La Organización Marroquí de Derechos Humanos (OMDH) ha expresado su profunda preocupación ante la voluntad manifestada por las autoridades argelinas de reanudar las ejecuciones, suspendidas de facto en el país desde 1993.
En un comunicado, la organización advierte de «la orientación hacia la reanudación de la aplicación de la pena de muerte en Argelia» y pide preservar el derecho a la vida. La OMDH afirma haber conocido «con preocupación la intención de la Presidencia argelina de revisar la legislación penal para permitir la reanudación de las ejecuciones, después de más de tres décadas de suspensión efectiva».
Esta reacción se produce tras los anuncios realizados por Abdelmadjid Tebboune después de los violentos incendios que afectaron a varias regiones del país a finales de agosto. El 30 de agosto, el presidente argelino ordenó reformar antes del 15 de septiembre el Código Penal para restablecer la aplicación de la pena de muerte contra las personas implicadas en incendios provocados.
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Tras recordar que el derecho a la vida constituye un derecho fundamental del que derivan los demás derechos y libertades, la OMDH considera que la reanudación de las ejecuciones supondría «un grave retroceso» respecto a los compromisos internacionales asumidos por Argelia para limitar el recurso a la pena capital y avanzar hacia su abolición.
La organización invoca especialmente el artículo 6 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que reconoce a todo ser humano el derecho inherente a la vida.
Una moratoria de facto desde 1993
Aunque la pena capital sigue figurando en la legislación argelina y los tribunales continúan dictando condenas a muerte, no se ha registrado ninguna ejecución desde 1993. Argelia mantiene así desde hace más de tres décadas una moratoria de facto.
La OMDH recuerda asimismo que Argel votó en diciembre de 2007 a favor de la Resolución 62/149 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que insta a los Estados que mantienen la pena de muerte a establecer una moratoria de las ejecuciones con vistas a su abolición. Argelia incluso copatrocinó el proyecto de resolución.
Para la organización marroquí, la reanudación de las ejecuciones situaría a Argelia a contracorriente de la tendencia internacional favorable a la abolición de la pena capital, que la OMDH califica de «castigo cruel y degradante para la dignidad humana».
La organización pide, por tanto, a las autoridades argelinas que den marcha atrás y mantengan la moratoria vigente desde 1993. También reafirma su rechazo a «cualquier reanudación de las ejecuciones en Argelia o en cualquier otro país».
Por último, la OMDH insta a las organizaciones regionales e internacionales de defensa de los derechos humanos «a actuar con urgencia para convencer a las autoridades argelinas de que abandonen esta vía y a seguir apoyando los distintos esfuerzos encaminados a la abolición universal de la pena de muerte».
