En el marco del MAP Town Hall dedicado a las perspectivas de la asociación entre el Reino de Marruecos y Estados Unidos, el embajador Youssef Amrani puso de relieve la solidez de esta relación estratégica y sus importantes perspectivas de desarrollo.
«Si Marruecos fue el primer país del mundo en reconocer la independencia de Estados Unidos en 1777 y si el Tratado de Paz y Amistad sigue siendo el tratado ininterrumpido más antiguo de la historia estadounidense, la verdadera singularidad de esta relación reside en su extraordinaria capacidad para renovarse sin renunciar jamás a sus fundamentos», recordó el diplomático.

A lo largo de los cambios políticos, las transformaciones geopolíticas y la evolución del orden internacional, la asociación entre Marruecos y Estados Unidos no ha dejado de consolidarse, convirtiendo la confianza en su principal capital estratégico.
En este sentido, Amrani subrayó que, bajo la Alta Visión de Su Majestad el Rey Mohammed VI y gracias al compromiso del presidente Donald Trump, las relaciones entre Marruecos y Estados Unidos atraviesan actualmente una nueva dinámica estratégica, impulsada por una creciente convergencia de intereses políticos, de seguridad, económicos y tecnológicos.
El embajador insistió asimismo en que la solidez de una alianza no se mide por la fuerza de las declaraciones, sino por los resultados concretos que produce.
Recordó, en este sentido, que Marruecos sigue siendo el único país africano vinculado a Estados Unidos mediante un tratado de libre comercio; que el ejercicio African Lion constituye las mayores maniobras militares del continente africano; y que la cooperación en materia de inteligencia y lucha contra el terrorismo figura entre las más avanzadas que Washington mantiene en África.
El diplomático destacó además que la cooperación en materia de defensa constituye hoy uno de los pilares más sólidos de la asociación estratégica entre ambos países. Más allá de los ejercicios conjuntos y del diálogo político-militar ejemplar, varias iniciativas estructurales están llamadas a materializarse en los próximos meses, reforzando aún más una cooperación basada en la confianza mutua y una visión compartida de la estabilidad regional.
Ante un contexto internacional marcado por la incertidumbre, Amrani puso de relieve el papel del Reino como polo de estabilidad y socio de confianza, situado en la intersección de África, el Atlántico y el Mediterráneo.
Subrayó que esta posición abre la puerta a nuevas formas de cooperación en sectores estratégicos como la defensa, los minerales críticos, la ciberseguridad, la inteligencia artificial, la transición energética y las infraestructuras atlánticas. En este sentido, citó la Iniciativa Atlántica impulsada por el rey Mohammed VI como expresión de una visión integrada que combina seguridad, desarrollo e integración regional.

El embajador celebró igualmente el respaldo bipartidista del que goza Marruecos en el Congreso de Estados Unidos, al considerar que refleja un consenso estratégico duradero en torno al papel del Reino dentro de la arquitectura regional de seguridad y de la asociación entre Estados Unidos y África.
Al abordar la cuestión del Sahara marroquí, recordó que el reconocimiento por parte de Estados Unidos de la soberanía del Reino sobre su Sahara constituyó un punto de inflexión en las relaciones bilaterales. Según destacó, esta decisión refleja la confianza depositada en Marruecos y consolida su condición de aliado fiable y actor clave para la estabilidad regional.
En la conclusión de su intervención, Amrani llamó a proyectar los 250 años de amistad entre ambos países hacia una nueva etapa, señalando que, si la historia constituye la base de la solidez de esta asociación, será la visión compartida del futuro la que garantice su continuidad y su alcance.
«Durante dos siglos y medio, Marruecos y Estados Unidos han elegido siempre la confianza frente a la incertidumbre, la acción frente a la retórica y la asociación frente a la distancia. Esa fidelidad a una misma visión hace que nuestra relación no solo sea una de las más antiguas, sino también una de las más prometedoras de nuestro tiempo», concluyó.
