La 26ª edición de la Caftan Week, celebrada en Marrakech bajo el lema «Souffle de l’Atlas», volvió a poner en escena algo que Marruecos lleva años construyendo más allá de la moda o del folclore: su estrategia de «soft power». El caftán dejó de ser únicamente una prenda tradicional para convertirse en símbolo de elegancia, memoria colectiva y continuidad cultural. Al situar el Atlas y la herencia amazigh en el centro del evento, la cita conectó patrimonio, identidad nacional y saber hacer ancestral en una misma narrativa.