Un exgobernador mexicano investigado por la justicia, instalado en Estados Unidos gracias a su pasaporte estadounidense. Este es el precedente que ha llevado a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, a blindar el acceso a la cúpula del Estado. ¿Y si la ambigüedad constitucional sobre la doble nacionalidad fuera una de las vulnerabilidades menos reconocidas de las democracias africanas? México acaba de dar una respuesta contundente.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció el jueves 27 de agosto de 2026 un proyecto de reforma constitucional que obligaría a los candidatos a la Presidencia, a las gubernaturas y a la jefatura del Gobierno de Ciudad de México a renunciar a cualquier otra nacionalidad antes de registrarse para las elecciones.
La reforma pretende modificar los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución mexicana, obligando así a cualquier ciudadano mexicano que posea una doble nacionalidad a renunciar a su nacionalidad extranjera antes de presentar su candidatura a uno de estos cargos.
La presidenta justifica la medida por la necesidad de que los dirigentes del país representen exclusivamente al pueblo mexicano y actúen únicamente en defensa de los intereses del Estado mexicano. «Eres mexicano, y punto», afirmó.
El artículo 32 de la Constitución vigente ya establece que estos altos cargos están reservados a mexicanos de nacimiento que «no adquieran otra nacionalidad». Sin embargo, la redacción actual deja margen para la interpretación en el caso de las personas que poseen una doble nacionalidad desde su nacimiento, por ejemplo, un niño nacido en Estados Unidos de padres mexicanos. La reforma pretende aclarar la norma imponiendo la ausencia total de cualquier otra nacionalidad.
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De este modo, México abre un debate constitucional cuya dimensión trasciende sus fronteras. Al plantear la prohibición de la doble nacionalidad para los candidatos a la Presidencia, a las gubernaturas y a la jefatura del Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum no se limita a resolver una ambigüedad jurídica. También plantea una cuestión de soberanía que muchos países africanos harían bien en incorporar a sus agendas de reforma.
La primera lección tiene que ver con los riesgos de la falta de claridad normativa. El artículo 32 de la Constitución mexicana ya reserva estos altos cargos a los mexicanos de nacimiento que no adquieran otra nacionalidad, pero su redacción deja una zona gris en el caso de los ciudadanos que poseen dos nacionalidades desde su nacimiento.
Una vulnerabilidad que no es exclusiva de México. En numerosos sistemas africanos marcados por las fronteras heredadas de la colonización y por la importancia de sus diásporas, la situación de los ciudadanos con doble nacionalidad sigue siendo tratada de forma imprecisa cuando se trata del acceso a las más altas responsabilidades del Estado.
México opta por una claridad radical: antes de registrarse, cualquier candidato deberá renunciar a su nacionalidad extranjera ante las autoridades mexicanas y las del otro país concernido. No se trata de rechazar a los ciudadanos con doble nacionalidad, sino de establecer una regla de coherencia entre la cúpula del poder ejecutivo y la lealtad exclusiva que esta exige.
La segunda lección es política y judicial. La iniciativa se apoya en el caso de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, antiguo gobernador de Tamaulipas, titular de las nacionalidades mexicana y estadounidense y objeto de una investigación de la justicia mexicana mientras se encuentra en Estados Unidos.
Anicet-Georges Dologuélé. Ancien Premier ministre et principal opposant, il a renoncé à sa nationalité française afin de se conformer à la loi électorale centrafricaine et briguer la présidentielle de décembre 2025. Sa réintégration dans la nationalité centrafricaine a ensuite été contestée devant la justice, mais sa candidature a été validée par le Conseil constitutionnel du pays.
El Gobierno considera que este caso demuestra que la doble nacionalidad de un dirigente puede generar conflictos de lealtad, una representación sesgada y situaciones de impunidad. Para los Estados africanos, se trata de una advertencia: si un alto responsable puede abandonar el territorio nacional y acogerse a otro pasaporte, la rendición de cuentas queda comprometida y la confianza de los ciudadanos se resquebraja.
La buena práctica no consiste en copiar mecánicamente la prohibición mexicana, sino en revisar los artículos constitucionales relativos a las condiciones de elegibilidad para la Presidencia y comprobar si distinguen claramente entre nacionalidad de nacimiento, adquisición de otra nacionalidad y doble nacionalidad de origen. Posteriormente, habría que armonizar la legislación sobre nacionalidad con un procedimiento de renuncia estricto, público y verificable, integrado en el proceso de registro de candidaturas.
La tercera lección se refiere al método político. Claudia Sheinbaum no reforma en abstracto, sino que se apoya en un precedente especialmente sensible para demostrar la necesidad de establecer esta norma. Una estrategia que dota a la reforma de una legitimidad narrativa y de un argumento de protección de la soberanía popular.
Los países africanos que deseen reforzar la soberanía de sus instituciones ejecutivas podrían documentar los casos en los que la doble lealtad haya debilitado la justicia o la representación nacional, con el fin de construir una reforma creíble y no una mera restricción simbólica.
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En el fondo, la decisión mexicana plantea varias preguntas: ¿podemos servir exclusivamente a un pueblo si otro Estado también nos considera sus ciudadanos? ¿La nacionalidad única en la cúpula del Estado supone un cierre identitario? ¿Es una garantía de responsabilidad, una frontera clara entre el derecho de los ciudadanos a circular y el deber de los dirigentes de responder de sus actos ante una sola nación?
Para África, se trata de una invitación a transformar las ambigüedades constitucionales en mecanismos de transparencia.
Doble nacionalidad y soberanía: lo que los Estados africanos pueden extraer del caso mexicano
| Aclarar la ambigüedad normativa sobre la doble nacionalidad : el artículo 32 dejaba una zona gris para los ciudadanos con doble nacionalidad de nacimiento, generando inseguridad jurídica en la cúpula del Estado. | Revisar las constituciones y las leyes electorales para distinguir expresamente entre nacionalidad de nacimiento, adquisición de otra nacionalidad y doble nacionalidad de origen, especialmente en los países con una importante diáspora. |
| Vincular la lealtad exclusiva con la rendición de cuentas : el caso del exgobernador García Cabeza de Vaca, instalado en Estados Unidos, muestra, según esta interpretación, que la doble nacionalidad puede favorecer situaciones de impunidad. | Establecer un procedimiento de renuncia estricto, público y verificable para cualquier candidato a la Presidencia o a un alto cargo ejecutivo, integrado en el registro de candidaturas. |
| Reformar a partir de un precedente documentado : Claudia Sheinbaum se apoya en un caso especialmente sensible para legitimar la reforma y proteger la soberanía popular. | Documentar los casos en los que la doble lealtad haya debilitado la justicia o la representación nacional, con el objetivo de construir una reforma creíble y no una simple restricción simbólica. |
| Garantizar la responsabilidad sin cerrar la identidad : la nacionalidad única en la cúpula del Estado se presenta como una frontera clara entre el derecho de los ciudadanos a la movilidad y el deber de exclusividad de los dirigentes. | Evitar derivas xenófobas limitando la medida a los más altos cargos ejecutivos, al tiempo que se preservan los derechos de los ciudadanos ordinarios, incluidos los que poseen doble nacionalidad, a circular y participar en la vida pública. |



