El derecho societario marroquí se encuentra ante el reto de acompañar la transformación de la economía, la evolución de las empresas y las nuevas exigencias de la inversión. Esta fue una de las principales conclusiones de un encuentro científico internacional celebrado durante dos días en Fez, en el que especialistas procedentes de distintos países analizaron cómo actualizar la legislación empresarial para alinearla con las orientaciones del Nuevo Modelo de Desarrollo y las necesidades de la regionalización avanzada.
Organizado por el Laboratorio de Estudios Jurídicos y Transformaciones Digitales de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah, el encuentro sirvió para examinar la evolución del derecho de sociedades en Marruecos desde la introducción de la sociedad de responsabilidad limitada mediante el dahir del 1 de septiembre de 1926. Un siglo después, los participantes consideran necesario revisar un marco jurídico que debe responder a una realidad empresarial mucho más compleja, marcada por la digitalización, la competencia internacional y la demanda de mayor transparencia.
Un derecho societario adaptado a la empresa actual
La modernización del derecho societario no se limita a modificar textos legales. Supone adaptar las reglas que organizan la creación, el funcionamiento y la gestión de las empresas a las nuevas relaciones económicas y sociales, así como a las exigencias de una gobernanza más transparente y responsable.
Durante la inauguración, el presidente de la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah, Mustapha Ijjaali, destacó el valor de reunir a académicos y profesionales de diferentes países para analizar el sistema marroquí desde una perspectiva comparada. La presencia de expertos internacionales permite contrastar experiencias jurídicas y examinar soluciones que puedan contribuir a mejorar la legislación nacional, teniendo en cuenta las particularidades económicas e institucionales del Reino.
Ijjaali señaló que, tras cien años de aplicación, la regulación de las sociedades debe afrontar desafíos relacionados con la transparencia, las normas de buena gobernanza y la incorporación de la inteligencia artificial a la gestión de las organizaciones. También subrayó la relación directa del derecho societario con el derecho laboral, la competencia y las orientaciones estratégicas del Nuevo Modelo de Desarrollo.
Esta adaptación resulta relevante porque las empresas ya no operan en un entorno exclusivamente nacional. La internacionalización de los mercados, la digitalización de los procesos y la creciente complejidad de las relaciones entre socios, administradores, trabajadores e inversores exigen normas claras, previsibles y coherentes con las prácticas empresariales contemporáneas.
Más seguridad jurídica para atraer inversiones
El decano interino de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de Fez, Mohamed Bouzlafa, defendió que el derecho societario debe entenderse como una herramienta para fortalecer el tejido productivo y acompañar los cambios de los mercados exteriores, y no únicamente como un conjunto de disposiciones técnicas.
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Los debates del encuentro buscan aportar análisis y propuestas que contribuyan a consolidar el marco normativo nacional, en línea con los objetivos de promoción de la inversión y mejora del clima de negocios.
Desde el punto de vista económico, un marco societario moderno puede ofrecer mayor seguridad jurídica a los inversores, reducir las incertidumbres relacionadas con la constitución y gestión de las sociedades y facilitar la planificación de operaciones comerciales y financieras. La claridad de las reglas sobre las responsabilidades de los administradores, los derechos de los socios, la toma de decisiones y la resolución de conflictos también puede contribuir a prevenir disputas y mejorar la confianza entre los distintos actores económicos.
La armonización con los estándares internacionales, cuando resulte compatible con las necesidades nacionales, puede facilitar asimismo las relaciones con socios extranjeros, mejorar la comprensión de las reglas aplicables a las inversiones y reforzar la integración de las empresas marroquíes en las cadenas de valor internacionales.
No obstante, los beneficios de una reforma dependerán de su aplicación efectiva. La actualización legislativa deberá ir acompañada de mecanismos de ejecución adecuados, instituciones eficaces y procedimientos accesibles para las empresas, incluidas las pequeñas y medianas compañías.
La regionalización avanzada como palanca de desarrollo
Uno de los ejes centrales de las discusiones fue la relación entre la evolución del derecho societario y la regionalización avanzada. Para Najib Ed-darkaoui, coordinador general del encuentro y especialista en derecho empresarial, el marco jurídico marroquí ha evolucionado desde un modelo ampliamente inspirado en el periodo del Protectorado hacia un sistema que debe responder cada vez más a las realidades territoriales del país.
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Ed-darkaoui destacó el papel de instrumentos societarios específicos, como las sociedades de desarrollo local (SDL) y las sociedades de desarrollo regional (SDR), en la aplicación de las políticas de regionalización.
