El recorrido de Oussama Akar parece una odisea moderna. A los 20 años, este puro producto del liceo público ha roto los techos de cristal al convertir el LYMED, la preparatoria de excelencia de Martil impulsada por la Fundación Tanger Med, en su trampolín hacia las cumbres de la ciencia mundial. Nada destinaba a este hijo de docentes a pisar la meseta de Saclay e integrarse en la X. Sin embargo, entre dudas y trabajo incansable, transformó su ambición en un algoritmo de éxito. Encuentro con un futuro prodigio de la IA que no olvida de dónde viene.