El fin de la MINURSO no resuelve el conflicto del Sáhara, pero sí modifica el marco en el que se ha abordado. Esta es una de las principales conclusiones del análisis publicado este martes por La Vanguardia, que considera que este cambio representa una «oportunidad de oro» para que Marruecos acelere la solución en sus propios términos.
La cuestión, por tanto, va más allá del cierre de una misión de la ONU. Como señala Irene Fernández-Molina, profesora de la Universidad de Exeter, se trata de «la mayor transformación del statu quo del conflicto desde el fin de la Guerra Fría», especialmente en lo que respecta a su gestión internacional y multilateral. El fin de la MINURSO marca así una ruptura en el marco diplomático que durante mucho tiempo ha rodeado el dossier.
La propuesta marroquí frente al callejón sin salida del «todo o nada»
En este nuevo contexto, La Vanguardia contrapone el plan marroquí de autonomía a la estrategia del Polisario. El analista Vicenç Fisas considera que las posibilidades de obtener un autogobierno, que podían contemplarse en 2007, cuando Marruecos presentó su propuesta, se encuentran ahora comprometidas. Atribuye este cambio a la estrategia del «todo o nada» adoptada por el movimiento separatista.
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Este análisis pone de relieve un importante contraste político. Rabat cuenta con una propuesta de solución basada en la autonomía, mientras que el Polisario, según Fisas, ha dejado que se reduzcan las opciones. «Cuando se hace eso, se corre el riesgo de perderlo todo», advierte el analista.
El diagnóstico también se aplica a las decisiones inmediatas. Una escalada militar expondría a los separatistas a la superioridad de Marruecos. La negociación, según Fisas, apenas les ofrecería posibilidades de obtener concesiones significativas de Rabat. El «todo o nada» parece así menos una baza que un callejón sin salida, justo cuando el fin de la MINURSO abre una nueva etapa diplomática.
Una oportunidad que debe traducirse en avances políticos
Fisas considera, además, que el papel preponderante de Estados Unidos en el proceso reduce aún más el margen de maniobra del Polisario. Para Rabat, esta nueva configuración supone una oportunidad para encauzar aún más la solución por la vía política, en torno a su plan de autonomía.
Como advirtió Vicenç Fisas, quien apuesta una y otra vez por el «todo o nada» corre el riesgo de acabar con… nada de nada.
