Las autoridades de inmigración del Reino Unido han anunciado una revisión al alza de los requisitos económicos exigidos a los estudiantes internacionales que deseen matricularse en sus universidades. A partir del 30 de noviembre, los solicitantes procedentes de Marruecos, Nigeria, Sudáfrica, Kenia o Ghana deberán acreditar una solvencia de 19.100 dólares (unos 185.000 dirhams) en sus medios de subsistencia antes de obtener la autorización de entrada en territorio británico.
Conforme a la nueva normativa, la cuantía exigida dependerá de la ubicación del centro universitario. Para las instituciones académicas situadas en la región del Gran Londres, los estudiantes deberán acreditar una disponibilidad presupuestaria de 1.570 libras esterlinas al mes (unos 19.800 dirhams). En el caso de los campus ubicados fuera de la capital británica, la exigencia mensual fijada por el Ejecutivo británico se sitúa en 1.203 libras (alrededor de 15.200 dirhams).
En el cómputo global del curso académico, el requisito financiero alcanza los 19.100 dólares (cerca de 185.000 a 200.000 dirhams si se contemplan los costes indirectos de estancia), garantizando así los gastos de manutención y alojamiento. Esta medida eleva de forma considerable el listón de solvencia exigido hasta ahora a los candidatos de nuestro país y del resto del continente africano.
Mantenimiento de depósitos y costes adicionales
Junto a la demostración de esta solvencia dineraria, los solicitantes deberán asumir las tasas habituales de tramitación del visado y el recargo obligatorio de asistencia sanitaria (Immigration Health Surcharge).
Asimismo, la normativa británica mantiene la obligatoriedad de que los fondos exigidos permanezcan depositados de forma ininterrumpida en la cuenta bancaria del solicitante —o de sus tutores legales— durante un periodo mínimo de 28 días consecutivos antes de la presentación formal de la solicitud. La medida se aplicará a todas las expedientes remitidos a partir del próximo 30 de noviembre.
Esta decisión del Ejecutivo británico se enmarca en la reestructuración general de su política de extranjería e inmigración estudiantil, endureciendo los filtros de acceso financiero a su sistema de educación superior para el alumnado internacional.
