuentes solían recurrir a labores de reconocimiento, engaños y operaciones cuidadosamente planificadas para evitar ser descubiertos.
Los casos recientes apuntan a un enfoque diferente.
Europol señala que los ladrones utilizan cada vez más mazos, hachas, palancas y, en algunos casos, explosivos para irrumpir en los museos y destrozar las vitrinas. Algunos delincuentes también han empleado armas de fuego para intimidar al personal de seguridad y a los visitantes, mientras que otros han agredido físicamente o inmovilizado a los empleados.
Uno de los casos citados en el informe ocurrió en enero de 2025 en el Museo Drents de Assen, en Países Bajos. Los ladrones detonaron explosivos en la entrada del museo antes de sustraer varias piezas arqueológicas dacias, entre ellas el casco de oro de Coțofenești y tres brazaletes también de oro. El casco y dos de los brazaletes fueron recuperados posteriormente y devueltos a Rumanía.
En Francia, cuatro encapuchados armados con bates de béisbol y hachas irrumpieron en el Museo Cognacq-Jay en 2024 y robaron siete objetos de oro adornados con diamantes antes de huir en escúteres.
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El Museo del Louvre también fue atacado en octubre de 2025. Los ladrones rompieron una ventana, amenazaron a los guardias y a los visitantes, destrozaron las vitrinas de la Galería de Apolo y sustrajeron joyas valoradas en unos 88 millones de euros.
Europol señala que el uso de la fuerza en estos casos estaba estrechamente relacionado con operaciones selectivas, lo que indica que los delincuentes habían identificado previamente objetos concretos y planificado los ataques.
El oro, las joyas y las antigüedades chinas entre los principales objetivos
El cambio también se observa en los objetos elegidos por los ladrones.
Durante los dos últimos años, Europol ha registrado reiterados robos de oro, plata, joyas y otros objetos con piedras preciosas. Las piezas culturales chinas también se han convertido en objetivos, entre ellas porcelanas históricas y objetos pertenecientes a las dinastías Ming y Qing.
El informe señala que el valor económico y la demanda existente en los mercados ilícitos parecen ser los principales factores que determinan la elección de estas piezas.
El oro resulta atractivo para los delincuentes porque puede fundirse, lo que dificulta su rastreo y facilita su venta. Las piedras preciosas también pueden extraerse de las joyas y venderse por separado.
La porcelana china antigua, por su parte, puede alcanzar una elevada demanda en el mercado del arte, lo que la convierte en un producto atractivo para los traficantes de bienes culturales.
Los casos analizados por Europol fueron robos deliberados y dirigidos contra piezas concretas, no saqueos indiscriminados. Las labores de reconocimiento y preparación fueron elementos habituales.
Nuevos delincuentes irrumpen en este mercado
Europol también advierte de cambios en el perfil de quienes perpetran los robos en museos.
Los traficantes tradicionales de bienes culturales suelen operar mediante redes criminales estructuradas y, por lo general, evitan la violencia. El nuevo perfil descrito en el informe es diferente.
Algunos sospechosos de los casos recientes están vinculados a otras modalidades delictivas. Otros parecen haber sido reclutados localmente a través de redes sociales y plataformas de mensajería, en ocasiones sin mantener previamente ningún vínculo con las personas con las que trabajaron.
Europol explica que estos grupos pueden constituirse de manera puntual bajo un modelo de «delito como servicio», en el que se recluta a distintas personas únicamente para ejecutar un robo determinado.
Otra posibilidad es que organizaciones criminales consolidadas en otros mercados hayan descubierto el potencial de los robos en museos, que ofrecen objetivos valiosos y unos sistemas de seguridad que los delincuentes pueden percibir como relativamente débiles.
Europol sigue la evolución de la amenaza
El Centro Europeo contra la Delincuencia Grave y Organizada de Europol respalda las investigaciones sobre el comercio ilegal de bienes culturales mediante asistencia operativa, analítica y de coordinación a las fuerzas de seguridad europeas.
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La agencia también citó una operación realizada en noviembre de 2025, en la que las autoridades de varios países europeos, con el apoyo de Europol, desmantelaron una red criminal dedicada al tráfico de bienes culturales tanto en Europa como fuera del continente.
La red traficaba con antiguas monedas de oro y plata y otras antigüedades. Un grupo operativo ayudó a los investigadores a intercambiar información, identificar vínculos entre sospechosos de diferentes países y localizar otras piezas que presuntamente habían sido objeto de tráfico ilícito.
Europol considera necesario mantener la vigilancia sobre estos casos, a medida que los robos en museos dejan de ser delitos discretos contra el patrimonio cultural para convertirse en operaciones cada vez más organizadas y, en algunos casos, violentas.
