Legislativas: en el Sáhara, y en cifras, la democracia y la unidad se expresan en las urnas

En un colegio electoral en Dakhla, el 23 de septiembre de 2026.

El 23/09/2026 a las 12h22

Este miércoles 23 de septiembre, Marruecos contiene el aliento y acude a las urnas. Más de 15 millones de electores están convocados para renovar los 395 escaños de la Cámara de Representantes. Pero si la movilización se sigue con atención en todo el Reino, en el Sáhara, con frecuencia más que en ninguna otra parte, se vota masivamente. Las cifras.

Este miércoles, Marruecos acude a las urnas para celebrar sus elecciones legislativas. Y en el Sáhara, al igual que en el resto del país —o incluso en mayor medida—, la movilización está plenamente garantizada. Los saharauis votan de forma masiva y, convocatoria tras convocatoria, demuestran un compromiso visceral con el ejercicio democrático que desmiente por completo todo discurso divisivo.

Una dinámica que desafía las estadísticas nacionales

Lejos de tratarse de un fenómeno puntual o de una excepción coyuntural, el compromiso cívico de los saharauis es una constante que se afirma y consolida a lo largo de las décadas. El análisis de los datos electorales sucesivos resulta al respecto elocuente, al revelar índices de participación que, de manera recurrente, superan holgadamente la media nacional.

Ya en 2007, mientras la media nacional se situaba en el 37%, los ciudadanos de las provincias del Sur registraban niveles de movilización muy superiores, alcanzando el 50% en Laâyoune y elevándose hasta el 62% en Dakhla. Una tendencia similar se confirmó en los comicios de 2011: frente a una media nacional del 45,4%, la región de Oued Eddahab se distinguía con una participación del 58,5%.

El arraigo de esta ciudadanía activa no ha decaído en ningún momento. En 2016, en un contexto global en el que la media nacional alcanzó el 42,3%, Laâyoune marcó la diferencia con un registro del 57,2%. Finalmente, en las anteriores elecciones de 2021, esta brecha se amplió aún más: frente a una media nacional del 50,18%, los habitantes de Laâyoune acudieron a votar en un 66,94%, mientras que Dakhla anotaba una participación del 58,30%.

El plebiscito cívico

Estas cifras reflejan una realidad incontestable. La repetición de estos comicios y la magnitud de la participación constituyen de facto un plebiscito cívico continuado a favor de la integración institucional dentro de Marruecos. En las provincias del Sur, los saharauis ejercen plenamente sus derechos cívicos al elegir a sus representantes locales, regionales y nacionales entre una pluralidad de partidos políticos. Gestionan sus propios asuntos y hacen funcionar las instituciones desde dentro.

Este dinamismo electoral dista mucho de ser una llamarada de paja o un fenómeno pasajero. Se trata de una tendencia estructural, mantenida a lo largo de varias décadas, que reduce a la nada el relato separatista según el cual la población saharaui daría la espalda a las instituciones del Reino.

En el lado opuesto, los separatistas del Polisario pretenden hablar en nombre de la población saharaui sin haber recibido jamás el menor mandato. En Tindouf, la organización se atribuye desde hace medio siglo una representación exclusiva que siempre ha evitado someter al veredicto de las urnas. El contraste resulta demoledor y resume por sí solo el debate. Por un lado, ciudadanos que se expresan y eligen libremente a través del sufragio universal. Por el otro, una dirección autoproclamada, parapetada en sus certezas, sin haber revalidado nunca su legitimidad mediante sufragio universal alguno ni votación pluralista. Por una parte se expresa la legitimidad democrática, encarnada en urnas abiertas, debates contradictorios y una ferviente participación ciudadana; por la otra subsiste una entidad subordinada a Argel, desconectada de las realidades sobre el terreno y ajena a las exigencias de transparencia de la democracia moderna.

Los saharauis hablan a través de las urnas. El Polisario pretende hablar en su nombre. Por tanto, la cuestión se plantea por sí sola: ¿a quién se debe escuchar realmente? La respuesta es clara como el agua.

Por Tarik Qattab
El 23/09/2026 a las 12h22