Fernando Grande-Marlaska ha situado este viernes la cooperación con Marruecos en el centro de la respuesta española a la crisis migratoria de Sebta. El ministro del Interior ha elogiado la «estrecha colaboración» de Rabat, que ha calificado de «sostenida y eficaz a lo largo de los años», y ha subrayado que esa coordinación permitió el retorno de buena parte de los migrantes inmediatamente después de la entrada masiva.
El contacto, ha explicado, se mantiene tanto en el plano político como sobre el terreno. Marlaska ha asegurado que habla de manera permanente con su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit, mientras las autoridades policiales de ambos países trabajan conjuntamente contra la migración irregular y las redes de tráfico de personas.
«A nivel político, estoy en permanente contacto con mi homólogo marroquí. Y, a nivel operativo, las autoridades policiales de ambos países trabajan conjuntamente», ha afirmado.
El ministro también ha explicado qué ocurrirá con las personas que todavía permanecen en Sebta. Quienes soliciten protección internacional y cumplan los requisitos podrán acogerse al procedimiento de asilo. Los migrantes que no tengan derecho a permanecer en territorio español serán devueltos a Marruecos conforme a los procedimientos legales.
Marlaska ha admitido que será necesario «extraer las lecciones necesarias» para prevenir y afrontar situaciones similares. Ha anunciado mejoras en las instalaciones fronterizas, el refuerzo de las embarcaciones y la incorporación de drones submarinos y de vigilancia aérea.
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El titular de Interior apenas se ha detenido en su discrepancia con la ministra de Defensa, Margarita Robles, sobre la supuesta alerta previa del Centro Nacional de Inteligencia ante el riesgo de una entrada masiva. Marlaska ha evitado reabrir públicamente la polémica y ha centrado su intervención en las medidas adoptadas por su departamento.
Marlaska acusa a PP y Vox de alimentar la tensión
La comparecencia ha adquirido un tono más político cuando el ministro se ha referido a los últimos episodios de violencia en Sebta, donde grupos de migrantes han atacado a militares y varios vecinos han intentado asaltar e incendiar uno de los campamentos instalados en la playa del Tarajal.
Marlaska ha llamado a la calma y ha acusado al PP y a Vox de «incitar al odio» mediante discursos que, a su juicio, estigmatizan a los migrantes y agravan la división social.
«Hemos escuchado durante estas semanas discursos y declaraciones que contribuyen a la estigmatización de las personas migrantes y que alimentan la división social en un momento en el que lo que se necesita es responsabilidad, serenidad y sentido de Estado», ha declarado. El ministro ha recordado el uso de expresiones como «invasores», «delincuentes» o «cazar inmigrantes».
El PP ha rechazado esas acusaciones. Su diputado por Sebta, Javier Celaya Brey, ha llamado a la calma y ha condenado el acoso a periodistas y los obstáculos a la labor de la Cruz Roja, aunque ha atribuido la tensión a la «desesperación e indignación más que justificada» de los habitantes ante lo que considera la pasividad del Gobierno.
«Quien piense que con la violencia, acosando a periodistas o bloqueando a la Cruz Roja ayuda a Sebta se equivoca completamente», ha afirmado. Su llamamiento a la calma no ha venido acompañado, sin embargo, de una moderación del discurso. Celaya ha vuelto a calificar de «invasores» a los migrantes y ha asegurado que los altercados «solo dan alas a los que pretenden señalar a los invasores como víctimas, cuando las víctimas verdaderas somos los ceutíes», recurriendo precisamente al lenguaje estigmatizante que Marlaska había denunciado minutos antes.
