El Mundial y el arte argelino de la distracción: cuando un supuesto incidente se convierte en un asunto de Estado

Le président algérien Abdelmadjid Tebboune.

El presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune.

El 02/07/2026 a las 16h00

Mientras los Zorros del Desierto encadenan decepciones deportivas y episodios de violencia protagonizados por sus aficionados, desde Doha hasta Nueva York, la maquinaria propagandística argelina ha encontrado una nueva estrategia: convertir la supuesta agresión a un ciudadano argelino por parte de aficionados marroquíes en un asunto de Estado. Al implicarse personalmente para elevar un incidente sin consecuencias verificadas a la categoría de conflicto geopolítico, el presidente Abdelmadjid Tebboune protagoniza una maniobra de distracción destinada, según el artículo, a eclipsar los éxitos de Marruecos y alimentar el resentimiento de la opinión pública argelina.

Bastó una chispa invisible, un hecho del que no existen elementos verificables, para que la maquinaria propagandística de Argel se pusiera en marcha. Mientras los Leones del Atlas brillaban en Estados Unidos durante su partido de dieciseisavos de final del Mundial frente a Países Bajos, el régimen argelino, impulsado —según el artículo— por su obsesión con empañar los éxitos de Marruecos, creyó encontrar una nueva oportunidad. El resultado: lo que presenta como un supuesto «drama nacional» construido a partir de un incidente cuya realidad no ha podido ser confirmada.

A falta de pruebas verificables, los hechos deben tomarse con cautela. Según la versión difundida, un joven argelino que vestía la camiseta de la selección de su país se habría situado voluntariamente entre miles de aficionados marroquíes en una fan zone de Boston. Las imágenes difundidas en redes sociales, cuya autenticidad no ha podido ser confirmada, muestran únicamente a un individuo que afirma querer apoyar a sus «hermanos marroquíes» y que posteriormente aparece en el suelo, aparentemente rodeado de aficionados marroquíes, algunos de los cuales parecen intentar abrir espacio a su alrededor.

Abdelmadjid Tebboune ante la nada

Sin embargo, según el artículo, las autoridades argelinas aprovecharon este episodio para lanzar una amplia campaña mediática. El presidente Abdelmadjid Tebboune declaró públicamente que seguía «con gran atención» el caso del joven Wassim, presentado como un ciudadano con doble nacionalidad argelina y estadounidense «víctima de una agresión».

El presidente celebró que «el joven» hubiera abandonado el hospital, movilizó al embajador Sabri Boukadoum en Washington, hizo referencia a investigaciones de la Policía estadounidense e incluso anunció una invitación oficial para que asistiera al partido entre Argelia y Suiza en Canadá.

Mientras tanto, sostiene el autor, siguen sin conocerse los hechos exactos y los medios oficiales argelinos continúan difundiendo versiones cada vez más amplificadas del incidente. A juicio del artículo, cuando un presidente convierte un altercado ocurrido en una fan zone al otro lado del Atlántico en una cuestión de Estado, ello refleja la voluntad del régimen de desviar la atención de otros asuntos internos.

«El ladrón cree que todos son de su condición»

El autor sostiene que, antes de acusar a los aficionados marroquíes de una supuesta violencia, las autoridades argelinas deberían examinar los numerosos incidentes protagonizados por seguidores de su propia selección durante este Mundial.

Recuerda, en este sentido, los altercados registrados en el barrio de Al Dafna, en Doha, al margen del partido entre Argelia y Jordania, donde se produjeron enfrentamientos, lanzamiento de mobiliario urbano y cargas policiales.

Como consecuencia de esos disturbios, las fuerzas de seguridad cataríes detuvieron a 25 personas por delitos relacionados con el orden público. Según el artículo, Catar aplicó una política de tolerancia cero frente a estos actos de violencia.

El texto recuerda igualmente los incidentes registrados el pasado 15 de junio en Manhattan, en vísperas del encuentro entre Argelia y Argentina, cuando grupos de aficionados argelinos obligaron a intervenir a la Policía de Nueva York para proteger a turistas y viandantes.

Tras la derrota de Argelia por 3-0 frente a Argentina, el artículo menciona además la difusión de imágenes de un aficionado argelino orinando sobre los asientos del estadio, comparando ese comportamiento con el protagonizado anteriormente por el influencer argelino Raouf Belkacemi durante la Copa Africana de Naciones en Rabat, por el que fue condenado a tres meses de prisión firme.

Según el autor, estos comportamientos no serían hechos aislados, sino el reflejo de una estrategia política basada en utilizar el fútbol como herramienta de movilización nacionalista.

El artículo cita asimismo una investigación publicada por el medio canadiense Western Standard, según la cual el régimen argelino fomentaría un discurso basado en el resentimiento y en una supuesta cultura de confrontación, convirtiendo a parte de sus aficionados en instrumentos de una guerra psicológica.

En opinión del autor, el caso del «joven Wassim» constituye un nuevo episodio de esa estrategia. Concluye que, al intentar criminalizar a los aficionados marroquíes para ocultar tanto los comportamientos violentos atribuidos a seguidores argelinos como los malos resultados deportivos de su selección, el régimen argelino no hace sino agravar su propia pérdida de credibilidad. El texto termina afirmando que esta campaña podría responder también a un intento de anticipar un eventual fracaso de Argelia frente a Suiza en los dieciseisavos de final del Mundial o a posibles incidentes durante ese encuentro en Canadá, sobre los que, según el autor, ya había alertado Western Standard.

Por Tarik Qattab
El 02/07/2026 a las 16h00