Sebta, Marruecos y Trump: Ayuso se enreda en sus contradicciones

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (d), observa tras saludar al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, al inicio de la XXVIII Conferencia de Presidentes Autonómicos, celebrada en el Palacio de Pedralbes de Barcelona el 6 de junio de 2025. (Photo by Josep LAGO / AFP). AFP or licensors

El 07/09/2026 a las 14h32

La presidenta madrileña promete romper relaciones con Marruecos, militarizar la frontera y presenta como certezas acusaciones que siguen sin estar acreditadas. Lo hace después de elevar a Estados Unidos al rango de «faro del mundo libre» y mientras un juzgado examina la compra con dinero público del ático que, según su entorno, nunca fue para ella.

Isabel Díaz Ayuso ya tiene su propia política exterior. No necesita informes concluyentes, competencias estatales ni demasiadas explicaciones. Le basta una entrevista amable, un enemigo conveniente y la seguridad de quien nunca permite que una duda estropee un buen titular.

En una extensa conversación con OK Diario, la presidenta de la Comunidad de Madrid asegura que, si gobernara España, rompería relaciones con Marruecos, militarizaría la frontera y devolvería «urgentemente» a todas las personas que permanecen en Sebta. La diplomacia, al parecer, puede esperar. Las elecciones, bastante menos.

Ayuso no se limita a cuestionar la gestión del Gobierno español, para la que existen motivos más que suficientes.Va mucho más lejos y da por probado que los «servicios secretos marroquíes» organizaron una «invasión perfectamente planificada» destinada a demostrar que España carece de aliados. Una conclusión expuesta con una seguridad admirable, sobre todo porque ni la investigación judicial ni los responsables policiales han llegado todavía tan lejos.

Una operación resuelta desde un plató

El informe policial entregado a la Audiencia Nacional sostiene que la entrada masiva no fue espontánea, describe una actitud de permisividad y menciona comportamientos de personas vinculadas a las fuerzas de seguridad marroquíes. Pero el propio documento reconoce que no se ha podido individualizar a los responsables.

El director general de la Policía, Francisco Pardo, comunicó además al ministro del Interior que ningún informe atribuye a las fuerzas de seguridad marroquíes la planificación o ejecución de lo ocurrido los días 30 y 31 de julio. Pedro Sánchez también afirmó ante el Congreso que no existen por ahora pruebas sólidas que permitan responsabilizar directamente al Estado marroquí.

Ayuso, sin embargo, ha resuelto ya el expediente. No solo conoce quién lo organizó, sino también el objetivo, la estrategia y hasta el mensaje que los supuestos responsables querían enviar al mundo. La investigación busca pruebas, ella, más eficiente, encuentra intenciones.

Algo parecido ocurre cuando presenta el llamado «Gran Marruecos» como un proyecto oficial que incluiría Sebta, Melilla y Canarias. La dirigente madrileña mezcla referencias históricas, declaraciones aisladas y posiciones oficiales actuales hasta obtener una amenaza a la medida de su discurso. En la misma batidora introduce el Sáhara, Gibraltar, el puerto de Algeciras y los pescadores de La Línea. No explica qué relación concreta existe entre todos esos asuntos ni en qué consiste el supuesto «abandono» del puerto algecireño. Pero la precisión geopolítica nunca ha sido imprescindible cuando la indignación ya viene redactada.

Del «faro del mundo libre» a la soledad de España

La parte más curiosa de la teoría de Ayuso llega cuando sostiene que Marruecos quiso demostrar que España está sola porque Sánchez se había puesto «bravo» contra Estados Unidos e Israel.

Hace apenas unos meses, Ayuso intervino mediante un vídeo en un acto celebrado en Mar-a-Lago, residencia de Donald Trump, para anunciar la concesión de la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid a Estados Unidos, país al que definió como «el principal faro del mundo libre». Posteriormente, desde Nueva York, defendió que en la guerra contra Irán había que ponerse del lado de Trump y se ofreció a fomentar desde Madrid las alianzas entre España y Estados Unidos.

El PP tampoco se quedó atrás. Alberto Núñez Feijóo justificó la ofensiva estadounidense e israelí contra Irán y llegó a sostener que los derechos humanos estaban por encima del derecho internacional.

El problema para esta construcción es que el «faro» escogido por Ayuso ilumina también, y con bastante intensidad, a Rabat. Trump reconoció durante su primer mandato la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara y ha reafirmado ese respaldo, mientras Washington mantiene con Rabat una de sus alianzas más estrechas en la región.

La receta de Ayuso para enfrentarse a Marruecos consistiría, por tanto, en refugiarse bajo la protección del principal aliado internacional de Marruecos. Una estrategia singular, aunque coherente con una política exterior diseñada para atacar a Sánchez antes que para entender el mapa.

Además, cuando se produjo la entrada masiva de finales de julio, la dirección nacional del PP evitó inicialmente cargar de manera directa contra Marruecos y concentró sus ataques en el Ejecutivo español. Ahora Ayuso promete romper relaciones diplomáticas. Entre la prudencia inicial y la declaración de guerra verbal ha pasado poco más de un mes, tiempo suficiente para consultar las encuestas y descubrir que Marruecos podía resultar electoralmente más rentable como enemigo.

