En su mensaje, el Rey afirma haber recibido con gran emoción y profunda tristeza la noticia del fallecimiento de Ahmed Ben Rached Al-Maktoum, y pide a Dios que lo acoja entre sus siervos virtuosos.
«Ante esta dolorosa prueba, y puesto que la voluntad divina es ineludible, quiero expresar a Vuestra Alteza, y a través de vos, a los allegados y familiares del difunto y al hermano pueblo emiratí, mis más sinceras condolencias y sentimientos de solidaridad y compasión, rogando al Todopoderoso que os conceda paciencia y consuelo», señala el Soberano.
El Rey pide asimismo a Dios que envuelva al difunto con su santa misericordia, lo reciba en su vasto paraíso y le recompense ampliamente por los servicios encomiables prestados a su patria y a su nación, así como por las buenas obras que realizó.
«Al compartir vuestro dolor, imploro al Altísimo que os proteja y perpetúe sobre vos los dones de la salud y la serenidad», afirma el Soberano, al tiempo que expresa su estima y consideración a su hermano, el jeque Mohamed bin Zayed Al Nahyan.
