Este ataque se produce en un contexto de seguridad especialmente tenso, apenas una semana después de una serie de ofensivas yihadistas dirigidas contra Bamako, Kati y varias ciudades del norte de Malí, como Gao y Kidal, el pasado 24 de abril.
Según las primeras informaciones disponibles, los vehículos transportaban productos alimentarios con destino a la capital maliense, en un país fuertemente dependiente de las importaciones procedentes del Magreb y de África Occidental.
«El ataque tuvo lugar en el eje vial que conecta Gogui Zammal, en la frontera con Mauritania, con la localidad maliense de Gogui, una especie de tierra de nadie donde operan grupos terroristas atrincherados en las zonas cercanas», explica Rachida Sabihi, representante de la UCRAO en Malí. Precisa que los camiones se dirigían a Bamako cuando fueron atacados.

Videos difundidos en redes sociales muestran a individuos armados atacando los camiones, especialmente apuntando a los depósitos de combustible, lo que provocó su incendio. Los atacantes serían miembros de la Katiba Macina, afiliada al Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, una red yihadista implantada en varias zonas rurales del centro y norte de Malí.
Esta operación formaría parte de una estrategia destinada a perturbar los ejes de abastecimiento de Bamako, ya que los grupos armados han manifestado recientemente su intención de restringir los flujos logísticos procedentes de Marruecos, Mauritania y Senegal.
La representante de la UCRAO asegura que no se han registrado víctimas entre los conductores marroquíes. No obstante, el incidente reaviva la preocupación sobre la seguridad de los corredores comerciales en la región del Sahel.
Rachida Sabihi señala además el incumplimiento, por parte de algunos conductores, de las consignas de seguridad que exigen circular en convoyes escoltados por las fuerzas armadas malienses. Subraya que estas medidas buscan ante todo proteger a los conductores y reducir el riesgo de ataques en zonas sensibles.
«Los dispositivos establecidos, incluidas las escoltas, están destinados ante todo a garantizar la seguridad de todos, incluidos los propios conductores. Es lamentable comprobar que algunos actúan al margen de cualquier marco, cuando precisamente los esfuerzos desplegados buscan también protegerlos», lamenta.
«Cada uno debe asumir su responsabilidad. La disciplina y el respeto de las instrucciones no son opcionales, sino condiciones esenciales para el buen desarrollo de las operaciones», insiste.
Este nuevo episodio se inscribe en una serie de ataques contra transportistas en la región del Sahel. En enero de 2025, varios camiones marroquíes ya habían sido atacados en la región de Nioro del Sahel, cerca de la frontera maliense. Ese mismo periodo también estuvo marcado por el secuestro de cuatro conductores marroquíes en la llamada zona de las «tres fronteras», entre Níger y Burkina Faso.
