Hay, en parte de la juventud, una forma sencilla de amar: a través del deporte, de los colores, de la emoción colectiva. Lyes Guernine pudo ver en Marruecos un ejemplo africano, una energía, un impulso. Admirar a un equipo, ponerse una camiseta, llevar un mapa impreso en una camiseta le ha costado dos años de prisión.