Estas estructuras pueden servir para organizar proyectos territoriales, movilizar recursos y facilitar la cooperación entre los actores públicos y económicos. Su utilización puede contribuir a mejorar la gestión de proyectos de desarrollo, reforzar la capacidad de ejecución de las políticas regionales y generar oportunidades de inversión adaptadas a las necesidades de cada territorio.
Desde esta perspectiva, la modernización del derecho societario también tiene una dimensión organizativa. Unas reglas adecuadas pueden favorecer una distribución más clara de las competencias, una mayor rendición de cuentas y una gestión más eficiente de los recursos. Todo ello resulta especialmente relevante cuando las sociedades participan en proyectos de infraestructuras, servicios o desarrollo económico regional.
La regionalización avanzada puede así convertirse en una vía para diversificar la actividad económica y reforzar el atractivo de territorios que no siempre concentran los principales flujos de inversión. El reto consiste en garantizar que las herramientas societarias respondan a objetivos de desarrollo concretos y cuenten con mecanismos de gobernanza y control adecuados.
Facilitar el emprendimiento y el acceso a la financiación
El profesor Fouad Maalal, especialista en derecho mercantil de las empresas, explicó que la propia concepción jurídica de la sociedad ha experimentado una transformación profunda durante el último siglo.
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Mientras que los primeros textos se apoyaban en una visión esencialmente contractual, basada en la pluralidad de socios, las sucesivas reformas han consolidado la sociedad como una institución jurídica destinada a organizar la actividad empresarial. Esta evolución permite ofrecer también a los emprendedores individuales un marco estructurado para desarrollar sus proyectos, separar responsabilidades en los términos previstos por la ley y establecer relaciones más claras con sus socios y financiadores.
Un derecho societario adaptado a las necesidades actuales puede facilitar la formalización de actividades económicas, mejorar la organización interna de las empresas y crear condiciones más favorables para acceder a la financiación. Para los inversores y las entidades financieras, disponer de información fiable, estructuras de decisión definidas y responsabilidades identificables constituye un elemento relevante a la hora de evaluar los riesgos de una operación.
La modernización también debe tener en cuenta las nuevas formas de organización del trabajo, las exigencias de cumplimiento normativo y el uso creciente de herramientas digitales. La incorporación de estas cuestiones al marco societario puede contribuir a que las empresas respondan mejor a los cambios tecnológicos y a las expectativas de sus trabajadores, clientes y socios comerciales.
Un posicionamiento regional con dimensión internacional
La reforma del derecho societario se inscribe, por tanto, en un debate más amplio sobre la competitividad de Marruecos. Un marco jurídico empresarial claro y actualizado puede contribuir a reforzar el papel del Reino como plataforma de inversión y de intercambio económico entre África, Europa y otros mercados internacionales.
La atracción de capital no depende exclusivamente de la legislación societaria, pero esta constituye uno de los elementos que configuran el entorno de negocios. La previsibilidad normativa, la transparencia en la gestión y la eficacia de los mecanismos de resolución de conflictos pueden influir en las decisiones de empresas e inversores que valoran dónde establecer sus actividades o desarrollar nuevos proyectos.
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La participación de expertos internacionales en el encuentro de Fez aporta una dimensión comparada a este proceso. El intercambio de experiencias permite identificar prácticas y modelos jurídicos susceptibles de adaptación, sin perder de vista las características propias del tejido empresarial marroquí y las prioridades del desarrollo nacional.
Por su parte, Saïd El Ouardi, director del Laboratorio de Estudios Jurídicos y Transformaciones Digitales, recordó el papel de las estructuras universitarias en la elaboración de propuestas técnicas capaces de acompañar las reformas legislativas. En este marco, presentó una obra colectiva publicada con el apoyo de la universidad y del Centro Nacional para la Investigación Científica y Técnica, que reúne contribuciones académicas expuestas durante las cuatro sesiones temáticas del encuentro.
Más allá del balance de un siglo de evolución legislativa, la reunión plantea una cuestión central: cómo construir un derecho societario capaz de acompañar a las empresas actuales, favorecer la inversión, mejorar la gobernanza y respaldar el desarrollo de los territorios. La respuesta pasa por combinar la seguridad jurídica con la capacidad de adaptación, de modo que la legislación empresarial se convierta en un instrumento al servicio de la competitividad y del posicionamiento internacional de Marruecos.
