Cómo la cultura ha mantenido unidos a España y Marruecos durante más de un siglo

El Instituto Cervantes de Tetuán.

El 27/06/2026 a las 09h15

Las relaciones entre España y Marruecos suelen ocupar titulares por cuestiones diplomáticas, comerciales o migratorias. Sin embargo, existe otro vínculo, mucho menos visible pero igual de decisivo, que ha sobrevivido a los cambios políticos, a las crisis bilaterales e incluso a los periodos de mayor tensión entre ambos países: la cultura. Durante más de un siglo, el intercambio educativo, artístico, lingüístico y asociativo ha tejido una red de relaciones que ha seguido creciendo cuando la diplomacia atravesaba sus momentos más delicados.

Esta realidad es precisamente el objeto de estudio de la tesis doctoral Cooperación hispano marroquí en el ámbito cultural: evolución y perspectiva de futuro, elaborada por el investigador Ilyass Benamar Daoudi en la Universidad Rey Juan Carlos. A lo largo de 473 páginas, el autor reconstruye más de un siglo de relaciones culturales entre España y Marruecos y sostiene que la cultura ha sido una herramienta de acercamiento capaz de complementar —e incluso, en determinadas circunstancias, superar— las limitaciones de la diplomacia tradicional.

La investigación parte de una idea sencilla pero ambiciosa: mientras la política está condicionada por los cambios de gobierno, los intereses estratégicos o las crisis coyunturales, la cultura tiene la capacidad de construir vínculos mucho más duraderos entre las sociedades. «La cultura aparece como un terreno más flexible y, en muchos casos, más potente para el establecimiento de puentes duraderos», sostiene Benamar, quien considera que las actividades educativas, artísticas y comunitarias han generado espacios de entendimiento que trascienden los canales oficiales de la diplomacia.

Del Protectorado al diálogo cultural

Para explicar cómo se ha construido esa relación, la tesis realiza un recorrido histórico que comienza a finales del siglo XIX y atraviesa algunas de las etapas más importantes de la historia compartida entre ambos países. Desde el Protectorado español en Marruecos hasta la independencia del Reino y el desarrollo de nuevas formas de cooperación en las últimas décadas, el trabajo muestra cómo las relaciones culturales han evolucionado al mismo tiempo que lo hacía el contexto político.

Según el investigador, la dimensión cultural pasó progresivamente de responder a una lógica vinculada a la administración colonial a convertirse en un espacio de intercambio basado en la cooperación. Ese cambio explica, en buena medida, que hoy existan numerosos proyectos conjuntos impulsados tanto por instituciones públicas como por universidades, centros educativos o asociaciones civiles.

El español, una lengua que une ambas orillas

Uno de los pilares de esta cooperación ha sido, según la investigación, la difusión de la lengua española en Marruecos. La tesis dedica un amplio apartado al estudio de las instituciones encargadas de promover el español y analiza el papel que desempeñan los centros educativos, las universidades, la formación profesional y el Instituto Cervantes en la consolidación de ese vínculo cultural.

Para Benamar, el español no representa únicamente una herramienta de comunicación o una oportunidad académica y profesional. También constituye un patrimonio compartido que ha permitido estrechar las relaciones humanas, facilitar el acceso a la cultura iberoamericana y reforzar el conocimiento mutuo entre ambas sociedades. De hecho, el investigador sostiene que la lengua española posee en Marruecos un importante valor simbólico, además de su utilidad práctica.

Mucho más que instituciones

Pero la tesis insiste en que la cooperación cultural no depende únicamente de las administraciones públicas. Buena parte de ese acercamiento ha sido impulsado por la sociedad civil a través de fundaciones, asociaciones, festivales, encuentros literarios o iniciativas universitarias que, durante años, han favorecido el intercambio entre españoles y marroquíes.

Entre los ejemplos analizados figuran la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo, los congresos de periodistas del Estrecho o los encuentros organizados por la Asociación del Estrecho. Para el investigador, este tipo de iniciativas han permitido construir espacios de diálogo «que escapan a los marcos oficiales» y que acercan las relaciones internacionales a la vida cotidiana de los ciudadanos.

Especial atención recibe el papel de los periodistas, escritores y artistas, cuya colaboración ha contribuido, según la tesis, a ofrecer una visión más equilibrada de ambas sociedades y a combatir estereotipos que durante décadas han condicionado la percepción mutua.

La cultura como refugio durante las crisis

Uno de los aspectos más interesantes del trabajo es la importancia que concede a la capacidad de la cultura para resistir a las tensiones políticas. Benamar reconoce que las relaciones entre España y Marruecos han atravesado numerosas crisis diplomáticas a lo largo de su historia reciente. Sin embargo, sostiene que muchas de las iniciativas culturales y sociales no solo han logrado sobrevivir a esos episodios, sino que en ocasiones han servido para mantener abiertos canales de diálogo cuando las relaciones oficiales se deterioraban.

Lejos de presentar una visión idealizada, la investigación también identifica obstáculos persistentes, como las diferencias políticas, los prejuicios históricos o las barreras burocráticas. Aun así, concluye que la cultura continúa siendo uno de los instrumentos más eficaces para fomentar el entendimiento entre ambos pueblos y construir una cooperación basada en el conocimiento mutuo.

Por Faiza Rhoul
El 27/06/2026 a las 09h15