Es un cerco digital del que la junta de Argel difícilmente podrá escapar. Al intentar refugiarse en la desinformación y borrar precipitadamente cuentas y contenidos, el régimen militar habría terminado atrapado en un entramado de indicios técnicos y judiciales. La movilización organizada en torno a las ciudades ocupadas de Sebta y Melilla no habría sido, según esta lectura, una avalancha humana imprevista, sino una provocación preparada desde el vecino del Este y que habría dejado tras de sí numerosas huellas digitales.
Durante meses, los servicios de inteligencia militar argelinos habrían multiplicado las convocatorias para promover entradas masivas en Sebta mediante cuentas falsas, identidades ficticias y números marroquíes suplantados. Lo intentaron el 15 de septiembre de 2025. Fracasaron. El 11 de octubre de 2025, de nuevo sin éxito. El 18 de enero de 2026, otro fracaso. Y el 12 de mayo de 2026, una vez más, sin resultado. Ninguna de esas convocatorias consiguió el efecto esperado hasta que apareció lo que sus promotores interpretaron como una posible brecha jurídica que podían explotar, recuerda Abou Wael Riffi en su crónica semanal de los domingos en Chouf TV.
El 29 de junio de 2026, la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo dictó la sentencia 814/2026, publicada el 8 de julio. La resolución impide la devolución inmediata de los migrantes interceptados tras llegar por mar. Según el alto tribunal, el régimen de rechazo inmediato solo puede aplicarse en las fronteras terrestres donde existen obstáculos físicos.
Los servicios argelinos habrían visto en esa decisión una oportunidad para reactivar la maquinaria propagandística: mensajes virales, falsas promesas de permisos de residencia, nacionalidad española o puestos de trabajo para quienes consiguieran llegar antes del 31 de julio. Las campañas habrían apuntado deliberadamente a los más vulnerables, especialmente menores, adolescentes, jóvenes que habían abandonado los estudios y desempleados. Y esta vez sí consiguieron movilizar a un gran número de personas. Durante aproximadamente dos horas, cientos de harragas llegaron a Sebta, en medio de escenas de desorden, comercios saqueados y cafeterías cerradas.
Las pruebas, los nombres y los errores que los delatan
Varias plataformas argelinas amplificaron abiertamente la operación. Entre ellas figuran «Algeria Gate», «Algeria 24», «Military DZ» y «L’Armée électronique algérienne». Posteriormente se sumaron varios influencers, como «Jamra», «Alpasino», «Mustapha Bounif» y, especialmente, «Hafsi Ahmed», residente en Londres, al que la crónica atribuye un papel de coordinación pública.
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Un grupo de WhatsApp denominado «Harga Sebta@Mlilya» habría sido administrado mediante números marroquíes no atribuidos. Todo ello, según la misma fuente, bajo la dirección de estructuras vinculadas a los servicios militares argelinos.
Un informe de 75 páginas elaborado por el analista español José María Gil Garre, director del Observatorio Internacional de Seguridad, apunta igualmente a esta maniobra. El documento menciona números con los prefijos +213, correspondiente a Argelia, y +216, de Túnez, que Marruecos habría compartido en tiempo real con los servicios españoles. Chema Gil basa su análisis en fuentes abiertas, y tanto su trabajo como los elementos en los que sustenta sus conclusiones son públicos.
A ello se suman varios errores lingüísticos. En las convocatorias para movilizarse el «9 de agosto» aparecen las formas árabes أوت y أغسطس, mientras que en Marruecos se utiliza habitualmente غشت. También se emplea el término «wilayas» para referirse a divisiones territoriales, una denominación característica de Argelia y ajena al uso marroquí en este contexto. Para el autor de la crónica, estos detalles aparentemente menores constituyen indicios sobre el origen de quienes elaboraron los mensajes y apuntan al otro lado de la frontera oriental.
La maquinaria habría tratado posteriormente de ponerse de nuevo en marcha. Páginas que usurpaban la identidad visual de «GENZ212» convocaron concentraciones para los días 7 y 8 de agosto y, posteriormente, una movilización nacional para el 9 de agosto. Los mensajes fueron amplificados por «Instance d’Algérie», «La Voix d’Algérie», Mansour Kaddour Benattia y Samir Debkaoui.
También aparece la página «Magrebíes que no son marroquíes», con 220.000 seguidores, gestionada bajo la identidad de «Mohsine Kadi» y vinculada a «MLmm212». Esta página fue creada en 2021 con el nombre «anti_zlayjiya» y rebautizada en 2024. Su propietario, Abdelhay Ennajari, de Errachidia, ya había cumplido una pena de prisión por atentar contra la integridad territorial. Los verdaderos miembros de GENZ212 desmintieron inmediatamente cualquier relación con esas convocatorias.
Europa estrecha el cerco
Otro elemento que preocupa a Argel es la reacción europea. Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea responsable de Soberanía Tecnológica, Seguridad y Democracia, convocó a Meta y TikTok. «Las plataformas deben actuar de manera decisiva para preservar la integridad del espacio digital, especialmente en situaciones de crisis», afirmó. También exigió reforzar la vigilancia y la cooperación con los verificadores de información. La Unión Europea anunció un seguimiento inmediato.
Para el autor de la crónica, la reacción de Bruselas demuestra que existen sospechas de una manipulación organizada. España y Marruecos han recurrido a las plataformas y el FBI también estaría al corriente del caso. Las huellas digitales no desaparecen con la eliminación de las publicaciones. Aunque algunas páginas fueran borradas durante la noche del 7 al 8 de agosto, los servidores de Meta y TikTok conservan datos como direcciones IP, cuentas, marcas temporales, números de teléfono e historiales.
Una comisión rogatoria permitiría solicitar esos datos a las plataformas. Desde esta perspectiva, los indicios ya no se limitarían a «acusaciones marroquíes», sino que incluirían elementos técnicos, lingüísticos y cronológicos susceptibles de ser examinados por las autoridades competentes. Para la crónica, la operación atribuida al vecino del Este habría terminado así volviéndose contra sus propios promotores.
Marruecos, por su parte, decidió inmediatamente recibir las 24 horas del día a los migrantes que habían entrado en Sebta. Se movilizaron cientos de autobuses y, en 24 horas, comenzaron los retornos. Los menores fueron entregados a sus padres mediante acta, las personas reclamadas por la justicia fueron puestas a disposición de las autoridades competentes y se procedió a verificar las identidades. La ciudad fue recuperando progresivamente su ritmo habitual. Mientras las estimaciones españolas hablaban entonces de entre 2.000 y 4.000 personas todavía presentes, los corresponsales de Chouf TV afirmaron haber observado sobre el terreno únicamente grupos dispersos que, en conjunto, no superarían las 1.000 personas.
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Durante una reunión de la Comisión Europea, el ministro español del Interior elogió oficialmente la cooperación de Marruecos, así como su rapidez y eficacia. El objetivo del régimen argelino, sostiene la crónica, habría sido presentar a Marruecos como un país que «no cooperaba». Sin embargo, el resultado habría sido precisamente el contrario.
Las huellas digitales permanecen, los nombres han salido a la luz y los errores lingüísticos están documentados. Europa ha abierto el expediente y las plataformas podrían verse obligadas a facilitar los datos almacenados en sus servidores. El régimen militar argelino quiso adentrarse en el terreno de la guerra híbrida, pero habría terminado dejando al descubierto sus métodos, sus cuentas y sus fallos. Quienes pretendían actuar desde la sombra se encuentran ahora expuestos. El esclarecimiento técnico y judicial de lo ocurrido será el que determine finalmente el alcance de estas responsabilidades.
