Fin de las hamacas de pago, aparcamientos gratuitos y adiós a las zonas privatizadas: Casablanca libera sus playas

Hamacas y sombrillas de alquiler en una playa de Casablanca.

El 10/05/2026 a las 16h15

A partir de esta temporada estival, las playas de Casablanca pasarán a ser de acceso totalmente gratuito, poniendo fin a años de alquileres de sombrillas y hamacas. El wali de la región Casablanca-Settat también ha decretado el fin de las licitaciones para la explotación comercial del litoral y la gratuidad de los aparcamientos situados junto a las playas. Una pequeña revolución que busca devolver la equidad y la transparencia a la gestión del dominio público marítimo.

Es una decisión que promete cambiar por completo el verano en Casablanca. A partir de esta temporada estival, las playas de la capital económica quedarán liberadas del sistema de alquileres de sombrillas y hamacas, un modelo que durante años convirtió el litoral en un espacio a dos velocidades, donde el acceso a la arena y al mar dependía, en demasiadas ocasiones, del bolsillo de cada uno.

El wali de la región Casablanca-Settat, Mohamed Mhidia, también ha puesto fin a otro aspecto especialmente criticado: desaparecen las licitaciones para la explotación comercial de las playas, se eliminan los «sectores» privatizados junto al mar y, sobre todo, dejan de existir tarifas obligatorias para disfrutar de un espacio que debería pertenecer a todos.

Una revolución silenciosa, pero profunda, que pretende devolver a los casablanqueses y a los veraneantes el derecho a disfrutar de la arena y las olas sin tener que pagar un solo dirham. «Las playas de Casablanca deben seguir siendo espacios públicos abiertos a todos, sin que se exija ningún pago para disfrutarlas», asegura una fuente autorizada bajo condición de anonimato. Una declaración que suena tanto a advertencia como a promesa: la de acabar con décadas de gestión opaca, en las que el dominio público marítimo quedaba frecuentemente en manos de redes de explotación informales, en detrimento de los ciudadanos.

Consultado por Le360, un empresario que había obtenido la concesión para gestionar un espacio reservado en una de las playas más frecuentadas de Casablanca confirma también que la licitación correspondiente a este año ha sido anulada.

Los aparcamientos situados junto a las playas también pasarán a ser gratuitos, mientras que los conocidos «chalecos amarillos», intermediarios que regulaban el estacionamiento a cambio de dinero, quedarán prohibidos. La única incógnita afecta por ahora a los parkings situados algo más alejados del litoral, cuya gestión podría eventualmente ser cedida a terceros. Pero, de momento, no se ha tomado ninguna decisión definitiva.

La medida se inspira en el proyecto piloto aplicado el verano pasado en Dar Bouazza, en la periferia sur de Casablanca. Allí, el estacionamiento fue completamente gratuito, las playas quedaron liberadas de toda explotación comercial y los restaurantes vinculados a las llamadas «playas privadas» fueron cerrados o incluso demolidos. En su lugar, las autoridades instalaron sombrillas de paja a disposición del público bajo la regla de «primero en llegar, primero en ocupar». Los bañistas también podían acudir libremente con su propio mobiliario de playa, algo que contrasta con los años en los que incluso extender una toalla sobre la arena implicaba pagar.

Pese a su fuerte carga simbólica, la medida no estará exenta de dificultades. Su éxito dependerá, sobre todo, de la firmeza con la que se aplique sobre el terreno. Las autoridades locales han recibido instrucciones para reforzar los controles y multiplicar las intervenciones con el fin de impedir cualquier intento de eludir la normativa. «No se tolerará ninguna forma de explotación anárquica del dominio público marítimo», insiste la misma fuente.

Los casablanqueses, acostumbrados a ver cómo las playas acababan convertidas de facto en espacios privatizados, esperan ahora comprobar si esta vez el cambio será realmente duradero.

El verano pasado, en Dar Bouazza, las normas se aplicaron de forma estricta. La decisión envía, en cualquier caso, una señal clara: la voluntad de recuperar la equidad y la transparencia en la gestión de los espacios públicos. Pero para que esta iniciativa no se quede en un simple anuncio, las autoridades deberán evitar que las playas caigan ahora en nuevas formas de desorden. La gratuidad no puede convertirse en sinónimo de caos.

La medida también reabre otro debate recurrente en Casablanca: el del civismo en las playas. Porque aunque el acceso vaya a ser gratuito, el litoral sigue sufriendo comportamientos que degradan gravemente el entorno. Los equipos de limpieza, que trabajan bajo un calor sofocante, apenas logran contener la acumulación de residuos.

Las playas de Casablanca terminan con frecuencia convertidas en auténticos vertederos al aire libre: botellas de vidrio y plástico, latas, bolsas y envases se acumulan sobre la arena. Algunos veraneantes llegan incluso a instalar tiendas de campaña, cocinas improvisadas y todo tipo de equipamiento antes de abandonar el lugar dejando montañas de basura tras de sí. «La ley debe aplicarse», insiste un activista asociativo citado por el medio. «La gratuidad de las playas es un avance importante, pero no servirá de nada si los comportamientos no cambian».

Las autoridades también tendrán que afrontar otro desafío: la proliferación del pequeño comercio informal en el litoral. Entre vendedores ambulantes, puestos improvisados y actividades ilegales, el reto promete ser considerable.

Por Tarik Qattab
El 10/05/2026 a las 16h15