Alquileres de hasta 2.000 dírhams por una habitación asfixian a los estudiantes de Agadir

En Agadir, el alojamiento estudiantil está fuera del alcance de numerosas familias. (M. Oubarka/Le360)

El 20/09/2026 a las 11h30

VídeoLa escalada de los alquileres dificulta el acceso a la vivienda de numerosos estudiantes de la Universidad Ibn Zohr. Algunos solo se desplazan a Agadir para presentarse a los exámenes, mientras que otros terminan abandonando sus estudios. Estudiantes, padres y representantes del tejido asociativo denuncian el elevado coste para las familias y reclaman soluciones que hagan más accesible el alojamiento universitario.

Encontrar en Agadir una habitación de alquiler mensual a un precio asequible se ha convertido en un obstáculo importante para numerosos jóvenes que desean estudiar en la Universidad Ibn Zohr. Esta situación lleva a algunos a desplazarse únicamente para realizar los exámenes, mientras otros abandonan definitivamente sus estudios.

Ante esta dificultad, diferentes voces reclaman a las autoridades competentes soluciones para un problema que supone una pesada carga para las familias, que esperaban ver a sus hijos cumplir su sueño de cursar estudios universitarios.

Mohamed Aouad, estudiante de la Universidad Ibn Zohr, explicó a Le360 que los jóvenes procedentes de las distintas provincias de Souss-Massa y de otras regiones se enfrentan a precios elevados desde su llegada. Una habitación en un piso de tres dormitorios cuesta entre 1.500 y 2.000 dírhams mensuales, unas tarifas que, a su juicio, vuelven insoportable la vida estudiantil.

Estos precios empujan a algunos estudiantes a buscar pisos más asequibles en barrios alejados, lo que implica largos desplazamientos que se suman a las exigencias académicas. Otros se limitan a acudir a los exámenes de cada convocatoria.

También hay quienes abandonan sus estudios y comienzan a trabajar en las explotaciones agrícolas de Chtouka o en comercios, restaurantes y cafeterías de Agadir para mantenerse y ayudar a sus padres, que viven en condiciones precarias.

Mohamed Aouad advierte de que esta situación favorece el abandono universitario, que a su vez contribuye al aumento del desempleo y a la expansión de graves problemas sociales como la delincuencia, la vida en la calle y los robos.

El estudiante responsabiliza al Gobierno saliente por no haber dotado al país de suficientes residencias universitarias. También critica la concentración de facultades en las grandes ciudades, que obliga a los jóvenes procedentes de pequeñas localidades y douares a desplazarse para continuar sus estudios.

Buscar una habitación sin encontrarla

El estudiante atribuye la escalada de los alquileres a varios factores. Entre ellos menciona la especulación y la actuación de intermediarios que dominan el mercado sin un control adecuado de las autoridades competentes.

También señala la proliferación del alquiler diario de apartamentos, con precios que en ocasiones superan los 500 dírhams por noche. Esta práctica reduce la oferta de viviendas mensuales a precios asequibles para los estudiantes.

Ante esta situación, Aouad pide al próximo Gobierno que asuma sus responsabilidades y aporte soluciones eficaces a un problema que reaparece al inicio de cada curso universitario.

Abdelaziz Ouaâthmane, nuevo estudiante de la Universidad Ibn Zohr, comparte el mismo diagnóstico. El joven llegó a Azrou Aït Melloul para continuar su formación después de obtener el bachillerato en Taliouine, en la provincia de Taroudant.

Asegura haberse encontrado con precios elevados para cubrir todas sus necesidades, especialmente la vivienda, y explica que hasta ahora no ha conseguido encontrar una habitación.

En declaraciones a Le360, advierte de que el número de jóvenes que abandonan la educación superior continúa aumentando en un contexto marcado por el encarecimiento de los productos y de los gastos cotidianos. El estudiante, sostiene, se enfrenta a una realidad que le impide asistir a clase y construir su futuro como desea.

Ouaâthmane alerta de que la persistencia de esta situación tendrá graves consecuencias para la sociedad a medio y largo plazo.

Por su parte, Aziza Othmani, activista asociativa de Agadir, considera «desorbitados» los precios de los apartamentos en los barrios Salam, Jit Sakan, Dakhla, Tamdid y Al Qods.

Estas tarifas la han obligado a llevar personalmente en coche a sus hijos hasta la facultad todos los días, pese a residir lejos del centro universitario.

Othmani cuestiona el papel de los diferentes actores implicados ante el encarecimiento «exorbitante» de los alquileres. Para muchos estudiantes, encontrar alojamiento se ha convertido en un objetivo inalcanzable durante unos estudios que, en la mayoría de los casos, no superan los tres años.

Samir Akarzabi, intermediario inmobiliario en Agadir, explica que la subida de los precios se debe a que numerosos inversores mantienen deliberadamente sus propiedades fuera del mercado. El resultado es una elevada demanda frente a una oferta limitada.

Akarzabi lamenta ver a estudiantes acompañados de sus padres buscando infructuosamente un lugar donde vivir.

Por M'hand Oubarka
El 20/09/2026 a las 11h30