Marruecos no es un socio económico menor para España y Carlos Cuerpo quiso demostrarlo con cifras. El vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa destacó este lunes que las empresas españolas exportan al Reino por más de 12.000 millones de euros, una cantidad que situó frente a los aproximadamente 16.000 millones vendidos a Estados Unidos.
La comparación, realizada durante Los Desayunos de RTVE y la Agencia EFE, permite medir la dimensión que ha alcanzado el mercado marroquí para las empresas españolas, las exportaciones hacia un país de unos 38 millones de habitantes se sitúan relativamente cerca de las dirigidas a la primera economía mundial.
Los últimos datos disponibles confirman además que los intercambios mantienen su dinamismo. En el primer semestre de 2026, España exportó a Marruecos mercancías por unos 6.420 millones de euros e importó por alrededor de 5.796 millones. Las ventas españolas crecieron un 3,5% interanual y las compras de productos marroquíes, un 4,1%, dejando nuevamente la balanza bilateral a favor de España.
Marruecos absorbe ya alrededor de la mitad de las exportaciones españolas destinadas al continente africano y se encuentra entre los principales mercados exteriores de España fuera de la Unión Europea. La relación va, además, mucho más allá de una simple compraventa de mercancías, sectores como la automoción, el material eléctrico, el textil, la maquinaria y la energía han generado cadenas productivas cada vez más integradas a ambos lados del Estrecho.
De los datos económicos a la «prudencia enorme»
Ese peso económico apareció este lunes en una entrevista inevitablemente atravesada por la política. Preguntado por el papel que Marruecos pudo haber desempeñado en los acontecimientos de Sebta, Cuerpo volvió a rechazar que pueda atribuirse a Rabat una responsabilidad que, hasta el momento, no ha sido acreditada.
«Tenemos que tener una prudencia enorme con respecto a cualquier tipo de conclusión», defendió el vicepresidente primero.
Cuerpo señaló que no existen «pruebas fehacientes» de una implicación de Marruecos, aunque dejó claro que la ausencia de esas pruebas no significa cerrar las investigaciones sobre lo sucedido.
Su posición mantiene la línea defendida durante los últimos días por el Gobierno de Pedro Sánchez frente a quienes han dado por demostrada una responsabilidad marroquí en la entrada masiva. El Ejecutivo sostiene que las investigaciones deben continuar, pero rechaza convertir indicios o interpretaciones en conclusiones antes de que existan elementos que las sustenten.
La cuestión ha adquirido una dimensión política todavía mayor después de la polémica provocada la semana pasada por la publicación de fragmentos atribuidos a un informe policial. El director general de la Policía, Francisco Pardo, aclaró posteriormente al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que ningún informe policial atribuye a Marruecos la planificación o ejecución de los acontecimientos.
La presión política sobre Marruecos
Las palabras de Cuerpo llegan en plena ofensiva del Partido Popular para situar a Rabat en el centro de las responsabilidades por Sebta.
Este mismo lunes, el presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas, volvió a mostrarse convencido de que Marruecos estuvo detrás de los acontecimientos de finales de julio. El dirigente recibió en Madrid el respaldo de Alberto Núñez Feijóo y de varios presidentes autonómicos del PP, mientras el líder de la oposición acusaba al Gobierno de haber abandonado a la ciudad.
La diferencia entre ambas posiciones es sustancial. Mientras desde el PP se presenta ya la responsabilidad marroquí como una conclusión política, el Gobierno insiste en que no dispone de pruebas que permitan sostenerla.
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Y es precisamente en ese contexto donde cobra especial relevancia que sea el ministro responsable de Economía quien haya decidido recordar la dimensión de los vínculos entre ambos países.
Más de 350 empresas españolas están implantadas en Marruecos y el Reino es el primer destino de la inversión española en África, con un stock cercano a los 2.000 millones de euros. La proximidad geográfica ha favorecido además una integración industrial en la que componentes y mercancías cruzan el Estrecho en ambas direcciones antes de convertirse en productos terminados.
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Cuerpo defendió que el Ejecutivo trabaja «desde el inicio» en la gestión y tramitación de los expedientes de todas las personas que entraron irregularmente y sostuvo que los habitantes necesitan «ver resultados» para que cambie la percepción sobre la respuesta del Estado.
El Gobierno aprobó la semana pasada un paquete de 309 millones de euros destinado a responder a las consecuencias económicas y sociales de la situación en Sebta, además de nuevas inversiones relacionadas con la seguridad y la gestión migratoria.
Su intervención dejó así dos mensajes paralelos. El primero, dirigido a Sebta, el Gobierno admite que la normalidad todavía no se ha recuperado y que el tiempo juega en su contra. El segundo, en pleno debate sobre las relaciones con Rabat, investigar todo lo sucedido, pero no convertir las acusaciones contra Marruecos en hechos probados. Y Cuerpo añadió a ese segundo mensaje un argumento que hasta ahora había quedado en segundo plano en el debate político español, la relación con Marruecos también se mide en miles de millones de euros, empresas, inversiones y cadenas industriales compartidas.
