Marruecos quiere que el Mundial de 2030 vaya mucho más allá de los estadios y deje un legado económico, social y diplomático duradero. Así lo afirmó el embajador del Reino en Estados Unidos, Youssef Amrani, durante una entrevista concedida al pódcast Foresight Africa, de la Brookings Institution.
En conversación con Landry Signé, investigador principal de la Africa Growth Initiative, el diplomático repasó la estrategia que ha permitido a los Leones del Atlas consolidarse entre las grandes selecciones internacionales y explicó cómo el Reino pretende aprovechar la organización del próximo Mundial junto a España y Portugal.
«El Mundial de 2030 nos ofrecerá una oportunidad única para mostrar el talento, la innovación, la creatividad y la ambición africanos», señaló Amrani. «Marruecos está preparado para cambiar la narrativa sobre el fútbol africano», añadió.
El embajador sostuvo que la histórica clasificación de Marruecos para las semifinales del Mundial de Qatar 2022 y su llegada a los cuartos de final en 2026 no fueron fruto de la casualidad, sino el resultado de una estrategia de largo plazo impulsada por el rey Mohammed VI.
Entre los pilares de ese modelo destacó la formación de jóvenes talentos, la construcción de infraestructuras modernas y la creación de la Academia Mohammed VI de Fútbol. Según explicó, la excelencia deportiva no puede separarse de la educación ni de unas condiciones adecuadas para que cada jugador pueda desarrollar plenamente su potencial.
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«Hicimos nuestros deberes», resumió Amrani, quien recordó que la progresión de la selección marroquí también refleja el avance general del fútbol africano. En este sentido, señaló que las selecciones del continente demostraron durante el Mundial de 2026 su creciente competitividad tanto en el plano físico como en el táctico y técnico.
El Mundial como puente entre África y Europa
Para Amrani, la candidatura conjunta de Marruecos, España y Portugal transmite un mensaje que trasciende el deporte. La competición demostrará, a su juicio, que la cooperación entre países, lenguas, culturas y continentes no solo es posible, sino también eficaz.
El diplomático evitó presentar a Marruecos únicamente como un puente geográfico entre África y Europa y recalcó su identidad africana. El objetivo, explicó, es mostrar de qué manera ambos continentes pueden trabajar juntos y crear vínculos más estrechos entre sus sociedades.
«El Mundial de 2030 permitirá a Marruecos mostrar al mundo lo que ha conseguido y lo que puede ofrecer como país y como socio de confianza», afirmó.
El torneo también puede contribuir a combatir los estereotipos que todavía condicionan la imagen internacional de África. Amrani consideró que el continente no debe aparecer asociado exclusivamente a problemas como la migración, la desertificación, el cambio climático o la inestabilidad.
África, insistió, dispone de talento, recursos y capacidad para aportar valor a la economía y a la geopolítica mundiales. El fútbol y los intercambios entre ciudadanos pueden convertirse, en este contexto, en herramientas para mejorar el conocimiento mutuo y superar las incomprensiones.
Infraestructuras que sobrevivan al torneo
El embajador defendió que las inversiones realizadas con motivo de las grandes competiciones deben responder a las necesidades estructurales del país y seguir siendo útiles una vez terminado el evento.
«No construimos infraestructuras únicamente para la Copa de África o para el Mundial, sino para nuestro país», aseguró. Como ejemplo, citó la modernización de la red ferroviaria marroquí y el desarrollo del tren de alta velocidad, que ya ha transformado la movilidad entre varias ciudades del Reino.
También vinculó la estrategia deportiva con proyectos de mayor alcance continental, como el gasoducto atlántico Nigeria-Marruecos, respaldado recientemente mediante un acuerdo intergubernamental firmado por los países de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO).
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Amrani calificó esta infraestructura energética como un proyecto capaz de crear empleo, impulsar el crecimiento y ofrecer nuevas perspectivas a la juventud africana. En la misma línea, mencionó la Iniciativa Atlántica lanzada por el rey Mohammed VI para facilitar a los países del Sahel sin litoral el acceso al océano Atlántico.
Los corredores comerciales y energéticos y las infraestructuras portuarias, como las de Tánger y Dakhla, forman parte, según el embajador, de una misma visión destinada a conectar mejor a los países africanos y favorecer su integración económica.
Empleo y oportunidades para los jóvenes
Amrani insistió en que el éxito de las inversiones deportivas no puede medirse únicamente por los resultados obtenidos sobre el terreno de juego. La principal pregunta, indicó, debe ser cuántos empleos generan y hasta qué punto contribuyen a mejorar las condiciones de vida.
El deporte puede desempeñar un papel importante dentro de esta estrategia, pero debe integrarse en un ecosistema más amplio que incluya el transporte, la conectividad digital, la innovación y la inteligencia artificial.
«Lo más importante es que los resultados sean visibles para las nuevas generaciones», señaló. Para ello, consideró imprescindible contar con voluntad política, movilizar los instrumentos de financiación necesarios y reforzar la cooperación regional.
El diplomático defendió igualmente la cooperación Sur-Sur y la puesta en común de recursos entre los países africanos. «Un solo país no puede afrontar todos estos desafíos», advirtió.
Una herramienta de diplomacia
La participación marroquí en el Mundial de 2026 también sirvió, según Amrani, para reforzar las relaciones con Estados Unidos y movilizar a la diáspora marroquí. El embajador destacó la presencia de aficionados llegados desde Marruecos y de familias residentes en ciudades como Los Ángeles, Miami y Boston.
Además de acompañar a la selección, el torneo permitió presentar ante el público estadounidense la diversidad de la identidad y la cultura marroquíes. «El fútbol conecta a las personas y las culturas y crea lazos de amistad», resumió.
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Amrani recordó asimismo la apertura de la conexión directa entre Casablanca y Los Ángeles de Royal Air Maroc, que se suma a las rutas con otras ciudades estadounidenses y refuerza los intercambios turísticos, económicos y humanos entre ambos países.
A su juicio, el deporte puede complementar las relaciones políticas, militares y comerciales existentes entre Rabat y Washington y facilitar nuevas oportunidades de inversión.
Un Mundial más inclusivo y accesible
De cara a 2030, el embajador expresó su deseo de que Marruecos, España y Portugal organicen un torneo «más inclusivo, innovador, organizado y centrado en las personas».
También aludió al elevado precio de las entradas durante el Mundial de 2026 y defendió la necesidad de estudiar fórmulas que permitan facilitar el acceso del público a los estadios. Los aficionados europeos y africanos, observó, no están acostumbrados a los precios aplicados en Estados Unidos.
La principal aspiración de Marruecos, concluyó Amrani, es que una década después del Mundial todavía sean visibles sus beneficios para la juventud, las infraestructuras y la cooperación entre los dos continentes.
«Queremos demostrar que la cooperación entre culturas, lenguas y continentes no solo es posible, sino poderosa», afirmó.