Cumplir la ley devolviendo a todos

Ayuso reclama también la devolución urgente de todos los migrantes y asegura que lo haría «bajo el cumplimiento de la ley». La fórmula es ingeniosa porque coloca la legalidad al principio de una frase para pedir inmediatamente después algo que la ley no permite ejecutar de forma colectiva y automática.

El Tribunal Supremo estableció en su sentencia 814/2026 que las personas interceptadas en el mar cuando intentan acceder a Sebta o Melilla no pueden ser expulsadas mediante un rechazo inmediato, sino que deben someterse a un procedimiento de devolución con las garantías legales correspondientes. En el caso de los menores, cualquier retorno exige además identificación, evaluación individual y garantías de reunificación familiar.

Ayuso pide cumplir la ley siempre que la ley se adapte primero a lo que ella acaba de decir.

La historiadora de México vuelve a interpretar el mundo

No es la primera vez que la presidenta madrileña resuelve cuestiones históricas complejas mediante una frase rotunda. En mayo afirmó en la Asamblea de Madrid que «México no existió hasta que llegaron los españoles». Ahora, con el mismo rigor que le permitió borrar de una intervención siglos de civilizaciones prehispánicas, explica los planes secretos de Marruecos, las ambiciones sobre Canarias, el aislamiento internacional de España y los motivos personales por los que Sánchez estaría supuestamente «secuestrado» por Rabat.

Porque Ayuso no aporta ninguna prueba de ese presunto sometimiento. Dice que debe de existir «algo personal» y pregunta qué puede tener Marruecos contra el presidente. Primero dicta la sentencia y después solicita que alguien encuentre el delito.

La insinuación cumple así una función política perfecta. No puede demostrarse, pero tampoco necesita demostración para circular. Basta con sugerir que existe un secreto inconfesable y dejar que el público complete la historia. Es el mismo mecanismo con el que una sospecha termina convertida en conspiración y una crisis migratoria, en una invasión planificada.

El ático que no compró ella

La entrevista intenta también dejar cerrado otro asunto incómodo. En su introducción, OK Diario lamenta que algunos medios hayan dedicado demasiado espacio al ático que Ayuso «no compró ni ocupó».

La frase es técnicamente hábil. Ayuso no lo compró personalmente. Lo hizo Planifica Madrid, una empresa pública de su Gobierno, que desembolsó 6,3 millones de euros para adquirir una vivienda de 485 metros cuadrados en Chamberí, con unos 200 metros de terraza, destinada inicialmente a servir como despacho provisional de la presidenta.

Es decir, no lo compró ella. Apenas lo compró su Gobierno con dinero público para que lo utilizara ella.

El asunto tampoco ha desaparecido por mucho que la entrevista lo presente como una extravagancia periodística. El Juzgado de Instrucción número 8 de Madrid examina cinco denuncias relacionadas con la operación. La Fiscalía remitió al tribunal cuatro de ellas, incluida la presentada por el PSOE, al existir ya diligencias abiertas.

Por ahora no consta que Ayuso esté imputada ni que se haya acreditado ningún delito. Pero sí existe una investigación judicial sobre la compra, realizada por una sociedad pública y posteriormente anulada políticamente mediante la decisión de volver a poner el inmueble en venta. También se ha reconocido que miembros de su equipo visitaron el ático antes de adquirirlo y que la propia presidenta lo conoció después de la compra.

El ático que supuestamente nunca tuvo nada que ver con Ayuso continúa teniendo una curiosa tendencia a aparecer alrededor de Ayuso.

Una ideología con actualización electoral

La entrevista ofrece finalmente una buena síntesis de una manera de hacer política. Estados Unidos es el «faro del mundo libre» cuando sirve para atacar a Sánchez. Marruecos pasa de vecino estratégico a enemigo con el que habría que romper relaciones cuando las encuestas aconsejan endurecer el discurso. La ley debe respetarse, salvo cuando impide devolver inmediatamente a miles de personas. Y una investigación judicial es una campaña mediática cuando afecta al propio Gobierno, pero cualquier indicio se convierte en prueba definitiva si perjudica al adversario.

Ayuso y su partido hablan mucho de principios, soberanía, libertad y Estado de derecho. El problema llega cuando esos principios deben sobrevivir más de una campaña electoral.

La política exterior no puede consistir en buscar cada semana un nuevo enemigo ni en adoptar como aliado a cualquiera que prometa desgastar al Gobierno español. Tampoco puede construirse sobre secretos imaginarios, invasiones ya sentenciadas y rupturas diplomáticas anunciadas desde una entrevista complaciente.

Quizá el PP tenga una ideología. Lo que resulta más difícil es conocer cuál está vigente esta semana. Mientras aparece la respuesta, Ayuso seguirá repartiendo lecciones de historia, diplomacia y legalidad. Y el ático que nunca fue suyo seguirá esperándola, al menos en el juzgado.

Por Faiza Rhoul
El 07/09/2026 a las 14h32