Pese a los avances logrados por Marruecos durante las dos últimas décadas, el trabajo infantil continúa siendo una realidad preocupante. Aunque el número de menores que desempeñan una actividad económica ha disminuido en más de un 80% desde 1999, este fenómeno persiste, especialmente en el sector informal y en las actividades peligrosas. El Consejo Económico, Social y Medioambiental (CESE) ha abordado esta problemática y presentó este martes 1 de julio, en Rabat, un dictamen que recoge una serie de recomendaciones para lograr su erradicación definitiva.
Al presentar el informe titulado «Por una política pública eficaz para la erradicación del trabajo infantil en Marruecos», el presidente del CESE, Abdelkader Amara, señaló que el 78% de las 1.540 personas consultadas en el marco de una encuesta ciudadana considera que el trabajo infantil «sigue estando muy extendido en Marruecos». Esta constatación llevó a la institución a analizar esta cuestión con el objetivo de evaluar las políticas públicas aplicadas y proponer nuevos mecanismos de actuación.
Durante su intervención, Abdelkader Amara recordó los avances logrados por el Reino, entre ellos la prohibición del trabajo para menores de 15 años y la eliminación progresiva de los trabajos peligrosos para los adolescentes de entre 16 y menos de 18 años.
Las cifras oficiales reflejan el impacto de estas políticas. El número de niños de entre 7 y 17 años que ejercen una actividad económica pasó de 517.000 en 1999 a cerca de 101.000 en 2024, lo que representa una reducción superior al 80%.
«En 1999 trabajaban más de medio millón de niños. En 2024 son alrededor de 100.000. Se trata de un esfuerzo considerable que merece ser reconocido», afirmó el presidente del CESE. No obstante, el organismo subraya en su dictamen que «aunque los avances son innegables, todavía no permiten alcanzar el objetivo de erradicar completamente el trabajo infantil».
El CESE identifica varios factores estructurales que explican este fenómeno, entre ellos la economía informal, la pobreza y la vulnerabilidad socioeconómica de numerosas familias. «El lugar natural del niño, después de su familia, es la escuela y los espacios de socialización y educación», insistió Abdelkader Amara.
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El presidente del CESE recordó además que el trabajo infantil compromete el desarrollo físico, psicológico y educativo de los menores. «El trabajo infantil debe erradicarse porque priva al niño de un desarrollo armonioso y de la educación a la que tiene derecho», afirmó, considerando que este fenómeno alimenta también las desigualdades sociales y perjudica el desarrollo de la sociedad en su conjunto.
Los resultados de la consulta ciudadana ponen asimismo de manifiesto la percepción de la población. Así, el 27% de los encuestados afirma observar principalmente el trabajo infantil en los espacios públicos, especialmente a través del comercio ambulante, el transporte de cargas pesadas o el lavado de vehículos. Además, el 22% menciona fenómenos especialmente preocupantes, como la mendicidad organizada, la explotación sexual de menores o determinadas formas de implicación en el tráfico de estupefacientes.
El CESE señala además que «casi seis de cada diez niños trabajadores desempeñan actividades peligrosas», lo que pone de relieve la urgencia de reforzar los mecanismos de prevención, control y protección.
Entre sus principales recomendaciones, la institución propone revisar el Código del Trabajo y actualizar el decreto de aplicación de 2010 relativo a los trabajos peligrosos prohibidos para los menores. También recomienda elevar a 16 años la edad mínima de acceso al trabajo, con el fin de armonizarla con la edad de finalización de la enseñanza obligatoria y reforzar la coherencia entre las políticas educativas y sociales.
Por último, Abdelkader Amara recordó la reciente firma de un convenio marco entre el CESE y el Observatorio Nacional de los Derechos del Niño (ONDE), presidido por Su Alteza Real la Princesa Lalla Meryem. Esta colaboración tiene como objetivo reforzar la coordinación entre ambas instituciones para intensificar las acciones de prevención, protección y lucha contra el trabajo infantil, un fenómeno que, según el presidente del CESE, «no se corresponde con un país como Marruecos», teniendo en cuenta los avances logrados por el Reino en numerosos ámbitos.
