De Cadi Ayyad a Al-Azafi: cómo los sabios de Sebta ilustran la devoción marroquí por el Profeta

Ahmed Toufiq, ministro de Habous y Asuntos Islámicos.

El 25/08/2026 a las 13h40

El ministro de Habous y Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq, ha situado a la ciudad de Sebta en el primer plano de la historia religiosa de Marruecos, al recordar que Cadi Ayyad y Al-Azafi son originarios de ella. Asimismo, ha subrayado que sus obras ilustran los méritos del Profeta y se enmarcan en la manifestación afectiva del apego de los marroquíes a su noble persona.

Ante el rey Mohammed VI, Ahmed Toufiq, ministro de Habous y Asuntos Islámicos, repasó ayer, durante la velada religiosa en conmemoración de Eid Al-Mawlid Annabaoui, la estirpe de las obras que han vehiculado la devoción «afectiva» de los marroquíes hacia el Profeta.

Se trata, en particular, de textos de teólogos e historiadores marroquíes originarios de Sebta. «En cuanto a la manifestación afectiva, esta se ilustra por su excelencia en la evocación de los méritos del Profeta, empezando por el libro «Ash-Shifa» («Tratado sobre las virtudes curativas del conocimiento de los derechos del Profeta») de Cadi Ayyad, pasando por el libro «Ad-Dourr Al-Mounazzam» («Antología de poemas compuestos para celebrar el nacimiento del Ilustre Profeta») de Al-Azafi, ambos sabios de la ciudad de Sebta, hasta llegar al libro «Dala’il al-Khayrat» («Las guías de los caminos del bien») del imán Al-Jazuli», destacó.

«Este último libro fue el símbolo de los marroquíes en su movilización para la liberación de las ciudades ocupadas en la costa atlántica a principios de la era moderna», prosiguió.

Esta devoción afectiva constituye, según el ministro, uno de los dos pilares que estructuran el apego de los marroquíes al Profeta, junto con una manifestación política. «El apego de la nación marroquí a la noble persona del Profeta se manifiesta bajo dos formas, una manifestación política y una manifestación afectiva, y ambas descansan sobre un fundamento jurídico», precisó.

Esta manifestación política reside en la atribución del Gran Imamato a los Chorfas, descendientes del Mensajero, sobre la base de la Bay’a. Esta lealtad garantiza la preservación de la patria y de lo sagrado, y asegura un arbitraje justo entre los componentes de la nación.

Ahmed Toufiq enmarcó esta lectura dentro del plan de orientación del discurso religioso. Fiel a la palabra del Profeta «¿He transmitido el mensaje?», que sigue siendo, según él, una referencia para los ulemas marroquíes, este enfoque pretende hacer admitir que el Tawhid, en torno al cual se articulan el Corán y la Sunna, se traduce en una emancipación moral del egoísmo individual y colectivo.

La velada se celebró ayer en el Palacio Real de Rabat, en presencia del príncipe heredero Moulay El Hassan, del príncipe Moulay Rachid y del príncipe Moulay Ahmed. El acto estuvo marcado por recitaciones coránicas y cantos de alabanza al Profeta. Ahmed Toufiq presentó además el balance anual de las actividades del Consejo Superior de Ulemas y de los consejos científicos locales.

Por la redacción
El 25/08/2026 a las 13h40