El secretario de Estado encargado de la Inserción Social, Abdeljabbar Rachidi, precisó este lunes que el presupuesto del programa de escolarización de niños en situación de discapacidad ha pasado de 166 millones de dirhams en 2020 a 396 millones de dirhams en 2026.
Durante su intervención en la sesión de preguntas orales en la Cámara de Representantes, Abdeljabbar Rachidi quiso subrayar que su departamento interviene de forma complementaria a la estrategia del Ministerio de Educación Nacional, al cual le corresponde la misión principal de asegurar la escolarización de los niños a través de sus diferentes programas pedagógicos.
Aunque el sector se enfrenta todavía a diversos desafíos, el secretario de Estado dio a conocer que el número de niños en situación de discapacidad beneficiarios del programa también ha aumentado de manera significativa. Actualmente alcanza los 27.883 niños escolarizados, lo que supone un incremento de 11.000 beneficiarios en comparación con el año 2020.
Abdeljabbar Rachidi añadió que los beneficiarios procedentes del mundo rural representan actualmente el 30% del total, lo que ilustra, según sus palabras, los progresos realizados en este ámbito.
De acuerdo con el responsable gubernamental, estos niños en situación de discapacidad se benefician de un conjunto de prestaciones, que incluyen apoyo psicológico, rehabilitación médica y psicológica, transporte escolar y logopedia. El objetivo es reforzar «la inclusión de estos niños, capacitarlos y fomentar asimismo su autonomía».
Estos centros realizan, según él, una labor «notable» para «aliviar» la presión que recae sobre las familias. En efecto, explicó Abdeljabbar Rachidi, cuando el niño en situación de discapacidad es atendido por estas estructuras, «liberamos a su madre, liberamos a su familia, que puede así disponer de tiempo para trabajar o realizar diversas actividades».
Se trata, según el secretario de Estado, de una contribución considerable que tiene «un impacto económico muy importante» en esta materia, en la medida en que el acompañamiento de los niños también permite a las familias recuperar parte de su disponibilidad social y profesional.
A pesar de estos avances, señalan los observadores, la situación de la discapacidad en Marruecos sigue enfrentándose a retos mayúsculos en materia de escolarización, integración y acceso equitativo a servicios especializados. Si bien el Estado y la sociedad civil conceden una atención creciente a este asunto, la atención directa descansa todavía en gran medida sobre el tejido asociativo, los centros especializados e infraestructuras de referencia, como el Centro Nacional Mohammed VI para Personas con Discapacidad en Salé.
Entre el incremento del presupuesto, el aumento del número de niños escolarizados y la ampliación de las prestaciones de acompañamiento, el Gobierno pone de relieve una dinámica positiva en favor de la inclusión escolar. Queda, no obstante, reforzar la oferta en los territorios más vulnerables y hacer de la escolarización de los niños en situación de discapacidad un derecho plenamente efectivo, y no un camino que aún depende demasiado de las capacidades de las familias y de las asociaciones.
