Tarfaya: la playa de Boura, un destino familiar muy apreciado para pescar y desconectar

Vista de la playa de Boura, un enclave preservado muy frecuentado por los veraneantes al norte de Tarfaya. (H. Yara/Le360)

El 11/08/2026 a las 10h27

VídeoSituada a unos nueve kilómetros al norte de Tarfaya, la playa de Boura atrae cada verano a numerosos veraneantes. Su entorno natural, su ambiente familiar y las posibilidades que ofrece para la pesca la han convertido en uno de los destinos favoritos de quienes regresan año tras año para pasar sus vacaciones junto al océano. Reportaje.

Enclavada a pocos kilómetros al norte de Tarfaya, la costa de Al Boura recibe cada verano a visitantes procedentes de Tarfaya, Laâyoune, Es-Semara y otras provincias del Sur. Algunos pasan allí unos días, mientras que otros se instalan durante varias semanas en campamentos acondicionados cerca de la orilla.

Provistos de alimentos y de todo el material necesario, los veraneantes recrean allí un auténtico espacio de vida. Pese a la distancia con los núcleos urbanos, el confort está garantizado gracias, entre otras cosas, a instalaciones alimentadas por paneles solares, que permiten hacer funcionar los frigoríficos y cubrir las necesidades básicas del día a día.

Pero, más allá del paisaje y la tranquilidad, es el espíritu de convivencia lo que constituye uno de los principales atractivos de Boura. Entre baños, veladas bajo las tiendas y encuentros entre vecinos, las familias disfrutan de un ambiente tranquilo y acogedor. La presencia de las autoridades locales refuerza además esa sensación de seguridad.

«Agradecemos a las autoridades locales las buenas condiciones que nos ofrecen aquí. La gente viene con sus hijos, instala sus tiendas y se queda varios días con tranquilidad y seguridad. Podemos ir a la playa o movernos por la zona sin preocuparnos por nuestras cosas. Aquí todo el mundo se conoce y existe mucha confianza entre las familias», explica Salek Chihab, natural de Tarfaya y presidente de la sección local de la Asociación de Amigos del Océano.

Esa confianza va más allá de la simple convivencia entre campistas. Los veraneantes se ayudan entre sí y no dudan en compartir alimentos o parte de lo que pescan con quienes lo necesitan. Una solidaridad que este habitual de la zona describe como una de las características que definen el campamento.

«Aquí las familias viven como si fueran una sola. Cuando a alguien le falta algo, los demás siempre están ahí para ayudar. Compartimos la comida, el pescado y todo lo que tenemos. Con el paso de los días se crean vínculos entre los campistas y cada uno acaba viendo al otro como a un hermano. Es esa solidaridad y ese ambiente de convivencia lo que nos hace querer volver cada año», cuenta.

La vida en el campamento no termina con la puesta de sol. Al caer la noche, las familias se reúnen bajo las tiendas, mientras los hombres juegan al dominó, a las cartas o al «sig». Las conversaciones entre vecinos se prolongan y las veladas suelen alargarse hasta bien entrada la noche.

La pesca ocupa también un lugar central en el día a día de los veraneantes. Muchos eligen Al Boura precisamente por la riqueza pesquera de este tramo del litoral.

«Venimos aquí desde hace varios años y cada verano regresamos para pasar las vacaciones, sobre todo para pescar. Hay distintas especies de pescado, especialmente corvina. Venimos con amigos o en familia y cada uno disfruta del mar a su manera. Algunos pescan con caña, otros utilizan otras técnicas y algunos prefieren recoger marisco. Al final, cada uno vuelve con lo suyo y el mar suele ser generoso con todos», explica Hassan, otro habitual del lugar.

Esta tradición estival se transmite también a los más jóvenes, que acompañan a sus padres y descubren a su vez la pesca y las distintas actividades relacionadas con el mar. Para algunos visitantes, la estancia en Al Boura es también una oportunidad para reencontrarse con familiares a los que apenas ven durante el resto del año.

Es el caso de Brahim Kaziza, un joven marroquí residente en Francia que regresa cada verano a Al Boura desde hace tres años.

«Vengo aquí todos los veranos desde hace tres años. Me gusta mucho esta playa porque tenemos todo lo necesario y, sobre todo, porque nos reunimos en familia. Pasamos el día juntos disfrutando del océano y, por la noche, salimos a pasear tranquilamente. No hay mucho alumbrado público, pero tampoco supone un gran problema. Podemos pasear igualmente y pasar tiempo fuera con los amigos», cuenta.

Cuando cae la noche, los jóvenes se reúnen alrededor de distintos juegos. Para Brahim, estos momentos tienen además la ventaja de alejarlos de las pantallas y permitirles disfrutar plenamente del tiempo compartido.

«Por la noche juego con mis amigos prácticamente a todo. Jugamos al dominó, a las cartas, al Monopoly… Nos reímos mucho. Y, sobre todo, nos ayuda a desconectar del teléfono. A veces me olvido completamente de él. Lo dejo apartado y disfruto de verdad del momento con mis amigos y mi familia», añade.

Fácilmente accesible a través de la carretera nacional que conecta el norte del Reino con el sur, bautizada «President Donald J. Trump Highway», la playa de Boura se mantiene, sin embargo, al margen de la urbanización. Esta buena conexión por carretera, combinada con la tranquilidad del lugar y su carácter familiar, la convierte en una parada muy apreciada tanto por los veraneantes como por quienes regresan cada año.

Por Hamdi Yara
El 11/08/2026 a las 10h27