Tras alcanzar un pico de unos 8.400 megavatios (MW) a principios de julio, impulsado por las altas temperaturas y la intensa actividad turística, la demanda nacional de electricidad ha disminuido sensiblemente con el final del periodo de máximo consumo estival. Este lunes 24 de agosto se situó en torno a los 7.400 MW, cerca de 1.000 MW menos que en el momento de mayor demanda del verano.
El descenso comenzó a hacerse notar la semana pasada, coincidiendo con los dos días festivos del 20 y 21 de agosto. Ya el pasado jueves, la demanda había caído hasta unos 7.600 MW. Posteriormente, la bajada se acentuó con la mejora de las temperaturas y la salida progresiva del periodo de mayor consumo estival.
En este contexto, la reducción de los volúmenes de gas importados está directamente relacionada con el funcionamiento de las centrales eléctricas alimentadas con este combustible. «No se ha registrado ninguna restricción por parte de España», precisa nuestra fuente.
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Marruecos compra gas en el mercado internacional, principalmente a proveedores de Estados Unidos y Perú, y lo transporta hasta España, donde es regasificado. Posteriormente, el gas se introduce en la red marroquí a través del Gasoducto Magreb-Europa y abastece, entre otras instalaciones, las centrales de ciclo combinado de Tahaddart, cerca de Tánger, y Aïn Beni Mathar, cerca de Jerada.
El gas representa, dependiendo del año, alrededor del 9% del mix eléctrico nacional. Por tanto, los volúmenes importados varían en función de las necesidades de las centrales y, en consecuencia, de la demanda de electricidad.
A finales de julio, las dos centrales de gas funcionaban a pleno rendimiento para responder al pico de consumo eléctrico. Con la caída de la demanda, su utilización disminuye de forma automática, reduciendo también las necesidades de gas.
Esta evolución está asimismo relacionada con los periodos de mantenimiento de las centrales de gas y con el orden de prioridad económica de las distintas fuentes empleadas para producir electricidad.
Al no ser el gas la fuente de generación más barata, la Oficina Nacional de Electricidad y Agua Potable (ONEE) prioriza las energías renovables y el carbón, antes de recurrir al gas y al fuel cuando las necesidades del sistema así lo requieren.
En otras palabras, la caída registrada durante los últimos días no responde a un cambio en la política energética española hacia Marruecos, sino a un ajuste del consumo y de la producción eléctrica realizado por la ONEE en función de las necesidades del sistema y de los costes de generación.
Madrid niega cualquier «palanca energética» contra Rabat
La aclaración llega después de que varios medios y comentaristas relacionaran la disminución de los envíos de gas con la crisis migratoria de Sebta y con la posibilidad de que España utilizara la energía como instrumento de presión sobre Rabat.
El origen de la polémica se encuentra en una información emitida el 18 de agosto en el programa Mañaneros 360 de la televisión pública española RTVE. En el contexto de la crisis migratoria de Sebta, el espacio aludió a la supuesta existencia de un «plan de emergencia» de Madrid que podría contemplar el recurso a la palanca energética e incluso la suspensión de los envíos de gas a Marruecos en caso de una nueva crisis migratoria.
El Gobierno español de Pedro Sánchez desmintió rápidamente estas informaciones. Madrid negó la existencia de cualquier plan o estudio destinado a preparar represalias económicas contra Marruecos y calificó esas informaciones de falsas.
